Lady Gaga apareció de los cielos de Houston con los drones sobrevolando y dibujando la bandera. Como en su día Michael Jackson, con su gira Dangerous, surgió del subsuelo, de debajo del escenario y se despidió volando por los cielos.
La estrella del pop cantó en tiempo récord éxitos contundentes, muy celebrados y coreados, e impactó con coreografía, peinados y vestuario, como es habitual en su carrera vital y artística.
Reclamó con canciones como This land is your land y con otros momentos de su show justicia, libertad y no exclusión. Se quedó ahí. No hubo mensajes a Trump, pero sí algunas píldoras incómodas.
En unos quince minutos se monta un show que no deja de sorprender a todos los que conectan. No se trata de cualquier cosa. Da igual que el protagonista sea un grupo de rock, o de pop, o un solista de soul, o volcanes de la escena como Beyoncé y Lady Gaga.
La estrella incluyó en el repertorio Born This Way, uno de sus éxitos que se ha convertido en un himno por los derechos gay, pero en el contexto del partido, la canción también entró en la temática de aceptar las diferencias que resonó en múltiples mensajes publicitarios transmitidos durante el Super Bowl.
Los ojos del mundo del espectáculo han estado sobre Lady Gaga desde hace tiempo. Pero el deporte y la farándula son universos paralelos. Y ahora Gaga forma parte de ambos, al conquistar a cientos de reporteros (y no reporteros) hambrientos de su personalidad, su sonrisa, su mirada y sus frase punzantes.
Lady Gaga ya no necesita de ese tipo de publicidad. Es una artista madura, activamente social y una de las más versátiles del mundo. Todo eso será revelado a los ojos del mundo en tan solo 13 minutos. Un show completo en tan solo 13 minutos.
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