
Enrique Mochales
DERECHOS DE AUTOR
El largo brazo de la SGAE se cuela hasta en la ducha
CUADERNO DE BITÁCORA
Diario del pobre diablo al que pusieron un “holter”
MULTIPLICACIÓN DE NOTICIAS
El otro efecto dominó, o cada vez que se estrella un avión
EN EL SOFOCANTE CALOR
La paloma que giraba sobre sí misma como una peonza
TRABAJO TEMPORAL
Era una broma, o ¿se cree usted que acepto cualquier cosa?
UNA LLAMADA DIFÍCIL
Soy el Defensor del Pueblo, dígame, soy todo oídos
QUÉ NO FALTE LA IMAGINACIÓN
Los ojos de la mente, o cómo llevé a mis hijos de viaje
NO CAER EN LA MONOTONÍA
Nada cambia, o los problemas de un columnista
UN HALLAZGO IMPORTANTE
El juguete estropeado, o la cubización del mundo
QUÉ GUAPOS VAMOS A ESTAR
Llega el verano ¡Gordos, es vuestro momento!
DEMASIADO TARDE
Un negro llamado “Jueves”, o un examen de conciencia
DIOS MÍO, PREFERIRÍA BENIDORM
Por fin solos en una enorme playa para dos
MALDITA BELLEZA
Un enorme vacío de civilización y una pequeña placa dorada
MUCHAS FORMAS DE ENGAÑAR
¡Barato, barato!, ojo, no es mi deseo culpabilizarle
BELLA SIN ALMA
Y ahora desnúdate, como ya sabes tú
ENTREVISTA DE TRABAJO
¡No se ría, que es peor!, una historia real
PLANTAR UNA HUERTA
Economía de padre en tiempos de crisis
NECESARIO PARA VIVIR
Origen y consecuencias del miedo al miedo
CALCIO, MANGANESO Y ZIRCONIO
¿Es el amor tan sólo química?
LEER ANTES DE CONSUMIR
La poesía de las etiquetas alimentarias todavía no ha sido debidamente reconocida
RELÁJESE, POR FAVOR
Se acabaron los puentes, empieza el blues diario
MI PLATIPLUSAURIO


