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COMBATIVIDAD: REGLA Y HONOR

Suspendido el BMW Championship: Sergio García necesita escalar posiciones

El español Sergio García se perdió los dos primeros torneos de los Play Off de la FedEx Cup y este fin de semana busca resultados espectaculares para no ser eliminado.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
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Me niego a admitirlo. Alguien lo ha dejado caer: no sé a santo de qué. Sergio García acude al BMW Championship para cumplir con el mínimo de torneos que la PGA exige jugar en una temporada regular para conservar la tarjeta.

Un golfista del más valorado circuito del mundo debe cumplir el requisito de jugar 15 competiciones oficiales en la temporada para tener derecho a jugar las siguientes. Sergio García ha jugado 14 campeonatos y sólo quedan dos para terminar la temporada: el BMW Championship y el Tour Championship by Coca-Cola.
 
Este jueves empezó el BMW Championship, tercero de los Play Off de la FedEx Cup, al que sólo han accedido los 70 primeros jugadores de la clasificación por regularidad. Y del que sólo saldrán 30 para jugar el definitivo.
 
Es dato incontestable que el jugador español ha sido el único profesional clasificado que no jugó ninguno de los dos primeros torneos de estas series eliminatorias, lo que le supuso pasar del puesto 31º del ranking al 54º. Él sabía que en cualquier caso, los algoritmos de la FedEx le eran suficientemente favorables como para no perder tantos puestos que le impidiesen jugar en  Chicago y cumplir los 15 torneos anuales.
 
Pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Me niego a admitirlo: Sergio García no es un trilero: es un profesional del golf y un caballero de este deporte. Y  un caballero, y sobre todo un señor, sabe que el golf exige, por pura hombría de bien, luchar sin desfallecer, pelear sin dejadez ni negligencia. Simular que se está combatiendo y no hacerlo es un engaño infame y vergonzoso. Hacer el paripé en una noble contienda no es cosa de señores, sino de villanos.
 
Los cálculos están bien; planificar una temporada es lo razonable porque uno no está obligado a entrar a todos los trapos. Si uno se apunta a ser deportista ha de darlo todo en el momento de saltar a la cancha. Si uno es un amateur y se inscribe en un campeonato no puede fallar adrede para que no le bajen el hándicap.  Si uno se compromete, cumple. Salvo si uno es un corrupto, un comodón o un cobarde, el deportista honrado sabe que cumplir no es cubrir el trámite y a otra cosa mariposa. Procurar con seriedad vencer es una obligación de honor y de deportividad.
 
Otra cosa es el resultado. Ganar es inferior a combatir. En la vida no es infrecuente que, habiendo puesto uno  lo mejor de sí mismo el resultado final esté lejos del máximo logro. Pero lo que hace digno a un empeño es el camino para vencer, no la victoria misma. Porque errar es de la cosas que mejor define al hombre. El humano, en su estado actual, es un tipo de ser con la condición del error en sus códigos de comportamiento. Es normal, sobre todo donde hay competencia, porque ahí hay otros que se esfuerzan por alcanzar la misma meta.
 
Pero cuando en el último apeadero hemos cambiado de máquina y los vagones los arrastran la vulgaridad, la corruptela de hamponcillo o la vanidad el tren de la vida, como el del deporte, terminará en la estación de la humillación interior y del desprecio exterior.
 
En mi estirpe, por ejemplo, desde hace siglos nadie nombra a un viejo tío – de hecho se alude a él como “el infame innombrable”. El entonces gallardo muchacho se dejó ganar en un partido de bolo montañés (también conocido como bolo a emboque o birle) en su señorial casa de Comillas. Almas más sensibles le llaman a este tío “sedotto e abandonato”, ya que, enamorado de una joven italiana que veraneaba allí, quiso jugar con el padre de ella a los bolos y por no herir a aquella princesa ejecutó un lanzamiento tan evidentemente torpe, que todo el mundo supo que le había regalado el partido a su suegro in pectore: la muchacha también se dio cuenta y le dio “zucche”, o sea, en italiano calabazas.
 
Bueno, pues al comenzar en el BMW Championship todos hemos visto al héroe español esforzarse a tope. Pero el chico, como aquella Invencible no había salido a combatir contra los elementos, y cuando suspendieron los partidos por inclemencias meteorológicas Sergio García estaba -1 para salir de su hoyo 13º.
 
Lo grave para él es que, en ese momento, estaba en el puesto 51º de la FedEx Cup. Lejos, por tanto, de los puestos que permiten pasar al siguiente torneo. Jason “Infalible” Day, sí que estaba potente con su -10 y primer puesto de partido y FedEx Cup.
 
Pero como esto es golf, nada está perdido. Nada está ganado.

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