Cuando se cruzaron nuestras vidas, el “joven” Miguel ya tenía 85 años. No tuvo ningún inconveniente, ante mi requerimiento, en bajarse de su inseparable bicicleta y posar para mi proyecto de La Memoria Compartida. Mientras disparaba la cámara no hizo falta que a Miguel Orellano le preguntara nada, el solo se puso a contarme algunos pormenores de su larga existencia.
Lejos de ser una molestia para mí, me puse a grabar en mi cerebro lo que me estaba contando. Supe que aún trabajaba, en Paraguay pocos son los que llegados a cierta edad pueden jubilarse. Aquella tarde de julio, venía montado en su pequeño vehículo de hacer unas mediciones de unas tierras, era agrimensor.
De joven se había dedicado a la ganadería. Sus últimos años los dedicó a atender un pequeño negocio en casa. Le daba lo justito para vivir, pero le permitía disfrutar su tiempo para compartir con vecinos y amigos el inseparable tereré. Se fué el mismo día que cumplía 91 años. Apenas le dio tiempo de despedirse, pasó las últimas horas en brazos de su única hija, Nimia.
Les dio tiempo a ambos a repasar momentos vividos, dolorosos y felices aún a pesar de que no estaba en sus planes irse tan pronto. Tenía muchas ganas de seguir compartiendo su buen humor y sus tremendas ganas de vivir. Toda una lección, sin pretenderlo, para muchos, entre ellos el que esto escribe. ¡Adiós Miguel!.
Santiago Misiones, República del Paraguay
Foto: ©FranjaMelero
– FranjaMelero está compuesto por Francisco Javier Melero y Juan Carlos Melero. En 1981 se creó el grupo multidisciplinar Franja desde la revista La Luna de Madrid. En el año 2000 comenzó una nueva andadura desde el Centro I+D de la Estampa Digital en la Calcografía Nacional. Desde entonces más de 220 artistas de diversos países han recibido asesoramiento para crear, con las nuevas herramientas informáticas, obra gráfica.







