Luto en la casa real danesa por el fallecimiento a los 83 años de Enrique de Monpezat, el príncipe consorte de la reina Margarita. Desde las ocho de la mañana de este 14 de febrero, día de San Valentín, todas las banderas danesas ondean a media asta. La reina ha ordenado un mes de luto oficial. Su agenda y la del príncipe heredero Federico y su mujer Mary queda anulada hasta el próximo 14 de marzo y "toda la familia real vestirá de oscuro en señal de duelo".
"Su alteza real, el príncipe Enrique, murió el martes 13 de febrero a las 23.18 (hora local) en el castillo de Fredensborg", residencia oficial situada a unos 40 kilómetros al norte de Copenhague, reza el comunicado oficial, que señala que en el momento de su muerte estaba acompañado de la reina y de sus dos hijos, el príncipe heredero Federico y el príncipe Joaquín.
"La reina llora al francés que le hizo reír", una frase que resumiría la vida de un matrimonio muy desigual pero que se quiso y respetó durante 50 años pese al fuerte carácter de ambos. El príncipe era un gran viajero y amante del arte y del buen vino y tenía sus propios viñedos en su castillo de Francia que visitaba con frecuencia. A la reina la llamaba cariñosamente Daisy.
Enrique de Monpezat conoció a la princesa Margarita -hermana mayor de la reina Ana María de Grecia, cuñada de la reina emérita Sofía– en Londres en 1965. La pareja se casó el 10 de junio de 1967, sin que él obtuviera otro título que el de "príncipe consorte". Nunca quiso ser un príncipe "florero" y nunca terminó de sentirse realmente querido por el pueblo danés.
El martes, el marido de la reina Margarita de Dinamarca se encontraba ya en situación crítica y su esposa prefirió que abandonara el hospital para fallecer en palacio. El pasado verano, el príncipe Enrique, siempre mortificado por no haber sido más que el "príncipe consorte" de Dinamarca, anunció que no quería ser enterrado en la catedral de Roskilde, que será la última morada de la reina Margarita. Aunque se pensó que en los últimos meses podría haber cambiado de opinión, finalmente así será. El príncipe será incinerado y la mitad de sus cenizas serán incineradas en el jardín de Fredensborg, donde falleció, mientras que la otra mitad será arrojada al mar.
El príncipe Enrique ingresó el pasado 28 de enero en el Rigshospitalet de Copenhague donde se le había diagnosticado un tumor benigno en el pulmón izquierdo. La casa real danesa emitió un comunicado el 2 de febrero en el que se informaba de una infección pulmonar y del empeoramiento de su estado.
En septiembre de 2017, la casa real danesa admitió que el príncipe consorte sufría demencia. Desde entonces apareció en muy contadas ocasiones en público. La última vez se le vio en diciembre, acudiendo con la reina, de 77 años, al servicio religioso de Nochebuena. El príncipe se mostró sonriente pero precisaba un cuidador a cada lado.
El príncipe heredero Federico, de 49 años, que se encontraba en Corea del Sur, en los Juegos Olímpicos de PyeongChang, regresó urgentemente a Dinamarca el pasado fin de semana para estar junto a su padre.







