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Desde hace meses se lleva rumoreando que Microsoft estaría interesado en comprar AMD, el segundo fabricante de chips. Este rumor ha cobrado mucha fuerza en las últimas horas y marcaría un cambio estratégico muy importante para Microsoft.
Diversas fuentes han coincidido esta semana sobre un acuerdo cercano de adquisición de AMD por parte de Microsoft. El fabricante de microchips que animó el mercado enormemente en los años 90 en competencia con Intel se encuentra ahora mismo en una difícil encrucijada. Aunque es un suministrador reconocido de chips y tarjetas gráficas (tras adquirir ATI), la dura competencia con Intel en microchips y con NVidia en gráficas, le sigue obligando a que si quiere crecer, lo haga vía precios, limitando crecimiento y rentabilidad.
Si Microsoft adquiere AMD, le proporcionara por un lado estabilidad al ser su suministrador vertical de productos actuales y abrirse muchas posibilidades sin que se vea obligado a dejar de ser fabricante independiente.
Luces y sombras de un posible acuerdo
El primer beneficio de
Microsoft lo tendría en una división rentable y en crecimiento, la de las videoconsolas. Aunque
Sony y su
PS4 se han impuesto en la última batalla de las consolas, la posición de
Microsoft y la
Xbox sigue siendo muy buena. De hecho, esta derrota no se debe tanto a su producto sino a malas decisiones de comercialización.
Hacerlo por un precio superior, obligando a incluir un accesorio que no tiene mucha utilidad para los usuarios, con obligación de suscripción de partida, fue un patinazo de consideración. La rectificación posterior no pudo parar la ventaja que de arranque consiguió Sony.
En este mercado tan competitivo, AMD es uno de los suministradores más importantes de ambas. En el caso de Microsoft, le suministra los SoC (Sytem-on-a-chip) de la Xbox One valorado en unos 100 dólares por unidad. Con el acuerdo ganaría dinero por vía doble con los microchips de consola. En primer lugar por el ahorro de la Xbox y por otro lado por lo que pagaría su competidora, Sony, por la compra de los chips para la PS4.
Pero lo más interesante estaría en la posibilidad potencial de fabricar componentes para otras líneas de productos. La primera está en los móviles. Muchos analistas ven fácilmente sustituibles los componentes de la línea de teléfonos Lumia por los fabricados por AMD. Esta división le proporcionaría un mercado presente, pero no exento de dudas, ya que Windows no consigue hacerse con un hueco representativo en el mercado de móviles. El peso de la carísima e ineficiente compra de Nokia sigue siendo enorme en la empresa de Seattle.
¿Imitar el modelo de Apple?
Con todo ello, tener un fabricante para que sigua vendiendo a terceros y cubra sólo una parte de tus productos no parece que sea suficiente motivo. Sí lo sería, ampliar la gama de productos fabricando por ejemplo sus propios ordenadores, con placas bases, microprocesadores y tarjetas gráficas propias al estilo Apple. Y por supuesto, con su sistema operativo integrado.
Con todo ello la posibilidad de aprovechar una integración vertical es máxima. Ordenadores de sobremesa, portátiles, tablets, teléfonos… y videoconsolas. Habrá que esperar a que se confirme la compra primero y si se confirman nuevas vías de negocio, pero las posibilidades son amplias y el giro estratégico puede ser muy profundo.