Las tarjetas de crédito han sido uno de los productos financieros que “mejor” ha sobrevivido a la crisis, su número es desde luego inferior al que había a sus máximos de hace 4 años pero ni sus descensos han sido pronunciados (un 7% en el peor de los ejercicios) y tampoco hay que olvidar como se había multiplicado su número en los años anteriores. Si hace apenas una década suponía una cuarta parte respecto a las tarjetas de débito, desde hace unos años se ha multiplicado por cuatro y ya supera ampliamente su número, aunque ambas, víctima de la crisis, hayan descendido.
El proceso de introducción ha sido largo, y costoso por parte de los bancos o entidades financieras de crédito emisoras de las mismas, ya que el concepto financiar una compra con una tarjeta costaba de inculcar dentro de la cultura financiera de los españoles. Sólo el boom del crédito de los últimos años, del cual ahora estamos pagando parte de las consecuencias, junto a enormes campañas en las que se lanzaban gran variedad de productos, consiguió que la tarjeta de crédito se convirtiera en un producto masivo.
Con la enorme variedad de tarjetas existentes en el mercado, el consumidor debe siempre analizar todas las características de los productos y decantarse por aquellas que tengan como puntos fuertes la verdadera necesidad del cliente, teniendo siempre como primera consideración el elevado coste que supone operar a crédito con estos plásticos.
Tarjetas fidelización: Sólo si las usas de verdad
Una de las variedades que más crecieron son las tarjetas relacionadas con alguna empresa que oferta descuentos especiales o programa de puntos si se utilizan, especialmente, en sus establecimientos e incluso en su uso general, aunque en este caso estos puntos o descuentos sean menores. Existen para hoteles, grandes superficies pero las más “vendidas” son las relacionadas con gasolineras y compañías aéreas.
Si nos decidimos por este tipo tenemos que mirar en primer lugar su cuota anual, si son totalmente gratuitas o llegan a serlo con un gasto pequeño y en segundo lugar como se aplican estos descuentos, si pagamos regularmente a fin de mes o sólo si financiamos la compra incurriendo en un coste que puede ser superior al descuento conseguido. Si suponen un coste, a veces más elevado que una tarjeta normal, evalúe si compensa. Por ejemplo, muchos puntos acumulados por líneas aéreas caducan, si no es usted un viajero frecuente, el pago anual puede no compensarle.
Centrándonos en las tarjetas de combustible, las más comercializadas entre este tipo de plásticos. Entre las más destacadas está la Visa CEPSA comercializada por Citibank, sin cuotas, permite conseguir hasta el 5% de descuento en gasolineras Cepsa adheridas y el 1% de descuento en el resto de establecimientos (excepto Estaciones de Servicio). Un porcentaje superior al que ofertan la tarjeta Máxima Repsol también gratuita y que ofrece un 2% en las gasolineras del Grupo Repsol y un 5% en tienda y lavado de las estaciones de servicio.
Por último y como buen ejemplo de cómo muchas veces los descuentos vienen condicionados a un mayor coste, tenemos la Visa BP, que oferta hasta un 8% de ahorro en la compra de combustible en las estaciones de servicio British Petroleum que se desglosa en un 6% de descuento si la forma de pago es aplazado y 3% si la forma de pago es fin de mes. A esto se añade 3 céntimos por cada litro repostado (aproximadamente un 2% con los precios actuales) que se acumulan trimestralmente en el ValeAhorroBP.
Tarjetas de compra o revolving
Sin duda ha sido uno de los tipos de tarjeta que creció de forma importante. Esta modalidad de tarjetas se comercializan generalmente con el atractivo de no pagar cuota anual si se realizan operaciones y con un tipo de interés que suele ser algo más bajo que las tarjetas de crédito normales para así incentivar su uso. Tienen una importante salvedad, que mientras en las primeras podemos elegir pagar la totalidad de las compras a fin de mes, en la mayoría de las tarjetas de compras o revolving obligan siempre a fraccionar la operación con los costes financieros que conlleva.
Si es gratis y quiere tenerla por si fracciona alguna compra importante, puede ser una buena alternativa. En el caso contrario, no pague por una tarjeta, que a su vez siempre le generará costes por intereses.
Sin cambiar de banco
Uno de los principales reclamos de bancos y establecimientos financieros de crédito es poder contratar la tarjeta de crédito sin necesidad de cambiar de banco. Suelen ser tarjetas gratuitas que ofrecen otras ventajas como programas de puntos o descuentos en tiendas (algunos limitados o aumentados si se realizan en el primer año de contratación de la tarjeta) pero a cambio sus tipos de interés no suelen ser excesivamente competitivos.
Así por ejemplo la tarjeta de crédito Citi Oro de Citibank, gratuita, ofrece como principales ventajas un límite de crédito muy alto, hasta 10.000 euros, y descuentos en miles de establecimientos así como seguros gratuitos de accidentes, asistencia en viaje y protección de compras.
Pero su tipo de interés es muy elevado, un 27,24% de interés TAE. La Visa Barclaycard también puede contratarse sin cambiar de banco. Una de sus ventajas fundamentales es que ofrece un 1% de devolución permanente en todos los establecimientos, sin límite. Su TAE es algo inferior, del 26,70%, con un primer año de cuota gratuita y los siguientes periodos siempre que gastemos más de 1.500 euros al año.
La Visa Oro de Obsidiana apuesta por los descuentos a la hora de realizar la compra pero con letra pequeña, ya que estos, del 5% el primer año y del 3% a partir de ese momento, se aplican sólo a las compras que aplazamos, es decir que financiamos y pagamos un tipo de interés. Eso sí, este es más bajo que las dos tarjetas anteriores, un 21,84% TAE para compras.
La mejor opción, la tarjeta más barata
En resumen debemos siempre fijarnos en el coste de utilizarlas, que viene definido en el tipo de interés TAE, no en el interés mensual que muchas veces destacan por encima de esta. También son importantes los costes fijos, definidos por la comisión de emisión o renovación, a los que además se pueden añadir otras comisiones dependiendo de nuestra operativo como pueden ser las comisiones por excedido o reclamación.
Por todo ello debe siempre exigir, la entrega de una copia del contrato de tarjeta, en el que deberán venir especificadas las condiciones financieras del mismo: tipo de interés nominal y TAE, recargos por aplazamiento si los hubiera, fechas de liquidación y comisiones aplicables.




