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EL TRAMO ALTO

Pesca en Entrepeñas, Buendía y Bolarque, un trío de embalses ganador

El río Tajo nos ofrece enormes posibilidades de pesca, desde su nacimiento hasta la entrada en la frontera con Portugal: truchas, barbos, carpas, lucios, black bass, lucioperca….

Hechosdehoy / Luis Naharro
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Eso sí, el Tajo, río principal de la península ibérica ofrece tramos desiguales. La contaminación y el escaso cauce en su tramo medio en ciudades como Aranjuez, Toledo o Talavera de la Reina le ha llevado a que haya perdido buena parte de su atractivo no sólo de pesca también como espacio natural en general. Jalonado con numerosos embalses, son estos los que han ganado más importancia como rincones de pesca, tanto en su tramo alto como en el más bajo.

Hoy nos centramos en los de su tramo alto, en el denominado “Mar de Castilla” que lo conforman Entrepeñas, Buendía y Bolarque, ocupando aguas del Tajo como de su afluente más importante en este tramo, el Guadiela. En la confluencia de estos dos ríos está el Embalse de Bolarque, el menor de los tres, pero uno de los más importantes, por ser la conexión del Embalse Tajo-Segura y albergar la primera central hidroeléctrica que dio luz a Madrid.

La central reversible (aprovecha el bombeo de agua al embalse de Bujeda, balsa donde arranca el canal del trasvase) sigue siendo una de las instalaciones hidroeléctricas más importantes y la original es hoy Museo de la Electricidad.

Centrándonos en la pesca, este embalse alargado, estrecho y encajonado con aguas muy profundas rodeadas por un paisaje de ensueño de bosque frondoso ha desarrollado especialmente la pesca embarcada. La presa está justamente por debajo de la confluencia de ambos ríos, con el tramo derecho desde el muro de aguas del Guadiela y el izquierdo del Tajo. Tradicionalmente ha sido un buen lugar de ciprínidos como la carpa, barbo o incluso la tenca, pero los grandes depredadores como el lucio y en los últimos años la lucioperca son los más atractivos.

Entrepeñas y la “tiranía” del trasvase

Si remontamos el Tajo, poco después del pueblo de Sacedón, encontraremos a la derecha la N-204 que nos llevará durante aproximadamente 15 km por el margen este del Embalse de Entrepeñas. Al principio de este tramo se accederá a la zona de la presa y posteriormente a diversos entrantes. Aunque la pesca embarcada sigue permitiéndonos grandes ventajas, permite más fácilmente hacerlo desde orilla.

Respecto a las especies, podemos encontrar ciprínidos, tanto carpas como barbos comunes o comizos, aunque su tamaño no destaca como ocurre por ejemplo en los grandes embalses del Guadiana. Buena parte puede tener la culpa los bruscos cambios de nivel del embalse, por la sequía de algunos años pero especialmente por el trasvase Tajo-Segura, que hace que en meses pases de navegar por una récula a convertirse en pasto para ovejas. Esto influye mucho en la pesca de depredadores.
 
El lucio es el rey, con grandes ejemplares que hacen la delicia de pescadores, pero otras dos especies le compiten el black bass y especialmente la lucioperca, que se ha adaptado muy bien a los cambios de nivel de agua del embalse.

Si quiere realizar escapadas ajenas a la pesca, le rodean pasajes llenos de historia. Desde Recópolis, la ciudad visigoda construida ex novo por Leovigildo en honor de su hijo Recaredo (donde se encontró un tesorillo de monedas bajos su basílica que se muestra en el Museo Arqueológico Nacional) hasta el Monasterio de Monsalud en Córcoles (Sacedón). Una joya del cisterciense que se ha mantenido en un buen estado pese a su abandono tras la desamortización de Mendizábal, o las ruinas de la ciudad hispano-romana de Ercavica con los elementos típicos de las estructuras civiles del imperio como termas, aljibes y parte de una basílica.

Buendía, paraíso del lucio

Ercavica ya mira a nuestro último destino, el Embalse de Buendía. Este gran embalse retiene las aguas del Guadiela y sus afluentes el Mayor y el Guadamajud. Hablar de Buendía es hacerlo del lucio, aunque para los pescadores más veteranos su caída en número y especialmente en tamaño es considerable.

Este espacio lo ha ganado principalmente la lucioperca, no de tan buen tamaño pero muy luchadora. Y la que perdura y resiste es y será la carpa. Las buenas capturas de este ciprínido siguen siendo una constante en Buendía y el black bass se ha recuperado ligeramente de la gran caída de hace años. Los de mayor tamaño son muy complicados de encontrar y pescar, esperemos que un nivel sostenido de agua en este embalse permita la recuperación de esta especie.

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