De Madrid al cielo. Ciertamente el actual Open de España no es el “súmmum” pero sí suma, da puntos y asegura un poco más el porvenir profesional. La victoria es muy difícil. El sábado no fue día fácil para nadie.
O para casi nadie. Hubo un jugador, Jacques Kruyswijk que encendió las alarmas. El angelito empezó con seis birdies seguidos. Sí, han leído bien. del hoyo uno al seis todo birdies. Terminó 10º empatado después de hacer, que no está nada mal 66 golpes, para un total acumulado de -11.
Tampoco sufrió tanto el inglés Andy Sullivan con la mejor tarjeta del día, -7, que le subió a la 6ª plaza. El batacazo fue para el veterano tailandés Thongchai Jaidee: +5 para aparcar su bolsa en la última esquina de la tabla. Ahí no llega ni el oxígeno. Cerca de él, sin resuello y anaeróbico, el español Pablo Larrazábal hacía +1 en la jornada y caía al puesto 26º, ya sin opción de respirar la victoria.
El asunto del sábado en los puestos de cabeza en el Open de España podía resumirse en la frase “aquí nadie se rinde”. Un dato: entre los que terminaron el día en el Top 10, no hay ninguno que hiciese más de 69 golpes (tres bajo par) en la jornada. Otro dato: en el Top 5 tres hicieron 66 golpes y dos hicieron 68.
Donde más se sintió esa tensión de vivir la presión sobre el terreno fue en el partido estelar. Ahí, en el último match que salió al campo, jugaban Nacho Elvira y Paul Dunne.
Este irlandés ocupa el puesto 76 del Ranking Mundial y el 74 de la Carrera Dubái. Tiene 25 años y sonó muy fuerte cuando en 2015, siendo todavía amateur colideraba el Open Championship al término de la tercera jornada. Luego, en 2017 ganaría su primer torneo del European Tour, el British Master.
Posee una cara de niño que despista a cualquiera; ¡si hasta parece ruborizarse cuando hace un birdie! Pero no se engañen, tiene de bronce el coraje y la mente clara como un amanecer en las Marismas – “solano de las marismas/tú que alisas las arenas” – y parece un ser disciplinado en su juego y en sus rutinas.
Es lógico, nació en Dublín cuyo lema es epitome de un carácter: “Obedientia civium urbis felicitatis”. Si la obediencia de los ciudadanos hace feliz a la urbe, ceñirse al plan trazado es el lema de Paul Dunne.
“Solo tengo que mejorar la toma de decisiones, y eso no es difícil. Una vez que has decidido el golpe, tienes que comprometerte con él. Si dudas entre dos golpes, tienes que decidirte por uno, y hay que ir a por todas con ese golpe pase lo que pase”.
Más claro, el agua: ese es el plan de ataque para el domingo de este irlandés. No es cosa de broma: Irlanda con siete títulos es el país que más veces ha ganado Eurovisión: arte y disciplina. “All kinds of everithings” que cantaba la irlandesa Dana en 1970 para ganar.
El otro del partido estelar es el español Nacho Elvira (-16). Está a un golpe del líder. Lo más destacable no es lo certero de sus golpes, sino lo feliz que ha jugado para ponerse arriba del todo: “Ha sido un día especial, en el tee de 1 no me podía ni imaginar lo que iba a vivir. El resultado es lo de menos porque lo que he sentido hoy en el campo no lo había sentido nunca; el apoyo de la gente en todos los tees, en todos los greens, en todos los golpes. El 66 es el reflejo de lo feliz que he sido hoy en el campo de golf".
Luego, el cántabro ha añadido: "En algunos momentos me ha costado mantener la compostura porque me he emocionado. Lo he comentado con Diego, mi caddy, la gente apoyaba en todo momento, era impresionante. Estoy feliz por el golf español y por lo que he sentido".
Y yo no tengo que añadir más que tres cosas; la primera que otros dos españoles están ahí: Jorge Campillo (-12) con una vuelta magnífica, y Jon Rahm (-15) con mirada de depredador.
La segunda y la tercera me las notifica la Oficina de Prensa del Circuito Europeo: la asistencia del sábado sin contar niños fue de 14.850 espectadores.
Y “el 15 de abril de 1972 Antonio Garrido se convirtió en el primer ganador español del European Tour, al imponerse en el Open de España de ese año en el Club de Golf Pals con +1 (293). Aquel Open de España fue el primer torneo que se celebró en nuestro país dentro de la estructura moderna del European Tour y también fue la primera prueba regular del circuito, ya que se jugó después del Masters de aquel año que ganó Jack Nicklaus. Si ganaran Nacho Elvira o Jon Rahm se cumplirían 46 años exactos de esa curiosa efeméride”.
Pues, ¡a por ello oé!






