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El próximo 14 de julio Microsoft retirará el soporte de uno de sus productos, Windows Server 2003. Tras 12 años en el mercado son muchas las empresas que siguen basando sus sistemas informáticos en él y que se verán obligadas al cambio. Las razones lo exigirán, sin soporte, los sistemas se volverán vulnerables y con ello completamente inviables para las empresas.
Este movimiento coincide con el desarrollo de Windows 10, que seguramente podremos descargar en el mes de julio y que buscará paliar todos los errores de su antecesor, Windows 8. Si este no ha triunfado entre particulares lo ha hecho mucho menos entre las empresas
Diferenciando entre clientes
Una de los puntos más llamativos del anuncio del lanzamiento de Windows 10 fue el anuncio de la posibilidad de actualizar desde Windows 7 o Windows 8/8,1 de forma gratuita. Pero esto solamente sucederá para consumidores finales, no para empresas. Los equipos con edición Enterprise de Windows 7 o Windows 8.1 tendrán que pagar una licencia de Windows 10 para actualizar a la última versión del sistema operativo, pero con una gran excepción.
Las empresas que tengan activo un contrato de garantía de licencias de software por volúmenes, podrán actualizar a la última versión de Windows durante el tiempo en que estén vigentes los contratos. Esto mismo de forma similar se podrá hacer con una suscripción de Office 365 mientras esté vigente esta suscripción.
Todas las soluciones empresariales en una
Una de las claves de esta búsqueda de llegar a un segmento tan rentable estará de la mano de la combinación de diferentes herramientas de gestión y almacenamiento. Office 365 será la llave de la mano de OneDrive, la solución en la nube de Microsoft. Si esta ofrece 15 Gb de almacenamiento de forma gratuita, se dispara hasta 1Tb si tienes contratada la licencia de Office 365, o lo que es lo mismo, si pagas 7 euros al mes. Con ello, muchas pequeñas empresas y autónomos tendrán acceso de forma económica a sus herramientas de trabajo y almacenamiento de las mismas pero también creando una dependencia. Con un volumen tan grande datos, la migración a otras soluciones de datos es más que compleja.
A esto se ha añadido un nuevo compañero de viaje, que muchos usuarios de Skype con licencia de Microsoft ya han empezado a utilizar: Skype for business. De entrada, todos los usuarios de Office 365 tendrán 60 minutos al mes en llamadas. Aunque para sacarle el verdadero provecho tienes que darte de alta en alguno de los planes, el más básico de 1,50 euros al mes o el que conlleva funcionalidades mucho más completas, abonando 4,20 euros mensualmente.
Con todo ello, el giro de Microsoft parece claro hacia la pequeña empresa y el desembolso mensual de cuotas. Todo ello buscando la rentabilidad que no consigue si se cambia de software cada 8, 10 o muchos más años. Pero sólo lo conseguirá si consigue que este coste el cliente lo perciba como un valor añadido.