Gran fiesta de las casas reales europeas en Copenhague para felicitar y mostrar su cariño a la reina Margarita de Dinamarca en su 75 cumpleaños. Una reina atípica que fuma como un carretero, dice tacos, ríe a carcajadas y disfruta más que nada diseñando vestuarios para obras de teatro, una afición que se nota en su muchas veces peculiar forma de vestir. Y todo esto hace que aunque no sea una reina de libro, sí sea una reina muy popular.
El cumpleaños tan redondo de Margarita -gran amiga por cierto del rey emérito Juan Carlos I con el que casi comparte "quinta", el padre del Rey Felipe es dos años mayor- lleva celebrándose con diferentes actos y culminó este miércoles con una cena de gala espectacular.
La reina, nacida el 16 de abril de 1940 y en el trono danés desde 1972, se muestra siempre cercana a su pueblo y tiene un sentido del humor muy especial. Preguntada una vez sobre si sabe cocinar y conducir contestó: "Mi forma de cocinar probablemente no le mataría pero estoy convencida de que no sobreviviría mi manera de conducir". A las únicas críticas que se ve expuesta la casa real danesa es a la de sus dispendios y enormes gastos. Una crítica que por cierto lidera la princesa Mary y su afición por el shopping.
A su gran fiesta, Margarita de Dinamarca acudió vestida de rojo pasión, mostrando una vez más su gusto por los colores fuertes. Llamó la atención de que a su lado no sonriera su marido Enrique, de origen francés y que nunca se ha terminado de encontrar a gusto en su papel de príncipe consorte ("El es como es", suele decir Margarita con cierta ironía). A causa de una mala gripe, Enrique de Mompezant se perdió la fiesta que reunió a las casas reales de Dinamarca con las de España, Suecia, Holanda, Bélgica, Luxemburgo y Grecia –Ana María de Grecia es la hermana pequeña de Margarita– en el Palacio de Christianborg.

La reina a su llegada a la cena. (Foto: 24h)
Diez años después de hacer su debut junto al Príncipe de Asturias en la boda de los príncipes herederos Federico y Mary de Dinamarca, Doña Letizia regresó a Copenhague como Reina de España. En su misma situación estaban Felipe y Matilde de Bélgica y Guillermo y Máxima de Holanda, que sucedieron a Alberto de Bélgica y a Beatriz de Holanda en 2013. También acudieron a la cena los reyes de Suecia, Noruega y los grandes duques de Luxemburgo.
Doña Letizia acudió a la cena de gala luciendo la tiara de 450 brillantes y diez perlas, con una flor de lis en el centro, que le regaló Don Felipe con motivo del quinto aniversario de boda y está valorada en 50.000 euros. Una vez más ha sido Felipe Varela el encargado de vestir a la Reina. Doña Letizia destacó con un vestido en blanco y negro de escote redondo, con capas en forma de volantes, que completó con un mantón de Manila y peep-toes de Magrit con plataforma. El Rey Felipe VI, cumplió con la etiqueta y lució el uniforme de gala de la Armada.
La reina Matilde se decidió por un traje fucsia y brillante de Giorgio Armani Privé, Máxima de Holanda sorprendió con una creación negra de encaje y flecos años veinte mientras que la nuera de Margarita, la princesa Mary, lució un traje rosa palo de la diseñadora danesa Birgit Hallstein con cuerpo de pedrería, y su cuñada, la francesa Marie, esposa del príncipe Joaquín, se decantó por un discreto vestido de encaje azul oscuro.
Los festejos continúan este jueves y a ellos se unirán por la tarde los príncipes herederos Haakon y Mette-Marit de Noruega y Victoria y Daniel de Suecia.
Por la mañana, tras haber escuchado en el balcón del palacio el Cumpleaños Feliz cantado por su pueblo, la reina Margarita se desplazó en coche de caballos descubierto hasta el ayuntamiento de Copenhague. En esta ocasión sí lo acompañó su marido Enrique, bien tapado bajo unas mantas de pieles y con bufanda.







