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EMBAJADORES DE MARCA

Marcas ganadoras y perdedoras del último Open: el caso Callaway

Establecer qué marcas vencieron en el reciente Open nos ha llevado a tareas de análisis de horas de televisión y clasificaciones. Declarar cuál lo ha perdido es más sencillo.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
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Pero vayamos por partes. Las empresas de ropa deportiva y de material de destinan ingentes recursos para promocionar sus marcas. Y desean que generen impactos comunicativos.

El Open Championship es un escenario incomparable para hacer visibles sus productos vestidos o utilizados por los profesionales a los que patrocinan. Este año la señal del evento de golf más importante del calendario – al menos en Europa – la tenía Sky Sports que dio diariamente más de 10 horas diarias sobre el British Open.

Son muchas horas de un deporte donde el profesional que compite vistiendo una determinada marca o empleando unos concretos palos de golf es visto con nitidez por la claridad de las imágenes. Esa visibilidad es más duradera que en otros deportes, por los primeros planos del protagonista parado en el tee o preparando un golpe.

Las imágenes son también muy persistentes en el caso de los mejor clasificados porque la realización televisiva ignora casi por completo a los demás. Todo ello percute en el público seguidor con la fuerza de los adictivo.

Las direcciones de Marketing y Comunicación de los fabricantes de prendas y equipaciones de golf saben esto perfectamente; por eso buscan y pagan muy bien el patrocinio a los mejor situados en el ranking o que apuntan firme proyección. No olvidemos que un golfista profesional de prestigio es un prescriptor de marca para sus colegas profesionales y, sobre todo, para millones de aficionados de los cinco continentes: esos son el público objetivo de las marcas.

Entonces, con estas premisas, ¿qué marca perdió el 145º Open Championship jugado la semana pasada en Royal Troon?

No hay duda: Under Armour. Su principal patrocinado, Jordan Spieth quedó 30º. Nunca estuvo arriba. De hecho, sólo el último día hizo un resultado menor que el par del campo. Pero ya fue demasiado tarde para la marca.

Ciertamente, no es una pérdida absoluta por dos razones: un torneo, incluso un major, no es toda la guerra, sólo una batalla: quedan torneos y, sobre todo, al jovencísimo tejano le queda mucho por delante. Otros patrocinados o no pasaron el corte (Mathew Fitzpatrick)  o ni siquiera se clasificaron (Hunter Mahan).

La marca Nike también se llevó su varapalo. Primero, arrastra la persistente lesión de su más cotizada pieza, Tiger Woods, que le tiene apartado de los fairways desde hace meses y que, por tanto, a efectos comunicativos en el Open le provocó un fundido en negro, y esto no va con segundas.

Segundo, su otra estrella, Rory McIlroy, estuvo casi desaparecido y no pudo rendir a los niveles de la apuesta de 25 millones anuales que le paga Nike. La única buena noticia que McIlroy dio a Nike fue su anuncio de que no irá a los Juegos Olímpicos.

Eso fue buena noticia para el gigante americano de ropa deportiva porque Irlanda, país con el que iba a competir en Río de Janeiro, había comprometido para su equipo a New Balance, competidor de Nike. En Royal Troon Rory McIlroy  no pasó del 5º puesto, muy pobre resultado del único representante de Nike en el Top 10.

No le fueron mejor las cosas a Puma – y si equipación específica de golf, Cobra – ya que su figura estelar Rickie Fowler quedó 46º.

Como bálsamo “marketingiano” les queda a estas tres marcas el consuelo de que el atractivo personal de sus patrocinados – figuras mediática de primer nivel –  les supuso un plus de imágenes que no hubieran tenido de ser otros los jugadores: Jordan Spieth, Rory McIlroy y Rickie Fowler estuvieron sobrerepresentados en pantallas por el efecto halo.

Entre las  marcas ganadoras – las que más minutos pudimos ver por televisión – están las de los del Top 10:
Titleist – cuyas bolas Pro-V emplean la mayoría – equipa  además a Bill Haas y Andrew Johnston empatados en 9º lugar. También de Titleist son los palos de Steve Stricker (4º) y de Tyrrel Hatton, (5º empatado).

Taylor Made proporciona palos a JB Holmes (3º), a quien también patrocinan Cleveland y sus bolas Srixon. De Taylor Made son también los palos de Dustin Johnson (9º empatado).

A este americano, vencedor del US Open, le viste Adidas, lo mismo que a Sergio García (5º empatado) que también emplea herramientas de Taylor Made.

Pero si hay un claro vencedor en la competición de Marcas del Open, este es Callaway cuyo logo lucieron por los links escoceses Henrik Stenson y Phil Mickelson que competieron juntos los dos últimos días en el partido estelar.

Con especial resplandor brilló Callaway en la que muchos consideran la mejor ronda final de la historia del Open Championship: Henrik Stenson y Phil Mickelson exhibieron el domingo durante más de cuatro vibrantes horas lo mejor del golf en técnica, estrategia, elegancia y pundonor.

Y todo eso lo vieron miles de personas allí, en Royal Troon, y millones por televisión. Si esponsorizar campeones de prestigio es un inversión, esta puede haber sido de la mejores de este año.

De momento, mi prima Margarita – emocionada con su Phil Mickelson –me ha regalado por mi cumpleaños un híbrido Callaway Apex. Y tía Alicia, no sé si para hacerme rabiar, un polo azul con el logo de Under Armour.

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