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VOLVO GOLF CHAMPION

Los primeros 80 del año para un irlandés y un americano; Miguel Ángel Jiménez 15º

Los españoles han estado dispares en Durban: mientras José María Olazábal quedaba último y Gonzalo Fernández Castaño 19º, Louis Oosthuizen retiene el trofeo.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
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Los españoles en el Volvo Golf Champions de Durban han estado dispares: mientras José María Olazábal quedaba último (+12), Gonzalo Fernández Castaño 19º (-1) y Miguel Ángel Jiménez 15º (-3). El sudafricano Louis Oosthuizen retiene el trofeo.
 
Ya tenemos los primeros 80. En golf el par del campo es la cifra del número de golpes que necesitaría un jugador experto para completar su recorrido. Cada hoyo tiene asignado un número de golpes (3, 4 o 5 golpes) que son el par del hoyo. Sumando los pares de cada hoyo se halla el par del campo. Hoy en día lo más común son campos de 72 golpes, pero los hay con 71, 70 y 69 o menos y los hay con 73. No se diseñan usualmente campos de par 74 o superior, que no serían admitidos para campeonato.
 
Con el anterior preámbulo y sabiendo que los campos de los grandes circuitos suelen ser de 18 hoyos y par 72, lo normal es que los profesionales, lo hagan en esa cifra o inferior. Eso es lo usual: también, según el día, el momento, el clima y el respeto de las lesiones, no es raro que se vean cifras por encima del par, 73, 74, 75, 76 golpes. Pero sí resulta excepcional ver una tarjeta de 80 golpes.
 
Bien, pues iniciados los circuitos de la PGA en Estados Unidos y el European Tour para el Viejo Continente ya tenemos los dos primeros 80.
 
En la PGA americana le ha correspondido este dudoso honor a Kirk Nelson que lo ha ejecutado en la segunda jornada del Sony Open in Hawai en el Waialae Contry Club de Honolulú. Este campo es un 70 con lo que nuestro amigo se hizo un +10 en ese día. Y es que incluso en las paradisiacas islas del Pacífico hay mañanas para olvidar… Y mira que hasta el nombre del campo tiene sonido de ukelele y lei – guirnalda – de lehua y orquídeas esplendorosas, pero Kirk Nelson, que hizo dos birdies, sin embargo los acompañó de seis bogeys y dos doble bogeys debió exclamar algo así como “Earth swallow me!” – ¡tierra trágame- pero en hawaiano.
 
Por su parte el European Tour celebraba su Volvo Golf Champion, también a orillas del Océano, en este caso del Índico, pues el Durban Country Club se encuentra junto a las playas de esa ciudad de la provincia sudafricana de KwaZulu. Aquí la primera víctima del primer 80 ha sido el irlandés Simon Thornton que en la tercera jornada entregó una tarjeta con un sólo birdie, tres bogeys, un doble y un triple bogey.

¿Cómo se dirá en zulú se ha hundido el suelo? En la literatura americana hay un escritor que lleva el Thornton en el nombre – Thorton Wilder – que escribió la novela “El puente de San Luis Rey” (Premio Pulitzer 1928) llevada al cine en 2004 y por cuyo vestuario diseño de vestuario recibió un Goya mi amiga Yvonne Blake.
 

Aquel puente, en cuya caída murieron cinco personas, se llevó con él aventuras y futuros posibles. El fraile protagonista, después de intentar dar explicación transcendente de la catástrofe y de los destinos de las víctimas, “pensó ver en el mismo accidente a los malos castigados con la destrucción y a los buenos llamados más pronto a los cielos. Pensó ver el orgullo y la riqueza confundidos como lección de cosas para el mundo”.
 
Pero realmente en la vida y en el golf ningún desastre es definitivo cuando hay salida, como en el caso del joven Simon Thornton o de Kirk Nelson que tienen toda la temporada para sanar heridas.
 
Me decía un amigo del Club que mientras jugaba con un profesional en un torneo Pro-am y ver la reacción de su reacción tras un mal golpe, aquel experimentado jugador le dijo que una de las claves que diferencian a un profesional en ascenso de un amateur es que el aficionado que hace mal juego y resultado, tarda demasiado en olvidarlo, a veces todo lo que queda de partido, mientras que el profesional inaugura vida con cada nuevo hoyo.
 
Ni los 80 de un jugador, ni los días con amargura son para congelarlos y sacarlos precocinados para después: 10 segundos de reflexión, 1 segundo de aguda compunción y volver a comenzar.
 
Al fin y al cabo también son de los 80, de la década increíble, hechos y música excelente que impulsan a avanzar, por ejemplo la de ese latir de Police cuando cantaba estrofas vivas, vivas todavía después de tanto tiempo, como un amor reestrenado o un swing súbitamente aparecido tras el día que se hundió el puente de nuestro inicial sueño: Every breath you take /Every move you make / Every bond you break / Every step you take/ I´ll be watching you.

O sea, que a recomenzar. Aloha.
 

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