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MEMORY RECALL

Los ancianos no pierden poder cognitivo, simplemente acumulan muchos conocimientos

No existe disminución cognitiva en un cerebro "mayor", sino que este trabaja como un disco duro, cuanto más información contiene más tarda en procesarla.

Hechosdehoy / Glenys Álvarez
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Más sabe el diablo por viejo que por diablo. Y la ciencia, más o menos, le pone tapa al argumento; de acuerdo con un nuevo estudio, el cerebro se pone más lento con los años, no porque disminuye el poder cognitivo sino porque tiene mayor cantidad de experiencias. Tradicionalmente nos han dicho que cuando envejecemos el cerebro pierde su impulso para la cognición rápida a la que estamos acostumbrados mientras crecemos. Sin embargo, no se trata de un continuo deterioro sino que al manejar más datos, le toma más tiempo analizar los resultados.

La investigación, dirigida por Michael Ramscar, de la Universidad de Tübingen en Alemania y publicada en el diario científico Temas de Ciencia Cognitiva, pone sobre el tapete nuevas preguntas respecto al cerebro en proceso de envejecimiento. De hecho, los mismos editores del diario, Wayne Gray y Thomas Hills escribieron al respecto, indicando que es el momento de repensar lo que entendemos por una "mente en proceso de envejecimiento".

“Antes de hacer suposiciones falsas sobre la mente mayor debemos estudiar mucho más sobre ella ya que estamos marginando, en espacios políticos y en importante decisiones, a cerebros ancianos que podrían sernos de gran valor, desestimándolos como desechos”.

Ramscar, precisamente, mira el asunto con mirada crítica, elaborando una investigación desde dónde obtener evidencias de que nuestras capacidades cognitivas a lo mejor no disminuyen con la edad adulta. Por supuesto, el estudio tiene sus limitaciones y necesita de otros que confirmen los resultados, pero los científicos creen que es una nueva manera de apreciar cómo funcionan nuestros cerebros, en relación con sus redes y conexiones. Las modalidades biológicas del mismo responden con otros datos, en relación con variables como enfermedades, niveles de educación y perspectivas en sus puntos de vistas.

Ramscar y un equipo de investigadores utilizaron programas de computadoras que actuaban como seres humanos, todos los días leían un poco y aprendían un poco. Luego les hacían pruebas cognitivas y notaban cómo el rendimiento era muy parecido a un joven adulto. No obstante, cuando los investigadores expusieron a estos "programas humanoides" a los datos que un adulto mayor poseería, en comparación con el joven, el rendimiento fue más lento. Lo interesante era que la disminución en la rapidez no se debía a que el programa había perdido su poder cognitivo, sino que el procesador tenía que manejar más datos debido al aumento en la experiencia. La base de datos de la computadora creció, lo que aumentaba el tiempo que se tomaba procesarlos. En lugar de encontrar evidencia de disminución, el equipo descubrió que la mayoría de las medidas cognitivas confundían un mayor conocimiento con una disminución de la capacidad.

“¿Qué significa este hallazgo? Por ejemplo, ¿qué le dice a los adultos mayores que se ven con dificultades para recordar palabras? Tradicionalmente consideramos esos problemas como revelaciones del deterioro debido a la edad, sin embargo, más datos le añade una rica y nueva perspectiva. La tecnología ahora nos permite hacer estimaciones cuantitativas sobre el número de palabras que un adulto puede esperar aprender durante toda su vida, lo que permite que el equipo pueda separar el reto que el aumento de conocimientos supone para la memoria de los resultados reales del funcionamiento mismo de la memoria”, explica Ramscar.

Es decir, debido al conocimiento que tenemos sobre las capacidades cerebrales de retención, los investigadores podían ver que la cognición funcionaba igual, lo que cambiaba era la cantidad de datos y eso ponía al cerebro más lento.

“Imagina a alguien que conoce los cumpleaños de dos personas y puede recordarlos y recuperarlos casi a la perfección. ¿Dirías entonces que esa persona tiene mejor memoria que otra que conoce los cumpleaños de 2.000 personas pero que sólo puede coincidir la fecha con el individuo adecuado nueve de cada diez veces?”, pregunta Ramscar.

No se trata de venerar a los ancianos, más allá del respeto que se merezcan, sino de conocer mucho mejor la máquina que nos mantiene pensando y trabajando, sintiendo y disfrutando, conociendo así lo que nos espera a todos (si tenemos suerte), una envejecimiento natural que no necesariamente tiene que significar deterioro, más bien una dulce y efectiva despedida a la vida.


– Glenys Álvarez, psicóloga y periodista científica dominicana, reside en Pittsburgh y publica más temas interesantes de ciencia en Editora Neutrina y Órbitas Científicas.

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