La Feria de Sevilla y el golf, siete puntos en común “a la hora de partir”
Es un axioma: la Feria de Sevilla es como el golf. Es tanto el parecido que llama la atención que no hayan hecho un chipping green junto a la portada: iguales en liturgia, estilo, modales y antigüedad de origen.
Está muy difundida la idea de que la fundaron un catalán y un vasco, Narciso Bonaplata y José María Ybarra. Sí, la moderna Feria de Sevilla, pero hay vestigios de ella que la sitúan en tiempos de Alfonso X “El Sabio”: allá por el año 1254, este rey hijo de Fernando III El Santo, dispuso que se hicieran dos ferias, una en abril y otra en otoño, por san Miguel. Dos siglos después el rey James II of Scotland promulgaría el acta de 1457 poniendo límites a la práctica de golf que distraía a los ejercitantes de tiro de arco con propósitos militares. Es Historia: la historia de una amapola/ que escapó de entre los trigos.
Pero además de su origen en la noche de los tiempos, la Feria de Sevilla (en adelante “la Feria”) guarda tan estrecha semejanza con la práctica del Noble Deporte del Golf (en adelante “el Golf”) que por razones de espacio sólo espigaré para usted, amigo lector, 7 coincidencias 7 que puede compartir, entre copa y copa de manzanilla, con sus amigos de caseta. También, por supuesto puede llegarse a la mía, Calle Cástor Jaureguibeitia Ibarra, “Cocherito de Bilbao”, nº 86-87.
1ª.- Cada uno la cuenta como le va:Mírala cara a cara/que es la primera. La Feria como el golf son excelentes cuando toda ha salido a pedir de boca. Y causa de silencio si hubo decepción. Se sabe que a alguien le ha ido de miedo cuando te cuenta una hartá de detalles que sólo le importan realmente a él, o a ella. “Wow! Qué putt de 40 yardas metí en el hoyo 18!”. O, “vaya qué noche de Feria, illo: bailando y cantando hasta las tantas y media”. ¿No tiene usted amigos que nunca cuentan nada cuando se les salió la cadena en el partido o en la fiesta?
2ª.- Causa adicción incurable o repulsa con sarpullido: Mírala cara a cara /que es la segunda. Seguro que tiene conocidos de Sevilla que van contando los días que quedan para la prueba del “alumbrao”; socios que en cuanto se recoge la última silla de Semana Santa te ponen en el coche el CD de Los Marismeños y que reservan días de asuntos propios para arrear a su tropa hasta la caseta. Lo mismo, que ese jugador enviciado que cuenta los minutos que quedan hasta llegar el viernes por la tarde para arrancar chuletas a la bermuda. Y enfrente, muchas veces, la familia: maridos más de Semana Santa que de Feria y “viudas del golf” llamando al móvil del jugador del hoyo 17.
3ª.- Se acude incluso si hace sol. Mírala cara a cara/que es la tercera. Lo mismo que los escoceses juegan al golf aunque luzca el sol, he visto en la feria a caballistas cubrir su traje de corto con largo impermeable verde, y llevar su montura –novia gitana chuchurría a la grupa incluida – bajo una cascada de cantábrica lluvia. Y ellos, como si tal cosa. “Pues, claro: ¿no me he tirado dos días planchando el caballo? Esto no es ná!”.
4ª.- Sufre el ataque pertinaz de los que la quieren “vulgarizar”. En la cuarta los lances definitivos. "Vamoavé": La Feria es elitista; el Golf es elitista. Pero hay una corriente ideológica para “democratizarlos”, que en realidad es para “vulgarizarlos”. En vez de educar a muchos para que sean élite, rebajan el evento hasta hacerlo irreconocible por soez y antiestético. Consecuencias en la Feria: botellonas por las calles del Real; enganches que parecen ómnibus-patera desbordando parientes; vaqueros dentro de la caseta y papeles por el suelo. Consecuencias para el Golf: pantalones de pesca por el fairway; gritos y trotes de reses por los greenes, y papel albal en el tee de salida del hoyo 10.
5ª.- Padece también la epidemia de “cansinos”. La noche que me dio el tío del tambor. El cansino de Golf tiene diversas versiones: cansino de reglas, cansino de hablar; cansino de contar golpes de lujo, etc. Por su parte, el cansino de Feria, y más si ha cogido el punto, te casca el punto, la coma, los paréntesis, todos los chistes viejos… o te hace bailar quieras que no. La última serie, recién salida de fábrica, es el cansino de smartphone, fácilmente reconocible por su impulso hartible de autorretratos, y porque saca fotos que se empeña en mostrarte. Fotografía hasta la jarra de rebujito. ¡Quillo: para ya, que es la misma de la Feria pasada”!
6ª.- Tiene reglas escritas y no escritas: un montón. Y siendo muchas no son las mismas: por ejemplo, la puntualidad se mide con relojes diferentes. En la puerta Correos, mi alma, tú me has citao. Pero sí comparten el gusto por la etiqueta en el vestir: traje, corbata etc.; y normas de urbanidad y hospitalidad: la gente que viene a tu caseta entra en tu casa y le agasajas. O sea, como en Golf cuando el partido lento cede paso al que viene detrás. ¿O ya no?
7ª.-. Puede disfrutarse conpartidarios de la mañana o de la noche: Me gusta dormir la siesta/yo soy del Sur. Son los biorritmos, dicen. Por ejemplo mi primo Gonzalo, el campeón ecuestre prefiere la mañana (nota: la mañana en la Feria ya está en las 3 de la tarde). Mi prima Margarita (con la nube de moscones que la merodean) prefiere la noche: la noche del pescaíto iba vestida de gitana – negro azabache con abalorios y peinas de blanco marfil – y bailó hasta el amanecer. Sueña la margarita/ con ser romero. Y en el golf, usted tendrá algún amigo al que ganará con sólo reservar hora para la tarde, horario que al compañero contrincante le parte la siesta por el espinazo. Fue tu querer/el que a mí me traicionó.
¡Ah!, se me olvidaba: que mi tía Alicia se ocupará de ustedes; no estaré en la caseta, que me voy a Valderrama, al Open de España: Y un pañuelo de silencio/a la hora de partir…