Inesperada victoria de Danny Willett, el jugador que estuvo a punto de no viajar a Augusta
La historia del Masters de Augusta ya puede recoger hoy anécdotas como los tres hoyos en uno el 16; el severo tropiezo de Jordan Spieth; y la victoria de un inglés en la corte del golf americano.
Daba algo de pena ver jugadores de gran categoría terminar el recorrido con 7, 8, 9, 10 y hasta 12 golpes por encima del par. Daba pena… y algo de pobre consuelo para quienes nos sucede esto con cierta frecuencia. Pero las caras de sufrimiento de Bubba Watson, Ian Poulter, Victor Dubuisson, Adam Scott o el propio Sergio García que terminó el Masters con +8 te dejaban mal sabor de boca.
.- Y a demás quedarse tan lejos de la chaqueta verde… – se lamenta mi prima Margarita.
.- ¿No tienen chaqueta? – pregunta mi primo Gonzalo, que no se entera de nada -. ¡Con la pasta que ganan!
.- No es eso, primo ecuestre – le digo. Luego le explico que uno de los honores que recibe el vencedor del Masters es vestir la chaqueta del Augusta National Golf Club.
.- Pues si es un honor, la verdad, – vuelve a intervenir la más bella de mis primas – podrían haber elegido otro color más atractivo.
.- Cierto: “la que se viste de verde / a su rostro se atreve” que escribió Lope de Vega en La Dorotea. – les digo poético.
.- Es que, ya que es de ese color, al menos podía ser de un verde botella o verde xanadu. En Augusta todo es verde, de acuerdo, pero sería mejor dar con un color que contraste un poco – se lanza Margarita.
.- ¿Por ejemplo? – pregunto temerario.
Y mi prima pone cara de estilista en su mejor versión fashion.
.- Pues, no sé… – se queda pensativa – quizás me incline por un azul cobalto o azul Prusia. O si nos vamos a los grises podría ser un señorial gris marengo. O en, plan atrevido, un hojaldre melocotón o púrpura de Tiro.
Esta ristra cromática expresada por la hermosura local, me permite llamar su atención sobre el hecho singular de que sólo las mujeres ponen apellidos a los colores. Porque para usted, lector varón, un blanco es un blanco, pero para ella, lectora femenina, los blancos tienen un montón de apellidos que distinguen matices que los hombre ni vemos: blanco puro, blanco roto, blanco merengue, cal helada, nata líquida o blanco orquídea. .- Chica – concluyo -: no veo a los conspicuos miembros del Club cambiando tan bruscamente tradiciones y vistiendo de colorines al ganador.
Pero a las horas de esa tertulia familiar lo del ganador no estaba claro. Desde luego no podría ser un español, porque la esperanza canaria que hizo una gran vuelta de -2, terminó con +4: aquí espacio para un aplauso a Rafa Cabrera Bello que gana en un recorrido al campo y firma una brillante primera aparición en el Masters.
En unos primeros nueve hoyos difíciles como siempre, el líder Jordan Spieth defendió su posición sin graves quiebras ni síntomas de debilidad. Su compañero en el partido estelar Smylie Kaufman hizo grandes golpes, pero en más de un hoyo, pagó el peaje de ser novato. Lee Westwood terminaba -1 en esos nueve, lo mismo que Søren Kjeldsen; Danny Willet -2.
En esos momentos ya habían acabado muchos ilustres y la mejor vuelta hasta el momento la firmaba Matthiew Fitzpatrick: -5. Pero eso era nada al lado de lo que por detrás venía haciendo Jordan que en sólo nueve hoyos ya llevaba 5 birdies y un bogey para terminar con -4 la primera mitad del recorrido y poner el -7 en la pizarra.
Jordan Spieth caminaba fortísimo y distanciado de sus rivales hasta que hizo bogey al hoyo 10 y al hoyo 11. Perdió concentración a chorros y se enfrentó al legendario hoyo 12 – par 3 con lago frontal – donde tiró dos bolas al agua para salir con cuádruple bogey. ¡Drama y de los grandes! Este sorprendente gran tropiezo produjo un vuelco brutal en los primeros puestos. El americano caía a la cuarta plaza y su moral a la altura del bermuda segada al ras.
Por el contrario, en el primer puesto aparecía el aparecido: un inesperado Danny Willet. Su caddie llevaba en el pecho el nº 89, indicativo de que su patrón fue el último en inscribirse. Y lo hizo tan tarde por un poderoso motivo.
Resulta que en marzo, su esposa Nicole estaba ya de ocho meses del primer hijo de la pareja. Danny ya había dicho que esperaría al nacimiento del niño en los primeros días de abril; si no había nacido antes del Masters, no viajaría a Augusta: Georgia está muy lejos, “no se puede volver a tiempo. Hay muchos Masters”, comentaba, entonces, flemático el británico.
Danny terminó su vuelta en -5 y tuvo que esperar a Jordan Spieth que venía en recuperación. Llegó a ponerse a dos golpes del nuevo líder británico en el hoyo 15. Pero no pudo enjugar la diferencia. Ésta se hizo inalcanzable para el americano cuando no consiguió un imprescindible birdie en el hoyo 17.
Danny, líder en Casa Club hablaba por Skype con Nicole desde su móvil. Luego conversación telefónica y emoción a raudales cuando le comunican que ya Jordan Spieth tras el bogey en el penúltimo hoyo no podría vencerle.
El niño de Danny Willet que pudo “impedir” que su padre viajara a Augusta, finalmente, en vez de un pan debajo del brazo, traía un Masters y una chaqueta verde. A Danny Willet se la pusieron sobre su polo verde.
.- Polo verde green, por supuesto – sentencia la adorable Margarita.