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Los emparejamientos de la tercera jornada acabarían propiciando situaciones notables, como que en el partido estelar coincidieran el nº 2 y 3º del Ranking Mundial, Jordan Spieth y Rory McIlroy: sobre el papel casi una final adelantada; Sergio García con el joven inglés Danny Willet; Rafa Cabrera Bello con otro inglés más popular: Ian Poulter; el senior alemán Bernhard Langer con el aspirante a ganarla por primera vez, actual nº1 del Ranking Mundial y 30 años menor que él, Jason Day.
El día se presentaba muy parecido al anterior: viento, rachas de tormentosas y greenes imposibles. Cuando Rafael Cabrera Bello subía al tee del hoyo 1, al que luego le hizo birdie – maravillosa manera de comenzar – ya estaban en el campo 19 jugadores; de ellos sólo dos habían bajado del par y lo habían hecho por un golpe; unos habían hecho ya diez hoyos, pero el campo se mostraba resistente al buen juego: el peor de los hoyos, hasta ese momento era el hoyo 7. Se llama “Pampas” (Cortaderia selloana) tomando nombre de la especie herbácea endémica de muchos sitios de Sudamérica como la Patagonia. La conocemos como esa planta que presenta altos tallo y, como flor, plumas blancas arracimadas : o sea, un latazo de hoyo al que se le ve el plumero. Pobres jugadores.
El mismo
Rafa Cabrera Bello le hizo bogey a ese hoyo 7, pero su cruz venía de dos hoyos antes, el 5, de nombre Magnolia. La
Magnolia grandiflora muy utilizada en China tiene propiedades medicinales. Es muy apreciada como remedio contra el stress y la ansiedad. En Augusta las plantó su anterior propietario
Louis Manthieu Berckmans con finalidad ornamental.
Hoy es mundialmente conocida la avenida hasta la Casa Club como Magnolia Lane: pero el español no estaba para adornos y sí para tranquilizarse, cosa que supo hacer en los siguientes hoyos. Lo consiguió; Rafa “Nunca-Me-Rindo” Cabrera Bello hizo -1 en los segundos nueve hoyos, lo cuál, con el vendaval que hacía, fue un logro: acabó la vuelta con +3 y un total de +6.
En ese momento, sólo había cinco jugadores con resultados acumulados inferiores al par y comenzaba el último partido, el de más interés: Jordan Spieth con Rory McIlroy.
Pero unos partidos delante de éste iba el nº1 del mundo con el experimentado Bernhard Langer que llegó a ponerse bajo par. Era fascinante ver cómo contra los desatados vientos del Noroeste, un viejo lobo de estos mares verdes acometía contra las banderas, sacándoles birdies y pares, que hasta eso era hoy frontera de lo imposible.
Los greens recordaban aquellos jueguecitos en los que uno tenía que meter una pequeña bola de acero en un agujerito, haciendo equilibrios con las manos y siguiendo sus evoluciones con la vista y el pulso a través de la tapa transparente. Mi prima Margarita se reía del tembleque de mis manos y de mi perdida paciencia. Ella lo hacía de miedo.
Pues en Augusta National la extremadamente bien cortada hierba y el vendaval jugaban también con la paciencia de los profesionales. Vimos en el hoyo 15 cómo la bola de Billy Horschel, depositada y quieta en el green, de pronto el viento la cogió y comenzó una carrera cada vez más rápida hacia el lago frontal, donde acabó hundiéndose ante la mirada de incredulidad de su propietario; el americano salió de ahí con un bogey cuando su proyecto antes del incidente era de eagle. ¿Viento? No, lo siguiente, que diría un tertuliano.
Los gestos de Billy parecían transparentar los mismos sentimientos que, en la cercana Atlanta, embargaban a la legendaria Scarlett O’Hara de lo que El viento se llevó: “Aunque tenga que matar, engañar o robar, a Dios pongo por testigo de que jamás volveré a jugar al golf con semejante viento”.
Al que no parecieron inquietar las condiciones meteorológicas -viento a 43 km/h- era al alemán impasible: Bernhard Langer que con seis birdies – tres de ellos seguidos en los hoyos 13, 14 y 15 – llegó a ocupar la segunda plaza. ¡Qué grande! Recordemos que es un sénior de 58 años y que sus dos chaquetas verdes deben tener hasta polillas: son de 1985 y 1993. Hizo una vuelta de -2 para un total de -1. Ninguna apuesta lo tenía en cuenta por debajo de 3000/1. Sin duda fue el personaje de la jornada.
El domingo se acaba todo y parece que con aire en calma. O eso o Prozac.