Me perdonen mis educados lectores por algo de lo que sigue. Corrían los felices años 90 y yo prestaba mis servicios a una multinacional con sede en París. En una de tantas reuniones que se celebran en las grandes corporaciones, un directivo justificaba algún mal resultado invocando no sé muy bien si falta de medios, personal poco cualificado o, aún peor, errores en otras de las direcciones corporativas.
Aquel presidente más pragmático que el Sr. Spock pero con el humor del catalán Eugenio le soltó: “aquí se viene ‘llorao’ y ‘meao’”, y así puso fin a los lamentos del doliente y, de paso, vacunó a los demás asistentes de la reunión, yo entre ellos, por si nos entraba la tentación de justificarnos llorando. Lo cierto es que aquel presidente premiaba más tener arrestos en el proceso que resultados finales. Aunque de ellos no se olvidaba.
Me ha venido a la memoria aquella reunión al escuchar las justificaciones de algunos jugadores del Andalucía Valderrama Masters al término de la segunda jornada.
Pablo Larrazábal: “Ha sido un día muy duro, no poder tirar drives en el campo de prácticas me afecta mucho porque tengo que coger el feeling con el drive y si no puedo, después me cuesta mucho”.
Jon Rahm: “Me he autotensionado, mentalmente no estaba fino porque me he impuesto la responsabilidad de jugar bien para vosotros, no para mí mismo, al final juego para mí, para ser feliz y esta vez ha sido diferente”.
Sergio García: “… la tarde ha sido difícil. Ha habido algo de viento, las calles estaban más firmes y era difícil llegar hasta algunas banderas. Desafortunadamente, por toda la lluvia que ha caído los greenes estaban un tanto desiguales y era difícil calibrar la fuerza en algunos de los putts de la segunda mitad”.
Estos tres botones de muestra negra serían una mala señal y una injusticia si junto a la de arena no diéramos la de cal. Hay cruz y hay cara. Hay reverso porque hay anverso. Tinieblas por donde se fue la luz. Pero hay luz:
Pablo Larrazábal: “No muchos jugadores pueden evitar alguna vuelta de par +1 ó +2 en Valderrama, yo la he hecho hoy. Esta tarde iré a tirar drives, sabemos cuál es el problema y a ver si mañana podemos jugar bien y meternos en la batalla el domingo que es lo que me divierte”.
Jon Rahm: “Son cosas que pasan, no se puede jugar bien siempre y no va a ser ni la primera ni la última vez que falle el corte. También fallé en el Memorial y en el US Open y dos semanas después gané en Irlanda por seis golpes. Es en estos momentos cuando más se aprende y más reforzado se sale, ojalá me ayude a ganar la semana que viene”.
Sergio García: “Nos hemos divertido los dos días. Jugar aquí no es fácil, el campo de golf te desafía en todo momento, pero nos hemos reído y lo hemos pasado bien”.
Por aquellos tiempos del presidente de la multinacional que les contaba, practicaba yo algo de tenis. Recuerdo una sentencia de un libro sobre la materia: “el que gana no tiene la necesidad de explicar cómo lo ha conseguido”. Se vence y ya está.
El ganador en Valderrama de este viernes, y a falta de dos días, ha sido Joost Luiten. Ha hecho un albatros -sólo dos golpes en un par 5- en el hoyo 11. Yo que hoy le he seguido durante algunos hoyos me he perdido el directo. Lo he visto desde el comedor de la Sala de Prensa junto a otros amigos periodistas.
Así lo ha contado el protagonista: “En el 11 pegué un buen drive y tenía 209 metros hasta la bandera, en buena posición desde el semirough. Tenía algo de viento a favor y era la distancia perfecta para un hierro 4. La toqué bien, picó en el green a un par de metros de la entrada, rodó y oí al público volverse loco. No lo vi desde allí abajo, pero sabíamos que había entrado. Un albatros siempre es especial y me alegro de haber logrado el primero en ese hoyo”.
Con el albatros superó por un golpe a los colíderes Sergio García y Robert Rock. Aumentó su ventaja con otro dos en el hoyo 12.
Estaba en racha Luiten y apuntaba a todas las banderas, pero sin volverse loco. De hecho añadió en declaración al terminar su vuelta ““Valderrama es así. Puedes hacer birdies y cometer bogeys del mismo modo. Me gusta el campo y ya he quedado segundo aquí, así que espero tener un buen fin de semana, ganar y abrir el champán el domingo por la noche. Pero aún queda mucho golf por jugar.”
Mucho que jugar entre el sol mediterráneo, las sombras de los alcornoques de rugosa piel y un gentío enorme que aumentará el sábado. Un ciprés orgulloso miraba por encima de sus apretadas a la muchedumbre, mientras una lantana de flores con los colores de España me despedía con un aromático “hasta mañana”.
Y alguien mientras terminaba esta semblanza del día me escribe. “García mantiene el pulso a Valderrama”. Es cierto.






