La primera cosa, la emoción, la puso el saber si Adrián Otaegui podría jugar o no. Emocionante para sus amigos, no para él, que pasó en el campo a la espera desde las cinco y cuarto de la mañana hasta que ya era de ley que no saldría al tee del hoyo 1. Ni Jhonattan Vegas, al que le había caducado su VISA del Reino Unido, falló. El venezolano, cuando pudo resolver lo de su tarjeta de crédito y había perdido el viaje previsto, pudo saltar con el tiempo justo a un helicóptero que le dejó en Carnoustie con sólo 20 minutos de calentamiento.
Nos cuenta TenGolf que Jhonattan se cruzó con Adrián. El venezolano le consoló: “¿tú eras el primero en la reserva? Pues ya lo siento, socio”.
Como dato curioso este primer día de The Open nos deja un gesto solidario. En mi club, cuando un señor socio da un golpe horroroso con slice que manda la bola al bosque y otros compañero contrincante hace lo propio yendo su bola donde la mando el primero, solemos decir “golpe solidario”, por lo que tiene de acompañamiento en la desgracia.
Pues este jueves en Carnoustie vimos “tarjetas solidarias”: Darren Clarke, que salió en el partido 17º estaba último en la tabla con +11. Normal. Pero es que una tan mala tarjeta era impensable que otro profesional la repitiera. En este Open lo impensable se hace realidad: Masanori Kobayashi del partido 51º y Thomas Curtis del partido 52º, al parecer compadecidos del que fuera el último capitán europeo de la Ryder, entregaron sendas “tarjetas solidarias” de +11. Todo un detalle.
Verdaderamente terrible, como los sucesivos golpes de desgraciado resultado que tuvieron algunos jugadores. Carnoustie no engaña. Es un campo malo, malísimo, vengativo, rencoroso, retorcido, cruel, de perfidia obscena, como la de esos seres que están esperando a que, siendo uno un naufrago en la desolación de un océano oscuro, te pegan con los remos en los nudillos cuando agarras desesperado la barandilla de la barca.
No hay espacio para describir tanta malicia, pero quédense con el ejemplo del hoyo 10 de Sergio García. El de Castellón no iba bien, las cosas como son: había terminado los primeros nueve hoyos con tres bogeys y un solitario birdie: + 2. Pero no se achicó el español. En el hoyo 10, un par 4 de 465 yardas (425 metros), cogió el driver y dio un golpe potente y centrado. El campo, que parecer divertirse especialmente haciendo sufrir a los mejores, permitió que aquel poderoso golpe impulsara tanto la bola que ésta rodó y rodó hasta el arroyuelo que hay a pocas yardas del hoyo.
Duro castigo: salió de allí con un bogey y siguió encadenando bogeys hasta un total de cuatro seguidos entre el hoyo 9 y el 12.
A Sergio García le esperaba al final aquel hoyo 18 que en 2007 le arrebató la Jarra de Clarete. Pero este campeón es de raza, y sin decir nada a nadie le hizo birdie. Terminó +4, pero no está todo perdido.
Los otros españoles tuvieron jornadas más variadas que unos entremeses. Rafa Cabrera Bello (+3). El canario había terminado los primeros nueve -2, pero en los segundos la cosa comenzó torcida. Con un birdie en el hoyo 14 iba todavía por debajo del par. La trampa estuvo en los tres últimos hoyos en los que hizo un doble bogey al hoyo 16 y un bogey al 18. No está muy bien, Pero no está muy mal.
Por su parte, Jorge Campillo terminó +1, lo que es una hazaña para ser su primer Open y su primer Carnoustie. El que sí estuvo a gran altura fue Jon Rahm (-2) que se situó en top 10. Es 8º a sólo tres golpes del líder provisional Kevin Kisner (-5). El vasco había hecho dos bajo en los primeros nueve y se mantuvo después con un bogey y un birdie.
Cierro con la vertiente hilarante a cargo de mi familia que se han puesto a criticar el Championship Course al que sólo les ha faltado llamar patatal.
.- ¡Qué desfachatez! – soltaba tía Alicia, después de ver botar y rodar la bola de Sergio en el hoyo que les contaba antes -. ¡Si eso está más duro que la cabeza de éste! – añadió haciendo un gentil gesto hacia mí.
.- Luego critican el campo del Open de España – añadía mi prima Margarita.
.- Pues yo creía que los campos de golf eran verdes y no color erial – remachaba mi primo Gonzalo, que no creo que sepa qué significa erial -. Esa yerba no sirve ni para pasto.
He intentado explicar sin éxito que la hierba no es siempre verde como la del jardín; que aquello era link, que quiere decir que es natural y que como no ha llovido pues así se queda y que lo hace muy interesante y profesional…
.- Primo, tú escribe, que de campo no tienes ni pajolera idea – ha terciado otro primo agrícola que pasaba por la capital -. Ese Carnoustie está muy malamente averiguado: es paja y de la mala y las trampas de arena, refugio para ganado.
Familia dixit.






