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30 AÑOS DESPUÉS

Cinco españoles a la espera de jugar y ganar en The 147º Open Championship

Sergio García, Rafa Cabrera Bello, Jon Rahm, Jorge Campillo y Adrián Otaegui, primer reserva, en The Open. Se juega en The Championship Course. Hay en Carnoustie Golf Club dos campos más: Burnside Course y Buddon Links Course, pero el primero es la leyenda.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
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En The Championship Course se han celebrado siete ediciones del primer Abierto y único major que se juega fuera de Estados Unidos. También el Ladies Open y dos Senior Openers. No será fácil encontrar en el Reino Unido recorridos con esta historia.

Es con toda probabilidad el campo más duro entre los torneos abiertos. También, nos dicen, es probablemente el más justo: premia a los buenos golpes y castiga a los malos. Sin duda, el Carnoustie Championship Course tiene el final más difícil; quien juegue los últimos cuatro hoyos con un solo bogey sentirá que lo peor se ha pasado.

Los que lo han jugado, muchos de los profesionales que tomarán la salida, no podrán olvidar el serpenteante arroyo de esos postreros hoyos que han fulminado ilusiones y laminado sueños de victoria. Sergio García, pero sobre todo Jean van de Velde, lo sufrieron en sus carnes y en su definitiva tarjeta.

La historia de un colapso puede todavía leerse hasta en prensa generalista como 20 minutos: “Esta fue la situación. Van de Velde llegaba líder al último hoyo (par cuatro) del British Open de 1999. Haciendo un doble bogey (dos sobre el par), era campeón. Lo tenía hecho. En anteriores rondas, había hecho birdie (uno bajo el par) en ese mismo hoyo. En su segundo golpe, la bola se le fue al público, a una zona de hierba muy alta. En el tercer golpe, la bola se le fue a un riachuelo.

En una imagen inolvidable, Van de Velde se quitó los zapatos, los calcetines, se remangó los pantalones y se metió en el agua. Viendo que era casi imposible golpear la bola, decidió emplear un drop (una penalización de un golpe para sacarla del agua). Su quinto golpe fue al bunker. El sexto fue el approach y finalmente embocó en el séptimo. Triple bogey que sirvió para que el escocés Paul Lawrie y el estadounidense Justin Leonard le empataran”. En el desempate ganó Paul Lawrie.

Al español todo le iba bien para ganar, pero ese año de 2007,  un putt de dos metros para ganar le hizo corbata por el lado izquierdo y perdió el Open también en el desempate.
Todos, sin embargo parten con sus oportunidades. El campo, puro link, pura naturaleza amarillenta en su calles, está ahora seco por la falta de lluvia. Los greens reciben bien. Al viento, implacable fiscal en este juicio, le corresponde poner la cosas en su sitio.

Es así: el golf se juega al aire libre y en campo abierto. Muy abierto en esta parte del globo al Oeste de Dundee y fuera ya del Estuario del Tay.

Precisamente por el fuerte viento. Precisamente sobre el Tay, colapsó el primer puente construido para acercar las dos orillas. Cedió el hierro en los pilares centrales y el tren cayó al Tay produciendo 75 muertos. Corría el Día de los Inocentes de 1879. El tren era el procedente de Edimburgo. Daban las 7:15 horas y no se pudo hacer nada más. “For the stronger we our houses do build/The less chance we have of being killed” escribió William Topaz McGonallag, poeta victoriano, en el final de su poema “The Tay Bridge Disaster” inspirado en aquella tragedia.

De  aquí al domingo no se esperan tormentas en esta parte de Escocia. Temperaturas frescas, algo de lluvia en viernes o sábado y, por todo viento, una gentle breeze, una suave brisa.
Se dan las condiciones para repetir victoria española después de 30 años de la última victoria es en un Open: en 1988, en Lytham St Annes, Seve Ballesteros levantó la Jarra de Clarete, como ya lo había hechos dos veces antes (1979 y 1984).

Ahora de España hay cuatro españoles, más uno en lista de espera. Éste es Adrián Otaegui, primer reserva, que estará en el tee del hoyo 1 a las 6 de la mañana y hasta que salga el último partido, pues con que uno no se presente a su hora podrá disputar el torneo.

Los otros cuatro son Sergio García que dice que va sin rencores a Carnoustie, pues piensa que el campo no le debe nada. Con el estará Jon Rahm: hambre de major para este colosal hombretón.

Rafa Cabrera Bello está luchando para entrar en la Ryder y lo haría por la Puerta del  Príncipe si lleva en su mochila como llave los puntos del Open. Por último, pero no menos importante, estará Jorge Campillo, que debuta con la ilusión de hacer eso: un “campillo” de este “campazo”. Y perdón por el chiste malo.

Ya tengo algún amigo allí que manda whatsapps que ponen los dientes más largos y la envidia más verde. El ambiente es de esplendor sobre la hierba. La hierba reseca del Estuario del Tay.

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