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A UN GOLPE DE UN RÉCORD

Brandon Stone (-20) gana el Scottish Open con 60 golpes el último día

El sudafricano termina tras 48 hoyos sin errores con una última vuelta en la que podía haber sido el primer jugador en terminar una ronda con 59 golpes. Todo empezó en su familia.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
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Profeta en su tierra. Eso es lo que muchos jugadores sueñan alcanzar. No es lo mismo ganar en casa que hacerlo lejos. Y el sueño de los sueños es que esa victoria doméstica sea la primera. Eso le sucedió aquel domingo de enero 2016 a un joven sudafricano.

“Mi mayor ilusión es haber puesto mi nombre junto a los de Retief Goosen, Ernie Els, Trevor Immelman y todos los demás. Para nosotros los sudafricanos es el torneo más prestigioso; todavía estoy muy emocionado… después de todos los altibajos me parece increíble haber podido rematar”, eso es lo que decía Brandon Stone tras su victoria en el BMW Open de Sudáfrica.

A Ernie Els seguro que le emocionó saber que su pupilo había ganado en casa. Pero los más entusiasmados por aquella primera copa mil veces besada por el joven eran su padre y su abuelo. Y es que, como dice su biografía en la web del Circuito Europeo, Brandon proviene de un sólido entorno de golf: su padre, Kevin, es un experimentado jugador del Sunshine Tour y entrenador nacional del equipo amateur de Sudáfrica, mientras que su abuelo, Sam, también jugó para su país.

Este domingo de julio la hazaña ha sido otra, ha sido vencer el Aberdeen Standard Investments Scottish Open 2018. No figuraba entre los favoritos. No tenía ninguna posibilidad. Número 371 del Ranking Mundial salía a jugar en un campo de links, el Gullane Golf Club, con varios de los mejores que estaban a su vez mejor situados.

El líder, como decíamos el sábado, era Jens Dantorp que le adelantaba en tres golpes a la hora de salir. Pero es que en esa pelea por ganar en Escocia concurrían Rickie Fowler, Tyrrell Hatton, Mathew Fitzpatrick y Russell Knox, por decir sólo algunos de los que salían después que él con más probabilidades.

Pero lo de la probabilidad en el golf ya sabemos que vale lo mismo que mis escusas ante mi poderosa tía Alicia cuando, con razón o sin ella – sobre todo sin ella – soy retratado fuera de juego. Ni “es que…”, ni “creí que”, ni “no fue mi intención”, son preámbulos admitidos con la terrible pariente.

Pues eso es lo que pasa con los cálculos en una última jornada sobre quien será el ganador, a veces incluso cuando el líder parte con mucha ventaja. En esta ocasión ni hacer siete birdies en los catorce primeros hoyos le valió a un lanzado Eddy Pepperell, ese inglés con nombre de salsa picante.

El destino tiene sus caminos. Y sin que suene mal, también el golf tiene sus caminos que no son los nuestros. ¿Quién iba a decirle a todos esos profesionales que sudaban tinta china para meter en el green la bola que iba a venir de tan lejos como Sudáfrica un joven a robarles la cartera?

Se habrían reído si les decimos que además de con la cartera iba a quedarse con el descapotable, la moto y el barco si lo hubiera. Pero lo impensable la vida lo hace visible.

Probablemente la fe funcione. Cuando Brandon Stone ganó ese torneo al que me refería al comenzar, había salido con cinco golpes de ventaja. Todo presagiaba una cómoda victoria y, sin embargo, el sudafricano perdió cinco golpes en siete hoyos a partir del 5 y le alcanzaron sus perseguidores. Cuando hizo un nuevo bogey en el hoyo 11 de aquel BMW Open SA pudo pensar que estaba perdido.

Y no, no estaba perdido: estaba aprendido, aprendido de su padre Kevin y su abuelo Sam que la victoria se conquista desde el suelo, levantándose con fe. Sí, probablemente la fe funcione.

En el hoyo 12, entonces, después de un fabuloso segundo golpe, hizo birdie y se dijo “ya estoy ahí, vuelvo a empezar”. Cuatro birdies desde ese hoyo le dieron la victoria por dos golpes.

En este domingo de julio de 2018 en la costa sur del Firth of Forth la confianza tenía una base extraordinaria: no cometía un bogey desde el hoyo 12 del viernes. Al terminar el torneo había encadenado 48 hoyos sin errores.

Mas el fundamento de su victoria final estaba en esa confianza y no en los errores. Se tejió en un juego de ensueño que, como un viento de popa en las velas de su coraje,  le llevo a la orilla de un récord que no alcanzó por poco.

Era en el hoyo 18, el último, cuando tiró un putt de dos metros para conseguir la primera vuelta en 59 golpes del Circuito Europeo. Tuvo que “conformarse” con un 60 para elevar al cielo con su entusiasmo su segunda victoria de su emergente carrera.

Luego con el trofeo, en algún minuto de tranquilidad, Brandon Stone quizás recordó un consejo de su mentor, Ernie Els. The Big Easy dijo en una ocasión: “Para tener éxito necesitas una determinación, una fe interior en tu propia habilidad y un amor por el juego”.

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