Hay que preparar el ánimo. Empiezo a escribir la víspera. Viene el primero de los majors. El más canónico: siempre en primavera; el único que no cambia de sede, Augusta National; ningún otro viste de verde al ganador; siempre en esos hoyos con nombres de flores; siempre con los caddies enfundados en monos blancos y siempre con la rotonda abriendo sus brazos al final de Magnolia Lane.
En el Masters de Augusta todo tiene su medida, su canon. Una pulcritud que preserva esencias del primer golf, aquel en que armonía, belleza y elegancia escriben el pentagrama – cadencia y tempo – de una sinfonía hermosa por exacta, emocionante por tocar corazón y cabeza. Augusta es una partitura vibrante.
En Augusta gana el que tiene pasión. En Augusta vence quien tiene frío el cerebro. No es contradicción, es golf. Sin la tensión de la ambiciosa querencia no hay nada que hacer. Sin atenerse al pentagrama no sonará la flauta. La casualidad no tiene voto en este trocito de Georgia.
Se tienen que coser muchas cosas para hacer un buen recorrido. Algunos dicen que se tiene que juntar todo. Pero la cadena capaz de hilar la victoria es hija de la Fortaleza, madre esforzada, y le puso de nombre Paciencia. “In patientia vestra possidibitis animas vestras”. Con vuestra paciencia poseeréis vuestras almas, jugadores del Masters.
Si no posees tu alma, nada tienes. Ni golf. A lo más una caricatura de él. Si no te tienes a ti que eres lo valioso, ¡para qué una chaqueta verde!
La paciencia es virtud muy necesaria en Augusta e imprescindible para la vida. Tiene la función, según Agustín de Hipona, de hacernos “soportar los males con buen ánimo”.
Uno de los males a sufrir en un campo exigente como Augusta es ver que pasan los hoyos y el campo no regala nada, incluso te quita de la boca un birdie del que estabas ya degustando. Y ver a otros progresar. Y saber que es arduo el camino hasta el domingo.
No queda otra. Paciencia en cada hoyo. Es competencia y a lo mejor el jugador paciente no alcanza el triunfo público porque otro tuvo un plus de habilidad. Pero sí tendrá en sí, la victoria privada y el aplauso de su propia mente.
El jueves, al comenzar, ya están las cartas sobre la mesa y los expertos ya han hecho sus pronósticos y los amigos del azar sus apuestas. entre los primeros he encontrado a los propios de la página web de la PGA.
Son siete los que hacen vaticinios donde están una vez cada uno de los siguientes: Marc Leishman, Justin Rose y Francesco Molinari. Los otros cuatro dan su voto a Rory McIlroy. Uno de ellos afirma rotundo: “el "Rory Slam" se completará el domingo 14 de abril. Márquelo sus calendarios”.
Ciertamente al norirlandés sólo le falta ganar éste para tener los cuatro major. Otro experto nos recuerda que sólo Tiger Woods ganó el mismo año The Player y el Masters de Augusta. Fue en 2001. Quieren ver repetida la hazaña. En este año y por un europeo.
Pero lo que ocurrió por la mañana es que un potente Jon Rahm se ponía colíder con -3. Un esperanzador comienzo en una primera jornada.
Los de la tarde atacaron: ahí estaban Brooks Koepka, Ian Poulter, Dustin Johnson y otros que no perdonaron.
Quedan cuatro días, cuatro movimientos de la sinfonía más bella de la temporada de golf. A disfrutarla.






