En la terraza Oeste de mi Club un grupo de veteranos charlaba bajo la sombra del tejadillo. Silencio en el viento del Sur y calor que callaba hasta a los gorriones. Era mediodía, la hora de la paga; no la paga de jornales, sino de las deudas de juego generadas en los partidos de la mañana. (Paréntesis para curiosones: sí, me ha tocado pagar. Fin del paréntesis). Y en esa hora los temas de golf salen solos.
Así, unos hablaban de las posibilidades de Jon Rahm, el vasco que jugaba en puestos de cabeza del RBC Canadian Open del PGA Tour en Glen Abbey. Otros se entusiasmaban con el liderato con el que partía el domingo en Carnoustie el malagueño Miguel Ángel Jiménez, disputando la Jarra de Clarete para Séniors. O sea, algo así como un clarete Gran Reserva.
.- Pero ¿en qué Carnoustie, porque hay tres? – pregunta un bebedor de tinto de verano.
.- No: sólo hay un recorrido en Carnoustie en el que se juega los Champions – sentencia un consumidor de Acuarius.
.- Hay tres – tercia uno que saborea una jarra de cerveza.
.- Que no; que yo estuve allí: sólo hay uno.
.- La verdad, amigos, que todos tenéis razón y ninguno la tiene – les corto yo, Martini con Casera en mano.
.- ¡Adiós, llegó el escritor barroco! – ironiza un insignificante abstemio con cabeza de crítico literario estreñido.
.- Tú dirás, amigo – remata un caballero con una copa de manzanilla en la mano.
.- Con gusto – comienzo -: Existe el Championship Course, sede de los grandes torneos como el Senior Open Championship. Esta el Burnside Course, “eclipsado por su ilustre vecino”. Y tenemos el Buddon Links, más reciente, de 1979, obra de Peter Allis y el desaparecido Dave Thomas…
.- Veis… lo que decía yo – me interrumpe el fan de la jarra de cerveza.
.- Sí. O casi sí, pues deberíamos contar un cuarto recorrido: The Nestie, un original campo de seis hoyos abierto en 2016 para jóvenes promesas.
Después de comer nos fuimos a ver que ocurría con Miguel Ángel Jiménez, que había salido con cuatro golpes de ventaja. Sus más encarnizados adversarios eran Scott McCarron – de la rama americana de los McCarron de Irlanda del Norte, supongo -, y Paul Broadhurst – probablemente de los Broadhurst de Derbyshire cuyo lema es “sapere et tacere”, digo también yo -.
Y sospecho esto porque el deportivo enfrentamiento tenía lugar en Carnoustie, Condado de Angus, sede de bélicas y sangrientas batallas en el siglo XVI en los crueles años de su entonces titular sir Archibald Douglas, VI conde de Angus que casó y peleó con lady Margaret Tudor, la que fuera reina regente viuda de Jacobo IV.
Terribles días de oscuras guerras e intrigas, capaces por sí solas de inspirar horrores al mismísimo George R.R. Martin autor de Juego de Tronos.
En el campo, la sangre no llegó al río – ni al lago -: el clan Broadhurst con sereno juego, expulsó al representante del clan McCarron y humilló – bien que lo sentimos – al clan Jiménez. Paul Broadhurst ganó el Senior Open Championship y el jugador español, padeció para acabar 3º. Caballero siempre, sir Pisha, abrazó felicitándolo al valeroso inglés.
Y en el otro lado del charco, por la parte de Canadá, otro español de Barrica trataba de tú a tú a primeros espadas del circuito europeo. Jon Rahm fue colíder durante buena parte de su recorrido, y nunca estuvo a más de dos golpes de la cabeza. Luchó con bravura hoyo a hoyo. Tuvo coraje y tuvo opciones de dar un golpe de juventud al torneo de lo experimentados.
Comenzó sin complejos con birdies a los dos primeros hoyos. Le hizo también birdie al hoyo 8, para acabar los primeros nueve con -3. La segunda parte fue haciendo pares sin fallos… y se retrasaban los birdies: lástima. Llegaron en el hoyo 16 y en el hoyo 18 donde rozó el eagle.
El lema de los Rahm no sé cuál es pero el juego del español parecía guiado por el de la estirpe de Derbyshire, “sapere et tacere”: Jon Rahm (-11) era eso, “mente y silencio”; jugar y callar, pensar y hacer sin ruido. Nada fácil, y menos con 21 años jugando en la primera división del golf mundial para hacerte un sitio de gigante entre gigantes.
Porque ahí, en Glen Abbey caminaban gigantes: Dustin Johnson, Brandt Snedeker, el alemán Alex Cjeka o el gigantón Jhonattan Vegas (-12). Y finalmente, fue este venezolano el ganador, que lograba su segundo triunfo en el circuito americano.
Pero no es menor la proeza de Jon Rahm que en sólo cuatro torneos como profesional obtiene las ganancias suficientes para hacerse con los derechos para jugar la próxima temporada en el PGA Tour. Agur: ahí es nada.






