La profusión de fiestas veraniegas en nuestra patria es muestra de la desatada vitalidad de sus gentes y, probablemente, de las ganas incontenibles que tienen nuestros compatriotas de desatar su ansias de divertirse. Porque, además de las tradicionales fiestas de culto a los patronos y patronas de cada rincón de España, han ido apareciendo todo tipo de celebraciones que recorren el espectro entero del ocio, desde lo solemne a lo caótico, de los sublime a lo ridículo.
Así, la que siempre fue la Semana Grande de Bilbao ahora es la Aste Nagustia con su personaje típico creado ad hoc: la Marijaisa. Si esto le parece poco, se va usted a oeste y aparca en las orillas de la ría de Arousa y puede disfrutar de la Romería Vikinga (sic) en el festivo pueblo de Catoira.
Pero hay dos fiestas que me encanta nombrar a mi tía Alicia porque sólo con oír su nombre e imaginarlas a la pobre se le sube la tensión: una es la Tomatina de Buñol y la otra el inconmensurable Cipotegazo de Tarazona. Mientras en la primera cerca de 25.000 ciudadanos la emprenden a tomatazos los unos contra los otros – hasta consumir en ello 140 toneladas del globoso y rojo fruto, el “solanum lycopersicum” -, en la otra es solo un personaje disfrazado de arlequín el que tiene que recorrer un trayecto mientras el público asistente le arroja tomates. Llegar íntegro a la meta es imposible, pero el pueblo se divierte de lo lindo y aplaude el intento con jolgorio desbordante.
.- Pero, ¡por favor! – exclama cada año mi tía Alicia cuando dan imágenes de la Tomatina en las noticias de televisión – ¡A quién se le ocurre esta astracanada! ¿Cómo es que el Gobernador Civil no lo prohíbe?
.- Pues, querida tía – le recuerda mi prima Margarita – porque ya no hay Gobernador Civil: lo que más se le parece es una figura llamada Delegado del Gobierno; y, probablemente, esté metido en el ajo, perdón, en el tomate: a lo mejor es ese entusiasta lanzador de tomate con la cara de fervor festivo de un inspector de Hacienda descubriendo un ingreso no declarado.
.- ¡Bah! Chusma… así nos va.
Bueno a ella no le va tan mal, de hecho estos eventos sobrevienen mientras disfruta de su castillo y posesiones anejas en La Mancha. El verano es un descanso sin ella en primera línea.
Hoy charlábamos varios parientes en la Terraza Oeste de la Casa Club, mientras el sol de la tarde de julio hacía mutis tras el silencio de los eucaliptos del hoyo 15.
.- ¿Qué os parece lo de la bajada de impuestos? – inquirió un primo enterado de que el marginal de sus cuantiosas rentas baja hasta “sólo” el 45% del rendimiento – para mí es como cuando te dicen “dada” a una bola que está a dos pulgadas del hoyo: para tan corta distancia no necesito que reconozca que la bola la meteré en el siguiente golpe…pues eso para bajar tan poco no me hace falta un ministro.
.- Chico, alégrate: que tus dos pulgadas del 47% al 45 % son unos cuantos miles de euros – le dice riendo mi primo Gonzalo.
.- ¿Y lo de Grecia? Dicen que su ministro de Economía es un experto académico en la Teoría de Juegos – dice, cambiando de tema, un prima del Norte, bizca, culibaja y hándicap 36.
.- Pues si es por juego – replica la más bella de mis primas – puede ser que se haya equivocado al estimar el “precio sombra”.
.- Y eso del “precio sombra” ¿qué é lo que é? – pregunta un joven primo recién llegados de sus olivares de Córdoba
.- Pues, para que lo entiendas, forma parte del Algoritmo Dual de Simplex: este sujeto griego quiso que el FMI tirara el putt antes que él y el organismo lo metió tan fuerte que ahora no sabe por donde iba la caída.
.- Ya – dijimos todos como si tuviésemos pajolera idea del Algoritmo Dual de Simplex.
.- No se si es muy “simplex” – interrumpo yo harto de coles y para que ese hable de golf -, pero acaba de interrumpirse el Open de Francia por tormenta con Rafael Cabrera Bello segundo, a un golpe a falta de un hoyo. El alemán Maximilian Kieffer encabeza esta primera jornada (-4).
.- Tratándose de golf, todo resultado previo al final no es “simplex” es “complexo” e “incertus” –sentencia Margarita. Y amén.