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A FAVOR DEL GOLF ADAPTADO

Iniciativas solidarias: el golf, corazón abierto a las mejores soluciones sociales

La victoria de Bubba Watson nos recuerda las donaciones altruistas y generosas de este profesional. También las hacen los Clubs. Lo que une a las personas -a todas- las hace grandes.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
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Me ha causado sorpresa recibir carta de mi primo Gonzalo desde Gstaad. La sorpresa no está en el lugar de franqueo: cada año, él y su bella y riquísima esposa Tracy, acompañan a mi tía Alicia al maravilloso emplazamiento de Suiza cuando se han ido los famosos, los paparazzi y la nieve, salvo en Glacier 3000. La sorpresa es que esté escrita por el propio primo Gonzalo: ignoraba que este primo mío supiera escribir. Y, la verdad, para alguien que ha pasado parte de su infancia y la juventud completa subido a un caballo no tiene mala prosa.
 
El papel era del The Alpina, el más nuevo – quizás el más lujoso – hotel de la zona. La carta la componían dos hojas.
En la primera Gonzalo exponía: “Querido primo: en hoja adjunta te envío texto de mi puño y letra, escrito al dictado de nuestra amada tía Alicia. Abrazos”. Se puede suponer que para este ejercicio literario mi joven pariente no tuvo que hacer estiramientos en evitación de contracturas musculares.
 
Antes de empezar la lectura del “dictado”, me acerqué al mueble bar y me serví un whisky sin hielo ni agua. Medida de prudencia, no de falta de sobriedad. Me explico: ya en otra ocasión detallé que cuando mi provecta tía habla a alguien despacio y vocalizando cada palabra con suma suavidad significa que padece suma indignación con el destinario de su atención: cuanto más lenta la cadencia y suave el tono, mayor es el furor contenido. En esos casos las alertas no están de más: Algunos abogados, encargados de planta en Harrods o responsables de joyería en Van Cleef & Arpels de Place Vendôme han sufrido la experiencia. Una angustia que no se la deseo a nadie. Personalmente creo haber escarmentado en esas pobres cabezas.
 
Pero, dirán ustedes, en este caso no se trata de una bronca en voz alta, sino de un simple pedacito de papel.
 
¡Ah! Permítanme decirles con el poeta: ¡qué atrevida es la ignorancia! Si tía Alicia “El Terror” ha sustituido para dar un mensaje la voz por una misiva, enviada, para más inri, por persona interpuesta eso significa el punto álgido de la irritación y el desencuentro.
 
Cuando empecé a leer, sólo a la vista de las dos primeras palabras, supe que las posibilidades de que mi foto presidiera su mesilla de noche y de que mi nombre figurase en lugar destacado de su declaración de última voluntad habían caído en picado: las apuestas se cruzaban 100 a 1. Nadie a quien tía Alicia saluda con un lacónico “Estimado sobrino” puede aspirar a recibir atención ninguna “inter vivos” ni menos “mortis causa”.
 
Les dejo con el texto de la carta y comprenderán mi preocupación:
“Estimado sobrino:
Tu primo Gonzalo acaba de abrirme el dichoso correo electrónico. Entre los mails hay uno de tu Club fechado el 3 de abril en el que se me invita, cito textualmente, a inscribirme “en la I Carrera Popular Real Club de Golf”, fin de la cita. Como comprenderás, no le he dejado continuar con la lectura, pues esa invitación es por sí misma injuriosa y denota un grado de depravación social que, no por extendida, puede justificarse. Pero ¡señor mío!, de la denominación Real Club de Golf ¿cuál es la palabras que no comprenden los organizadores?
 
¿Real? ¿Alguien en sus cabales puede pensar en la Casa Real corriendo en una prueba en cuya equipación figuran los plebeyos nombres de sudadera o camiseta? ¿Cómo puede una institución llamada “Real” incentivar el uso de una prenda conocida como “calzona”? Verdaderamente, no me imagino a Su Majestad luciendo calzona.
 
¿O es “Club” la palabra ininteligible? Un club distinguido no organiza pruebas de masas corriendo junto a sus greenes; este tipo de manifestaciones populares quien las hace bien es el “Distrito Sur”, el sindicato de clase o el Grupo Empresa de Trenes de Vía Estrecha, pero no un Club.
 
Claro que, probablemente, la palabra que alguien no ha comprendido de “Real Club de Golf” es la última: golf. Y es sencillo ¿verdad?: golf es un deporte que no tiene nada que ver con sudar acaloradamente, hartarse de correr en grupo y triscar de modo ordinario por los caminos.
 
Si quieren ampliar los ejercicios de los socios ¿por qué no hacen una exhibición de cricket o de hockey hierba en vez de una maratón y, además, popular? Sobrino: repara con esos amigos tuyos esta afrenta, salvo que queramos tener un Club de primera con socios de tercera y esparcimientos de cani.

Siguiendo esta tendencia un día nos convocarán a una macrofiesta en el green del Hoyo 16, incluida cucaña sobre el lago o a un Concurso Popular de Revientacoches. Un horror, sobrino, un horror. ¡Soluciona esto ya! ¡Qué haces parado!”.

¿Qué podía hacer yo?: ni siquiera soy de la Junta Directiva. Lo primero tragarme de un trago el vaso de whisky y después abrir mi correo para leerme el texto completo del mail del Club.
Me tranquilicé inmediatamente y, de modo terminante puse mi tía Alicia en su sitio con el siguiente enérgico whatsapp:
 
“Amadísima tía: Te echamos de menos. Te completo el texto con la finalidad que persigue la Carrera del Club: “la recaudación se destinará al equipo de Golf Adaptado del Club (personas con discapacidad física o psíquica)”. Espero tu comprensión”.
Recibí a los dos minutos la respuesta:
“Pedazo de ignorante: haberlo dicho antes. Paga tú mi colaboración con la altruista iniciativa: yo la detraeré de lo que te pago para esa gansada tuya de Golfistas Sin Frontera”. Besos”.
 
Noblesse oblige: perdió mi propia ONG, pero ganaron el Golf Adaptado, el altruismo y mis probabilidades de heredar.

La foto del hijo de Bubba Watson, Caleb, caminando hacia su padre victorioso en el hoyo 18 de Augusta dio la vuelta al mundo en pocos segundos. El bicampeón del Masters lo abrazó con ternura y lloró su emoción con su esposa. El zurdo de Bagdad (Florida) siempre ha demostrado un gran corazón, también con sus aportaciones de dinero y de tiempo para causas con los desfavorecidos. Adaptive Golf (golf adaptado) es el norte que guía acciones solidarias en la PGA, en la RFEG y en los Clubs de golf.

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