Deutsche Bank: disputado partido estelar de Stenson y Fowler, que gana (-15)
El último partido en salir, el de los mejor clasificados, el del sueco y el norteamericano, fue una lección de Golf y Manners, de buen juego y conducta señorial.
Aunque fue en Oregón, en 1887, donde por primera vez se hizo fiesta oficial el Labor Day (Día del trabajo), el estado de Massachusetts lo celebra con cosas tan importantes como la ronda final del segundo encuentro de las series finales de la FedEx Cup.
El recorrido del TPC Boston estaba lleno de entusiastas huestes del golf. No habrá quedado un perrito caliente en todo Norton, enclave de unos 20.000 habitantes que acoge el Deutsche Bank Championship.
Por cierto, del mismo modo que el Tour Europeo se juega mayormente en Asia y África, los Play Off de la muy yanqui FedEx Cup los patrocinan empresas europeas en una relación de 1 a 3: la una es Coca-Cola que presenta el Tour Championship; las otras tres son Barclays, Deutsche y BMW.
Debe ser por lo muy competitivo que es este deporte que sean empresas pujantes las que están detrás. También será, evidentemente, por la cantidad de aficionados que siguen los Play Off en directo y por televisión. Y, por qué no, porque quieren que se les vea apoyando cosas bonitas.
Y en la última jornada patrocinada por el banco alemán la pelea más importante era la de un sueco y un estadounidense: Henrik Stenson y Rickie Fowler. Siempre el nórdico iba por delante desde que el día anterior se aupaba a la primera plaza. En varios hoyos de la primera vuelta llegó a sacar tres golpes al joven americano. Con es diferencia llegaron al hoyo 11, un par 3 de más de 200 metros, en el que Henrik Stenson se fue al rough de la derecha e hizo bogey, mientras Rickie Fowler hacía birdie, reduciendo así, entonces, la diferencia un golpe.
Pero como dice el refrán, “poco dura la alegría en casa del Fowler”, y un putt muy largo de Stenson en el hoyo 12 volvió a poner la diferencia en dos golpes.
Y así continuaban ellos dos ajenos a la particular tortura que se vivía entre los que, por estar alrededor del puesto 70, se jugaban poder asistir al tercer torneo de las series finales: entre esos estaban Alex Ceija y William McGirt.
Jugadores que subían y bajaban a un lado y otro de la séptima decena según evolucionaban el propio juego y el de los demás. O el “leñador” más simpático del circuito, Jerry Kelly, que se metió entre los 70 con el último putt del último hoyo: birdie y ¡adentro!
Se llama ser competente y se llama luchar en competencia: nada está ganado definitivamente hasta que no termina el partido, el plazo, el cierre. “Es la vida”, me dice mi prima Margarita, “pones en juego tus datos y tus talentos en un abanico en el que otros también tienen varillas”. No es este un mundo para dormilones, porque en algún sitio algún competidor está despierto.
Pero incluso con los ojos bien abiertos, hay veces que las cosas no salen perfectas. Es el caso de Camilo Villegas y Carlos Ortiz que no pasan la eliminatoria. Quien sí lo ha hecho es Fabián Gómez (-2) que con su puesto 62 en la FedEx se ha asegurado estar dentro de dos semanas en la tercera tanda eliminatoria; eso sí, teniendo mucho por delante para acabar jugando en Atlanta entre los 30 mejores.
En la cabeza, en ese partido estelar, ocurrió lo impensable en el hoyo 16. Henrik Stenson se fue al agua en el hoyo 16 – par 3 – y salió de allí con doble bogey. Rickie Fowler que había hecho el par, se ponía líder en solitario, con un golpe de ventaja sobre el sueco y dos por jugar.
Pero me parece destacable que la concentración y la ambición de ambos era máxima. Lo mismo que el respeto mutuo. No así el del público, que en algún momento profirió gritos más propios de un estadio de fútbol americano o del patio central del correccional de Sing Sing en día de motín que de un campo de golf. No parece que eso afectara a ese iceman sueco, pero merece el reproche de quienes entienden de golf.
El partido y la primera posición hubieron de esperar al putt del hoyo 18, pues ambos deportistas tiraron su segundo golpe a una escapatoria a la izquierda del green donde una depresión física del terreno recogió los golpes. Quien mejor hiciera esos metros finales se llevaría el premio. Y fue Rickie Fowler el que remató mejor este trabajo. Gana su segundo torneo del año en el PGA Tour que añade su The Players y se encarama a la 3ª posición de la FedEx Cup.