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ESPAÑOLES POR EL MUNDO GOLF

Cómo comenzar con 9 golpes y no cortarse las venas o el caso Sergio García

Le ha ocurrido a Sergio García en la segunda jornada de WGC Cadillac que se juega en Doral, en ese recorrido reformado este año y que responde al apelativo de Blue Monster.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
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Monster es fácil de traducir: significa monstruo. Por ejemplo, Frankenstein, Godzilla, la Momia, el Hombre Lobo, el Monstruo del Lago Ness o, en mi familia, la tía Alicia. Blue en cambio presenta sus dificultades de traducción y, en todo caso, debe uno acudir al contexto de la frase. Blue, como adjetivo, puede significar tanto azul como triste; tanto amoratado como deprimente; tanto conservador como pornográfico, todo ello según el diccionario en línea de Google.

Pues al comienzo de la segunda jornada de Sergio podrían aplicarse muchos de estos adjetivos; yo me inclino por lo de pornográfico. Me explico: le correspondía salir por el hoyo 10 y así lo hizo. Es un hoyo normalito, lleno de agua, par cinco que un pegador como el de Castellón puede hacerlo sin muchas dificultad en 4, máximo 5 golpes. Sin ir más lejos, ayer mismo le hizo el birdie saltándose como una rana en el lago de salida.

Y lo malo no es hacer 9 golpes, sino empezar el trabajo con 4 golpes más en el día. Es como esa tarde en la que, contra toda recomendación sensata, sustituyes whisky, libro y buena música, por la ingrata tarea de limpiar el jardín. Cuando terminas viene el huracán Patricia, y amonta sobre césped y parterres dos toneladas de hojas, ramas, ramitas y otras subespecies del otoño. Eso sí es una pu…da; eso no se le hace a un trabajador honrado. Eso es pornografía. Pues lo mismo le ha ocurrió en esa segunda jornada a Sergio, pero no al terminar el recorrido, sino en el preciso momento de comenzar.

Blue es también triste. Pero un caballero no se arruga y toma la espada, mira altivo a su dama y renueva sus energías para ganar en la justa o torneo. O sea nuestro joven golfista se agarró al terreno para ir arañando golpes al campo para, por lo menos empatarle al campo.

El campo mismo, como buen monstruo –lo de azul es por los lagos y para engañar a players incautos– se había tragado de todo: 183 bolas, o sea, en la segunda jornada sólo tres jugadores no se habían mojado; se tragaba también unos cuantos resultados de la lista de los 68 que habían tomado la salida.

Aunque hasta el rabo todo es toro, lo cierto es que en tan solo dos días había nombres cuyos titulares seguro preferirían no estar en la pizarra, dados los números que arrastraban, nunca mejor dicho en 36 hoyos: Rumford (+18); Web Simpson (+14), Horschel (+11) y Gonzalo Fernández Castaño (+10). Fue, por el viento fortísimo y por el nuevo diseño del campo de Donald Trump uno de los peores días que se recuerdan en el PGA Tour.

Pero es que los resultados por arriba de la tabla no invitaban a hacer la hola ni a encender castillos de fuegos artificiales. Un último dato: sólo tres jugadores acumulaban al final del día resultados por debajo de par. Claro que aun quedaban las dos rondas del fin de semana. Pero el Monstruo Azul es tan insaciable como un Ministerio de Hacienda cualquiera.

Lo que iba a misa –es un modo de hablar– es que Miguel Ángel Jiménez hizo desde que salió el jueves del hoyo 1, 25 hoyos seguidos sin errores: 2 birdies y todo lo demás pares. Nadie, ni por asomo, había hecho nada igual. Luego el viento y los greenes amargaron la tarde al malagueño que acabó con un acumulado de +3, a 4 golpes de la cabeza. Parecía sí un sorbo amargo para quien tanto había hecho.

Pero Málaga tiene merecida fama por su vino dulce y el sábado amanecía para ser retado por quien juega como un reto al que superar. Y eso da buen sabor a la vida. Miguel Ángel Jiménez con 69 golpes el tercer día se colaba en el Top 10 con posibilidades de triunfo en la jornada final. ¿Por qué no?

En los otros campos más posiciones de las que alegran la vida: En Puerto Rico Open, Rafael Cabrera Bello, en 8ª posición podía aspirar a todo. Y en el Kenia Open, empatados en primera posición con el sudafricano Jake Roos, dos españoles Álvaro Velasco y Pedro Oriol. En el puesto 14º, Jordi García Pinto. Espadas de España en todo lo alto de todos los frentes. ¡Vamos!

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