Mónaco volvió a celebrar este viernes, 1 de agosto, su famoso y emblemático Baile de la Rosa, instaurado en 1948 por el Príncipe Louis II, padre del Príncipe Rainiero. El Monte Carlo Sporting Club se llenó de glamourosas parejas, encabezadas por el Príncipe Alberto y su esposa Charlène, ambos como si hubieran salido de una antigua película de Hollywood.
Un mes después de prácticamente desaparecer de la faz de la tierra, la embarazada princesa regresó bellísima y muy elegante con un modelo de Christian Dior en azul noche que disimulaba perfectamente su incipiente "tripita". Con su moderna melena a lo "bob" sujetada por una valiosísima pero sencilla diadema y unos pendientes de diamantes, Charlène fue el centro de todos los comentarios de la noche.
Cogida del brazo de su marido, con esmoquin blanco, y con un pequeño ramo de flores blancas en su mano derecha, Charlène fue la reina de la noche. Ningún otro miembro de la familia Grimaldi le hizo sombra en esta ocasión ya que ni sus cuñadas Carolina y Estefanía, ni la bellísima hija de Carolina, Charlotte, acudieron a la gala en un gesto poco habitual. El que no se perdió el acontecimiento fue el hermano de la princesa, Gareth Wittstock y su pareja Rosylin Galvin.
La 66 edición del Baile de la Rosa fue el evento perfecto para que Charlène se luciera ante unos mil invitados después de sus últimas apariciones en las que dejó preocupados a sus súbditos, con ojeras y muy mala cara, debidos probablemente a los malestares sufridos al comienzo del embarazo.
Este viernes, Alberto miraba con orgullo a Charlène y disfrutó del baile solidario que recoge dinero para la Cruz Roja. Ambos parecieron disfrutar de la noche que contó con Shirley Bassey y Gina Lollobrigida como invitadas de honor. Además, la cantante Diana Krall interpretó desde jazz y blues hasta canciones country durante el baile y el grupo sudafricano Freshlyground amenizó la cena.
Embarazada de cinco meses -se ha dicho que de gemelos- probablemente este haya sido uno de sus últimos baños de multitudes a los que ha asistido la princesa, quien recientemente ha descubierto sus orígenes irlandeses. En efecto, descubrió un árbol genealógico basado en dieciséis generaciones, destacando su ascendencia irlandesa.
Muy pronto les cambiará la vida a Alberto y Charlène con la llegada de su largamente esperada descendencia, por eso han disfrutado de este evento benéfico del que tan orgullosa se sentía año a año la princesa Gracia en compañía del príncipe Rainiero.
Hace unos días, Charlène fue distinguida por la Estrella de Italia, entre otras cosas por promover el deporte sano, algo muy importante para la exnadadora olímpica. En el acto, en el que el embajador de Italia le impuso la banda y la condecoración, la princesa no lució muy cómoda como se puede ver en el vídeo.







