1. Inicio
  2. Opinión
  3. Comunidad de blogueros
  4. BMW Championship: Dustin Johnson, JB Holmes, Roberto Castro y ¿Jordan Spieth?

EL HOMBRE QUE SUSURRABA A LAS BOLAS

BMW Championship: Dustin Johnson, JB Holmes, Roberto Castro y ¿Jordan Spieth?

El joven jugador de Dallas, no estaba en su mejor momento, pero en la tercera jornada ha echado mano de su coraje para intentar llegar a arriba. Y seguirá el domingo. Y dentro de quince días.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
fjrigjwwe9r1_articulos:cuerpo

En el campo de Carmel los organizadores rehicieron horarios y agrupación de jugadores. El objetivo no era otro que terminar la tercera ronda del BMW Championship escapando de los peligros de los rayos. Siguen los problemas de clima y se temían nuevos para el final del tercer torneo de los playoffs de la FedEx Cup.

Las lluvias caídas acolchonaron las calles y los greens; su blandura facilitaba la precisión en los tiros cortos; las bolas se clavaban en su pique: allí donde se proyectaban, ahí se paraban.

Mi prima Margarita está atónita:
.- ¡Carmel!, que lindo: donde vive Clint Eastwood. Estuve allí hace dos primaveras y jugué 18 hoyos con un matrimonio amigo del director de cine.
.- Querida: este es otro Carmel.
.- ¡Cómo! ¿Quién ha copiado el nombre, primo?
.- Bueno es el mismo nombre no por vía de copia directa, sino de similar inspiración.
.- ¡Hum! – dijo Margarita.

.- Exacto, coincido contigo. El Monte Carmelo – Har ha’Karmel en hebreo -, viene a decir según esa interpretación que esa elevación sobre el Mediterráneo al norte del actual Israel era el Viñedo de Dios (el Karem El en hebreo). En el siglo XII un grupo de cristianos allí presentes fundó la Orden de los Carmelitas y a ellos de debe la muy extendida devoción a la  Virgen del Carmen.
.- ¡Hum! – insistió la más bella de mis prima.

.- Así es querida. En Estados Unidos los dos Carmel más conocidos son el de California y el de Indiana; en el primero puso pie en 1602 el fraile carmelita Sebastián Vizcaíno, en los que era entonces el Monterrey mejicano que luego, en el siglo XIX, pasó a ser territorio de Estados Unidos.
.- ¡Hum! – persistía mi venerada pariente.

.- Pues sí – le confirmé – el de Indiana debe su nombre a la  Carmel  Clay School fundada en lo que entonces se llamaba Belén, que con tal nombre la fundo en 1837  el pionero Daniel Warren.
.- ¡Hum! ¡Qué cosa tan deliciosamente tradicional– sentenció Margarita quien, mientras yo daba esta lección de Historia, había estado leyendo un receta sobre “sour de ruibarbo”. Pero ¡qué le voy a hacer!: hasta con esto me parece guapa.

Pues bien: el golf en Carmel (Indiana) se había puesto más tenso con los primeros vientos que anunciaban otra ola tormentosa. Con los greens receptivos y más lentos, lo chips y putts de estos profesionales parecían hasta fáciles:  la cabeza en esos comienzos seguía compartida por Roberto Castro y Dustin Johnson. Por cierto, este jugador había hecho un fabuloso -9 en su vuelta. El Top 10, también en esos primeros momentos estaba en un acumulado de -8.

Sergio García continuaba con un golf cauto, prudente, lejos de toda agresividad y con un primer bogey en el hoyo 2 y sin birdies, se mantenía en un -6. Perdón si mi comentario hiere, no lo digo para molestar, pero su juego no parece ser el de alguien que quiere ganar la FedEx Cup, sino el de alguien que desea nadar y guardar la ropa. Pues en el PGA Tour, para ganar hay que mojarse,  y no lo digo por la lluvia… ni por su bola.

Y  el que se mojó hasta la nuca fue Jordan Spieth. El actual nº 4 del mundo, este año no ha tenido los espectaculares resultados de la temporada pasada, pero sigue estando en lo más alto gracias a 14  top 25 en las  19 apariciones;  y de ellas 7 entre los 10 primeros, 1 tercer puesto,  un segundo y dos victorias: el Hyundai y el Dean & Deluca. Sin embargo, de ese último torneo hace cuatro meses.

Nunca habría que descartar de una FedEx Cup a Jordan Spieth, el hombre que susurraba a las bolas (“be good”; “set, set”;  “go, please go”;  “to the right”…). Nadie como él para dar instrucciones a la bola mientras vuela, redonda y sorda, hasta el green.

Pero les voy a decir una cosa: cuando uno habla al destino le está diciendo que hay una voluntad de gobernarlo. El silencio unas veces es dominio y otras bloqueo. Pero, si, puestas las cosas en marcha, les dices su misión, se resolverá favorablemente o no, pero lo indudable es que la tendencia está en nuestras manos.

No te montes en el caballo si piensas que es perdedor. Si eres capaz de hablarte a ti mismo puedes susurrar a las  estrellas o, con Manuel Machado, “quien habla solo espera hablar a Dios un día”.

Jordan Spieth iba -6 en el día cuando una mala salida en el penúltimo hoyo le obligó a cometer su primer bogey. Ya en el hoyo 18, su drive se fue al rough de la derecha para componer un golpe de lo difíciles. Lo hizo, pero el resultado final, frustrante, era el segundo bogey. Acabar con dos errores duele. Pero no es posible que hunda a alguien con la estatura mental y deportiva del texano.

Le veremos el domingo. Y le veremos dentro de dos semanas para intentar el asalto a la  FedEx Cup.
.- Hum.- me confirma mi prima Margarita haciendo un gesto con el pulgar hacia arriba.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Fill out this field
Fill out this field
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.
You need to agree with the terms to proceed

twitter facebook smarthphone

ARCHIVO DEL AUTOR

Menú