Ashun Wu, primer chino en ganar en China un torneo del European Tour
Ashun Wu (-9), contando todas las sedes, es el primero en hacerlo en este circuito desde que lo hiciera en Singapur 2007 su compatriota Liang Wen-chong.
Lo ha hecho en el Volvo China Open sacando un golpe al veterano jugador inglés David Howell (-8), que tuvo en su putt la posibilidad de forzar el desempate en el hoyo 18, pero que finalmente cometió bogey.
El golf de China es ya una fuerza que en esta década veremos más veces en posiciones de privilegio. Ya han pasado también por el PGA Tour algunos jugadores de esta vasta nación; han estado como invitados, como aquel joven, casi niño, Guan Tianlang que jugó el Masters 2013 y pasó el corte; pero que nadie dude de que otros optarán por la tarjeta como ya lo han hecho y conseguido jugadores coreanos y japoneses.
Las posiciones de los jugadores de China en el Ranking Mundial son discretas. Antes del torneo de este fin de semana había que irse al puesto 125 del Ranking para encontrar al primer chino, Li Hao-tong; al 234 para ver a Liang Wen-chong y al 247 para hallar al ganador del Volvo China Open, Ashun Wu. Ahora, tras su victoria saltará al puesto 120.
El Estado chino tiene interés en hacer crecer el golf en su país y cuenta para hacerlo con tres herramientas poderosas: enorme extensión territorial, inacabable financiación y una absoluta falta de trabas para construir campos dónde y cuándo quiera. O sea, lo mismo que Andalucía o Extremadura. Pero al revés.
Por ahora China tiene unos 600 campos de golf, lo que no son muchos dada la dimensión del país, pero que se multiplican a un ritmo pujante: en 2004 sólo tenía 170; y en una década han construido más de 400 campos – una media de 40 anuales – que es todo un toque de atención para el golf mundial.
Un país de gobierno fuertemente monopolizado por el Partido Comunista que realiza políticas capitalistas, permite hoy este crecimiento brutal del número de recorridos de golf que, de momento, se llenan con oficiales, burócratas y hombres de negocio. Pero el tiempo dirá si crece una clase media y, lo que importa al escritor, una muchedumbre de aficionados que llegue a constituir masa crítica de la que emerja un selecto grupo de profesionales competitivos.
A ello contribuirá, qué duda cabe, la llegada de empresas y turistas del exterior. Serán estos quienes traigan nuevos aires y personas para jugar en esa cantidad de campos. Por ejemplo en el Mission Hills Haikou, en la provincia de Hanan, que es hoy en día el más grande complejo de golf del mundo con 12 recorridos diferentes dentro de sus instalaciones.
Es posible que para los más críticos revolucionarios no sea cosa buena tanto deporte burgués, pero se ve que los actuales gobernantes han aprendido del pasado, quizás rumiando textos del camarada Mao Tsetung, como el que dejó firmado en 1957, en su Tratamiento correcto de las contradicciones: “En síntesis – escribía el líder – debemos aprender a examinar la cuestiones en todos sus aspectos, a ver no sólo el anverso de las cosas, sino también su reverso. En determinadas condiciones, una cosa mala puede conducir a buenos resultados…”. Pues, muy bien.
Lo cierto es que en el Volvo China Open entre los trece que formaban el Top 10, había dos jugadores chinos: además del ganador, ocupaba el 6º puesto Li Hao-tong. También pasaron el corte, Xin-jun Zhang (58º), Tian Yuan (60º) y Jin Zhang (64º).
Esto puede ser un acicate para que nos espabilemos en el resto del mundo y promocionemos el golf adecuadamente. Por ejemplo, como lo ha hecho la Federación de Golf de Madrid que a través de su programa “Golf en Colegios”, invitó la semana pasada a 225 alumnos de dos centros escolares de la región a familiarizarse con el golf, y a practicarlo en las instalaciones de El Encín Golf Hotel, sede en aquellos días del Challenge de Madrid, torneo valedero para el Circuito Europeo Challenge en el que participaron 156 jugadores profesionales, alguno de ellos ganador del Tour Europeo.
Anoto: Querido Diario, tengo que hablar con mi prima Margarita para organizar una ronda por campos chinos y, con mis séniors del Club, comernos allí un cabrito. ¿Cómo se dirá cabrito en mandarín?