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Seattle, una de las ciudades punteras en el desarrollo del comercio electrónico tiene una tienda desde hace diez días y con un inquilino inesperado, Amazon. El gigante del comercio electrónico abre su primer establecimiento “bandera” y seguro que en los próximos meses veremos alguno más en las principales ciudades
Hace 20 años
Jeff Bezos fundaba
cadabra.com una librería en línea con más de 200.000 títulos que podían venderse vía Internet y principalmente por correo electrónico y que posteriormente fue bautizada como
Amazon. Desde entonces, su crecimiento ha sido imparable. Se expandió a la venta de discos y desde allí a todo tipo de productos llegando actualmente hasta vender alimentación fresca.
Tampoco cesó en su crecimiento de mercados. Dio el salto a otros países de Europa y Asía. España no fue de los primeros pero desde su llegada su crecimiento en ventas, especialmente en el segmento de la tecnología, donde sus precios han puesto freno al crecimiento de los grandes establecimientos especializados en tecnología y obligado a reorientar sus tiendas al centro de las ciudades.
Con todo ello, que el paradigma del comercio electrónico abra una tienda física y que además sea una librería ha roto el esquema de muchos. La pasada semana Amazon abrió las puertas del primer local físico en un centro comercial en la ciudad en la que se encuentra la sede de la empresa. El nombre del local mantiene la sencillez habitual, Amazon Books y según The Seattle Times, cuenta con 6.000 títulos, un número bastante corto, pero que puede ser muy rentable.
Aprovechar el dominio de mercado y algo más
Amazon Books ofrece en sus estanterías sus libros más “rentables” partiendo de un enorme conocimiento del mercado, de las ventas y de los segmentos de mercado más rentables. Todo ello con el poder de mercado que conlleva no comprar esos 6.000 títulos, sino millones de ellos y liderar el mercado. Con ello, aventurar que la tienda puede ser mucho más rentable que otras que agolpan muchos más obras por metro cuadrado no es para nada descabellado.
Pero Amazon Books será también un escaparate de otros productos como los libros electrónicos Kindle o sus tabletas Fire. El mercado de estos dispositivos es sin duda una de las grandes asignaturas pendientes de Amazon, con fracasos sonados como el de su Smartphone. Además de las propias características del producto, que pueden convencer o no, a diferencia de otros productos que el cliente puede testear en otras tiendas, en los de Amazon no había posibilidad, lo que llevó que a la desesperada en algunos casos se pusiera a la venta de forma limitada en algunos establecimientos. Con sus tiendas propias, lo podrá hacer y controlar, buscando solventar errores en este segmento vital para la compañía.
Por último, su tienda será un escaparate inmejorable y por eso, veremos pocas y selectas. Apple, que si las tiene como uno de los puntos de venta más importantes y no depende tanto de la venta online es la referencia, pero no es la única. Microsoft lleva con tiendas físicas y espacios de venta en centros comerciales desde el 2013 y Google ha abierto en Londres una tienda que hace las delicias a todos los amantes de la tecnología. Amazon Books lo hará de los que aman los libros y algo más.