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EL MUNDO SERÁ COMO EL GOLF

Webb Simpson (-11) hizo vibrar el Dell Technologies: golf en estado puro

Rahm se repuso. Cabrera Bello sigue en Top 10. Reaparece un sideral Simpson. Inglaterra con tres en el Top 5 da su lección de Historia. El golf es invento británico. Pero la Historia de hoy está por escribir. ¿Webb?

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
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“Dell” viene a significar “pequeño valle rodeado normalmente de árboles”. Y los de Dell Technologies – patrocinadores de la segunda prueba de las series eliminatorias de la FedEx Cup – debieron pensar en dónde invertir bien sus dólares. Nuestro nombre, cuando somos nosotros quienes lo elegimos, dice cosas acerca de nosotros mismos. Dell es un nombre y, acaso, una aspiración: un valle  pequeño en el bosque tecnológico, en el vendaval digital de esta parte de la Historia.

El campo de TPC Boston como sede del Dell Technologies Championship responde con toda probabilidad a una elección meditada. El valle está situado entre Norton al Sur y el Great Woods por el Norte. Allí crecen robustos los robles, las hayas, los arces rojos, el pino blanco y el cedro rojo. Se han identificado cien especies de árboles y arbustos en Great Woods. Algunas hayas tienen inscripciones de más 70 años y los árboles más viejos pueden tener más de 150 años.

Hay también otros árboles menos vistos como el tupelo, el cicuta, el abedul amarillo, el cornejo en flor y el laurel de montaña. Si usted es Dell y quiere patrocinar un torneo prestigioso que, además, diga algo sobre su marca, nada de ir a Arizona,  sino a este paraíso verde de la Costa Atlántica.

La  página web de Dell Technologies afirma en portada: “ La magia no puede hacer que la transformación digital suceda. Pero nosotros podemos”. Desde luego la corporación es potente e investiga hasta en la digitalización del golf.
Pues bueno; no sé si a la magia le interesa lo digital. Lo que está fuera de discusión es que el golf requiere algún encantamiento para jugarlo en su esplendor.

“Tiene magia en la manos”, dice el comentarista al ver cómo saca de bunker la bola Phil Mickelson. O “es un approach mágico” cuando ve un golpe corto a green de Tiger Woods. Y magia, en fin, esperábamos de los dos españoles que jugaban este sábado la segunda jornada del Dell Technologies.

Primero Jon Rahm necesitaba salir de la postración en que le sumió la primera jornada que la completó por encima del par del campo. Sobre todo tendría que echar fuera de sí el maleficio del doble bogey con que terminó el hoyo 18. Algo le pasaba y ese algo no era bueno. En este sábado necesitaba un impulso, un rehacerse, un sacar bien del mal. Jon jugó en turno de tarde y estaba en el filo de navaja del corte, aunque eso no era significativo antes de comenzar. Logró finalmente un buen resultado -4 en el día.

Rafa “Nunca-Me-Rindo” Cabrera Bello, no rondaba el corte, sino el top 10 e incluso los puestos de cabeza. Los primeros nueve hoyos fueron de susto y reacción; el susto fue que hizo bogey en el hoyo 1: mal comienzo; la reacción fue la de la paciencia activa: hoyo a hoyo, centrado como un cazador hasta que el pajarito – el birdie – aparece; y apareció por dos veces, hoyos 4 y 8. Iba -1 en los primeros nueve, para un total de -4. En el hoyo 13 la bola fue de segundo golpe al bunker; sacó para dejarla a 10, 5 metros y cuesta abajo; y metió el putt para el par. Eso se llama temple. Volvió a hacer birdie a los  hoyos 16 y 17 y acabó -6.

Claro que por arriba un par de ingleses no estaban dispuestos a rendir la cabeza. Justin Rose ya estaba allí en todo lo alto desde el día anterior. Pero es que Tyrrell Hatton se llenó de magia británica – ¿estudió en Hogwarts? – y componía un vuelta espectacular. Había salido por el hoyo 10 e hizo birdies a los hoyos 10, 12, 14 y 18; el retorno desde el hoyo 1 fluía con la misma aparatosa, mecánica facilidad con birdies a los hoyos 1, 3, 4 y 5. Al terminar su recorrido, un parcial de -8 y un total de -10 lo coronaban líder en Casa Club.

Justin Rose, pausado pero tenaz, iba sacando sus hoyos para estar en cabeza o muy cerca… Y Tommy Fleetwood maniobraba para que fuera otro inglés, él mismo, el que convirtiese en trio la cumbre con la bandera de San Andrés.
Deseos, magia, digital, analógico: el golf no se resiste a ser dominado y por detrás la guerra deportiva estaba fraguándose. Y detrás es la nueva preposición para decir turno de tarde.

En esa tarde de Boston había un americano que lleva progresando en los últimos meses. No me refiero a Tiger Woods – tan mediático, tan sobrevalorado – sino a Webb Simpson que se lo ha trabajado en este año. Y en este sábado se acercaba a la cabeza del torneo como diciendo “Here I am”.

Aquí estoy. Yo que gané el US Open en 2012; yo que me alcé con la victoria hace cuatro meses de The Players. Contad conmigo que, como Rafa, yo no me rindo.

Nos espera un fin de semana de golf de muchos quilates y de más emoción. Pero ahora nos quedamos con la vuelta llena de coraje de Webb Simpson, que hizo 63 golpes y se coló con -11 en el primer puesto.

Piensan en Dell Technologies que el mundo será digital. Quizás, pero el golf nos muestra que el mundo será más humano o no será en absoluto.

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