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SOÑAR ES DIFÍCIL EN ESTE CAMPO

Un WGC Bridgestone Invitational superior. Jim Furyk (-8) espectacular

Las sorpresas poco sorprendentes que han podido verse en el Firestone Country Club: Danny Lee, Graeme McDowell y el Pájaro Loco son gente especial.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
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El turno de mañana de la primera jornada, la del jueves, dejó como primer mejor resultado en Casa Club el solitario -3 de Rickie Fowler. Una cifra baja para un día sin lluvia ni viento; un día sin más inclemencias que las aportadas por los greenes ultrarrápidos. Y en un día así apareció un neozelandés, nacido coreano, Danny Lee, para subir el listón y colocar el -5 en lo alto de la pizarra.
 
Puede sorprender ver a Danny Lee líder en una primera jornada del World Championship, no sólo por su juventud – 25 años -, sino porque es un casi desconocido. ¿Qué hace un chico como él en un premio como éste? ¿Cómo ha llegado aquí? La respuesta es que su eligibility se la ganó al vencer en el Greenbrier Classic 2015: un victoria peleada en uno de los premios que dan derecho a acudir a la fiesta en el Firestone Country Club. Y una victoria titánica, cuya batalla final fue un play off de cuatro jugadores: el canadiense David Hearn, los americanos Kevin Kisner y Robert Streb, y él mismo.
 
El arranque de la carrera de Danny Lee está jalonado de pequeños hitos admirables, como cuando con 18 y 1 mes ganó el US Amateur Open en 2008 rebajando en seis meses el récord de jugador más joven en ganarlo que ostentaba hasta entonces Tiger Woods. También fue en 2009 el jugador más joven en jugar un World Championship, precisamente en agosto. Precisamente éste, el Bridgestone.
 
Puede sorprender ver a Ian Poulter entre los hombres de cabeza. Y no es para menos. Todo el mundo espera mucho de este inglés fogoso, Nº 33 del Mundo. Y sin embargo no gana un sólo torneo desde 2012 (el World Golf Championship HSBC). Es pieza esencial del Equipo Europeo de la Ryder Cup, pero este año, por ejemplo, en el Open Championship quedó 107º. Los especialistas se estrujan el cerebro buscando la causa de que un hombre que es el 3º del mundo en putts de 7 pies y que es 5º en approach entre 125 y 150 yardas, no pase cortes y dormite sus ansias entre la medianía.
 
Modestamente, creo tener la respuesta: no busquen las causas de tan pobre golf ni en el swing, ni en su estado físico o en su fuerza mental. La culpa deben repartírsela a medias sus dos peores enemigos: su sastre y su estilista. Mientras Ian James Poulter siga saliendo al campo con llamativas prendas de colores chocantes, pantalones de insólitos cuadros y de difícil combinación con el polo no jugará perfecto: ¡Cómo va a concentrarse si sólo la irradiación fucsia de sus horribles zapatos saca de sitio hasta los murciélagos!
 
Puede sorprender ver a Graeme McDowell estar también entre los lideres. Le hemos visto pasar con más frustración que gloria por el Circuito Europeo este año: en ningún campeonato ha logrado mejor clasificación que un 30º puesto. No le ha ido mucho mejor en el Circuito americano: de 13 apariciones, tiene 1 retirado y 5 cortes perdidos. Gmac, como le llaman los amigos, no tiene problemas conocidos de sastre. Ciertamente no es Petronio, pero nadie le pide que lo sea. Lo que venía padeciendo está más probablemente en el campo de la mente que en el de la elegancia o la fuerza física. Para el norirlandés debe ser todo un reto ver a Rory McIlroy y esa facilidad natural para jugar al golf de su compatriota, transitoriamente nº 1 del Mundo. Y aquí, en los primeros compases de un gran campeonato, a Graeme se le ve suelto, libre y con esa media sonrisa de zorro que le distingue como un jugador de caza mayor.
 
Puede sorprender ver a Jim Furyk, el “Pájaro Loco”, ponerse líder en Casa Club tras la segunda jornada con un total de 8 golpes por debajo del par del campo. Pero ese asombro disminuye cuando conocemos que en la historia de este torneo el jugador americano lleva 10 Top Ten. El golf no es el dominó, pero si uno hace tal colección de golpes buenos la regla de “repetir” es perfectamente aplicable. Muy serio, como siempre; muy desgarbado, como siempre y muy certero como nunca ha comprado un montón de papeletas para ganar. Cuando terminó su recorrido entre los últimos del turno de mañana, el competidor más cercano estaba a 5 golpes.
El lema de Bridgestone Corporation no puede sorprender: (to) “serve society with products of superior quality” pues responde, como en el juego de los profesionales que luchan en Akro, a los ideales de su fundador Shõjirõ Ishibashi. En un campeonato como este y en las condiciones de preparación del campo sólo puede aspirarse a la excelencia.

 

 
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