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LA DISPUTA DEL WELLS FARGO

Un líder de sonido hispano: de Ángel Cabrera a Martin Flores

Al establecerse el corte en el Wells Fargo Championship que se disputa en Charlotte, dos apellidos españoles encabezaban la tabla, aunque ninguno de los dos es europeo.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
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Al establecerse el corte en el Wells Fargo Championship en Estados Unidos, dos apellidos españoles encabezaban la tabla, aunque ninguno de los dos es europeo. Uno es Martin Flores (Martin se pronuncia así, como palabra anglosajona es llana, y no lleva tilde en la en la í). El otro es Ángel Cabrera. En estos casos los comentaristas se entusiasman y enseguida titulan “El PGA Tour habla español”. Y si hubieran nacido españoles, con trazo grueso y poderoso, nombrarían a La Armada.
 
Pero la cosa no da más de sí, aparte de que hablar castellano en Estados Unidos no es ya una excepción: lo hablan 50,5 millones de personas (tres millones más que en España con 47,3). Más concretamente en el estado de Texas, de donde es oriundo Martin Flores, lo hablan como lengua propia 9 millones de ciudadanos, el 40% de la población.  

Pude escuchar al que fuera embajador de España ante los Estados Unidos, Jorge Dezcallar, y podrá corroborar el Instituto Cervantes, cada vez está siendo más solicitado el español como segunda lengua y, además, por familias de las élites de esa gran nación. Sólo un ejemplo de golf: el circuito de damas (el LPGA) está disputando torneo en Las Colinas Country Club de Texas, no en “The Hills CC”.
 

Pero bueno, que no quería yo ejercer de hispanista y ya lo he hecho por esa feliz coincidencia en lo más de la clasificación en el Quail Hollow Club. Lo que quería era pararme en lo que parecía una reaparición de Ángel Cabrera. El gran jugador argentino que protagonizara un memorable desempate en el Masters de Augusta del año pasado, lleva una temporada manifiestamente mejorable. De 9 apariciones en el PGA Tour no había pasado más que 2 cortes. Esto es llamativo en un profesional de nivel y que el año pasado pasó 16 de 21 cortes y llegó a figurar en 6 Top 25 y en 2 Top 10, quedando segundo en el Masters.
 
En los circuitos profesionales hay personas que son muy queridas. En el Circuito Americano Phil Mickelson, Tiger Woods, Bubba Watson o Jason Dufner tienen su cuerpo de seguidores incondicionales, quizás muy diferentes unos de otros. En el European Tour arrastran a la gente personas como Rory McIlroy y, por supuesto, Miguel Ángel Jiménez. Son profesionales que por su competencia atlética, por su depurado estilo y por sus simpatía personal querría tener cualquier patrocinador en un torneo.
 
Ángel Cabrera está hecho de esa pasta que arrastra a la gente, atrae a patrocinadores y, lo más difícil, todo profesional desearía llevarlo de compañero en su mismo partido. No sólo sabe jugar muy bien. No sólo sabe estar en el campo como compañero competidor amable, sino que sabe ganar y sabe perder. ¡Qué dignidad emanaba del abrazo con el que felicitó a Adam Scott cuando el australiano le arrebató de un “patazo” la chaqueta verde!
 
Pato Cabrera, el hombre que hablaba a las bolas de golf – ¡vuele, vuele! – es el hombre que escucha al viento entre los robles, y que escucha el consejo de su hijo caddie diciéndole qué palo coger. El hombre que arroja instintivamente al aire el putter y lo recoge al vuelo de su cabriola cuando ha fallado un golpe por poco. Es pasión latina y talento de la Córdoba argentina y a sus 45 años cumple sus bodas de plata como profesional del golf.

Qué bueno sería descorchar el triunfo en este Wells Fargo. Pero Ángel Cabrera no tuvo una buena tarde en la tercera jornada y la blandura con putter le pasó un factura indeseable, suponiendo que hubiera alguna deseable. Pero + 3 en un tercer día de cuatro es inasumible y perdió 10 posiciones.

No así Martin Flores, que cuajó un sábado inspirado y de juego efectivo y consistente. El tejano, que salió en turno de tarde, ya conocía que por la mañana Phil Mickelson con una soberbia tarjeta de -9 (7 birdies y un eagle), estaba en casa Club cómodamente disfrutando del liderato con un -11. Este héroe de apellido español culminó la penúltima jornada con -3 y un acumulado de -12 que le deja en segunda posición y con opciones de triunfo.
 
Queda la jornada final. Nadie sabe si el nuevo campeón hablará inglés, alemán o español. El golf tiene, eso sí, su propia la lengua repleta de afirmaciones, símbolos y lecturas de green, interpretación del viento o necesidad de acentuar la concentración. Nosotros pondremos los signos de admiración…pero cuando resolvamos los signos de interrogación.
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