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GOLF Y QUÍMICA

Triunfo de Justin Rose (-21) en el Farmers Insurance Open

Jon Rahm tuvo buen juego en Torrey Pines como viene haciendo últimamente. Empieza el calentamiento para los grandes. Los mejores estarán cada vez mejor.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
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Creo recordar que ya he hablado de esto antes: la vida imita el golf. En la vida, como en el golf, hay lugares y personas, sobre todo personas, con las que te unes desde la primera palabra, desde la primera mirada; sí, sobre todo desde la primera mirada. Me pasó a mí con mi prima Margarita.

No es que me llamase la atención, efecto que producen en todos, sino que entre ella y yo nació una relación de íntima confianza, como de mutua pertenencia. Es como los pies.
Nadie espera que los pies le traicionen a uno al andar y supongo que los pies no temen que los hieras. Son parte de uno desde siempre, incluso antes de tener conciencia de que en ellos termina la pierna. Son “yo mismo” desde que me chupaba el dedo gordo del izquierdo para regocijo de mi madre.

Lo mismo ocurre con algunos amigos con quienes la confianza nace en el primer apretón de manos y no termina nunca; más al contrario crece, se fortalece y fortifica frente a las humillaciones de los otros y las heridas del camino. Y habrán pasado meses y años, pero cuando su voz suena al otro lado del teléfono, parece que no ha pasado el tiempo.

Porque no pasa el tiempo por entremedio de la amistad y del amor. El tiempo en alguna parte esconde un amor. El tiempo tiene un refugio para guardar sin mácula, oxidación o angustia lo que es luz. No te llames sombra. No lo eres para quien te ama; Hubo luz compartida. Y no es la luz compartida hostal para la traición y el olvido.

Pues eso viene del golf. Nadie olvida su hoyo en uno. Siempre se tiene presente el  abrazo del primer triunfo. Y en las retina del corazón permanecen dibujados los mejores sentimientos vividos en un campo. ¿Química? Así lo llaman bebiendo del materialismo. Pero no discutamos por nombres; pensemos, más bien en lo que mejora el mundo con estos sentimientos.

El campo de golf del Emirates, donde se ha jugado el Omega Dubai Desert Classic ejerce esa irrenunciable mutua atracción sobre los jugadores españoles: lo han ganado seis veces de las treinta que se ha jugado desde 1989. Seve Ballesteros en 1992; Chema Olazábal (1998); Miguel Ángel Jiménez (2010); Álvaro Quirós (2011) y Rafa Cabrera Bello (2012) y Sergio García (2017).

Están como en casa. Y la casa está encantada con ellos. En la edición que ha terminado este domingo Sergio y Álvaro han quedado terceros porque un gachó de porte digno y apellido de sonoridad francesa, Bryson DeChambeau, ha hecho un torneo espectacular con resultado de récord, -24 superando por un golpe el -23 que colocó en la pizarra el año pasado el chino Haotong Li.

Ese ha sido este fin de semana el desierto que ejerce tal influjo y tamaña fascinación: “Lo que embellece al desierto es que en alguna parte esconde un pozo de agua”, escribió Antoine de Saint-Exupéry.

Del desierto al mar con otro campo que tiene intimidad con otro jugador español de golf: hablamos de Torrey Pines y de Jon Rahm. Aquí ganó el vasco el Farmers Insurance Open en 2017 cuando sólo tenía 23 años. Amor a primera vista y abrazo deportivo con el hoyo 18, cuando la bola bajó de lo alto del final del green al fondo del hoyo, rubricando su primera victoria profesional. ¡Como para olvidarlo!

Ya son íntimos y este domingo salía en el partido estelar con el actual Nº 1 del mundo, Justin Rose;  y con un redivivo australiano chaqueta verde: Adam Scott.

Mi prima Margarita y yo hemos visto el torneo juntos en la televisión de mi biblioteca, sin más molestias que una llamada de media hora de tía Alicia y otra de tres minutos de mi primo Gonzalo. Aquella para pactar la hora en que irá mañana al Corte Inglés. Éste para preguntar en qué fechas cae este año la Feria de Sevilla.

Menuda jornada hemos visto…

El primer tercio del recorrido los tres jugadores estuvieron poco fluidos y el mejor de todos ellos Rahm que pasó de estar a cuatro golpes de Rose a quedarse a uno y segundo en solitario. Quedaba trecho, y quedaba fascinación.
Pero si había alguien a quien el campo quería, ese era un inglés imperturbable que cerraba todas las puertas a un cita con otro jugador que no fuera él.

Margarita ya me lo había dicho con el primer ron Dos Maderas con Coca-Cola light.
.- Primo-petardo:  “tu” Jon Rahm no puede ganar este año aquí. Para mí que tiene un plus de ansiedad.
.- Prima querida: esperemos… esperemos que golf es largo como la sombra de quien camina dejando a su espalda la luz del farol.
.- Primo-zoquete – zanjó – la bola de “tu” vasco no tiene la menor intención de conciliar esta amistad: hoy el campo está por Justin Rose.

Así fue, el inglés, Nº 1 del Ranking Mundial, asentó aún más su solidez en el trono una tarde templada en Torrey Pines.
Jon Rahm quedó 5º.

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