Tres clases de personas en golf y tres hoyos en uno de Miguel Ángel Jiménez
En Wentworth el partido estelar será de los colíderes Byeong-Hun An y Francesco Molinari (-14). Miguel Ángel Jiménez (-10) encara 5º el último recorrido.
Fue Winston Churchill quien escribió que “existen tres tipos de personas; aquellas que se preocupan hasta la muerte, las que trabajan hasta la muerte y las que se aburren hasta la muerte”. Después de contemplar la tercera jornada del BMW Championship casi podría darse la razón al célebre Primer Ministro británico. Al menos en el golf no es difícil toparse con esa clasificación.
Pienso también en el juego de algunos de mis consocios del Club y veo retratadas en algunos de ellos con nitidez las figuras de esos perfiles. En mi caso, reconozco estar más cerca del primer grupo, el de los “preocupones”, que de los otros dos; de hecho sólo hago buenos resultados cuando, gracias a la compañía, me olvido de que debo estar tenso.
También hay en mi club personas que trabajan mortalmente su swing. Supongo que sucederá lo mismo en otros clubs. Son sujetos que están en el driving range desde primera hora; que luego pasan otro largo rato en el chipping green dando golpes por docenas para afinar puntería, y pasan en el putting green horas y horas, tantas que incluso se pierden el aperitivo cada dos por tres. Son los que trabajan el golf hasta la muerte.
Resulta al final que son usualmente los que hacen el mejor recorrido, para envidia de los socios que apenas practican. Luego, ante la diferencia entre sus pobres resultados y los de aquel, se consuelan diciendo, “hombre, es que si yo diera tantas bolas como Fulanito, ahora sería hándicap 2”. Incluso pasando por alto el revelador dato de tener que reconocer que la mejor habilidad de Fulanito tiene que ver con su persistente entrenamiento, no parece seguro que todos los que hacen comentarios como el escrito arriba puedan en todo caso reducir en todo caso su abultado hándicap. Ya lo dice en sus conferencias mi amigo Carlos Andreu: “quien nace lechón, muere cochino”.
Vamos, que existe el principio de Peter también en el golf. Ese principio declara que, “en una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia”. En golf tiene su manifestación numérica en el hándicap, y podría expresarse así: “en un club de golf todo jugador tiende a bajar de hándicap hasta su nivel de incompetencia”. Ese es el itinerario normal entre el emboscado (persona compitiendo con una excesiva compensación de golpes) que se lleva los premios, y el “paganini”, jugador que después de uno o dos triunfos sonados, le es ajustado el hándicap y se ve abocado a pagar cervezas por perder con los amigos un fin de semana tras otro.
Pero, finalmente, está el tipo de los que se aburren hasta la muerte. Aquí sólo querría humildemente acotar el churchilliano tipo, diciendo que encierra dos subtipos del ámbito del golf: los que se aburren porque apenas visitan el campo y los que son tan repetitivos en sus golpes certeros que no sólo se aburren ellos si no que aburren a las perdices, avutardas y expurga bueyes que sobrevuelan el campo. Porque, veamos: si uno los hace todo igual de bien ¿dónde está la diversión? Qué emoción conmoverá a este jugador y a sus sufridos compañeros de partido?
Así que viendo el sábado a Francesco Molinari – cara del palo – tirar golpes a green con el acierto de una computadora, uno piensa que debe estar muriéndose de aburrimiento. Claro que él, que terminó el sábado colíder con -14, pensará, eso de dame pan y llámame tonto, que en “golfiano” se traduce en dame birdies y llámame tostón.
Y no le falta razón, que para contemplar emociones fuertes tenemos a otros. Por ejemplo a mi querido Emiliano Grillo que en la jornada sabatina se hizo 78 golpes, bajando 32 puestos en la clasificación. O tenemos al joven Tommy Fletwood que hizo un albatros (metió la bola en el hoyo de sólo dos golpes en el hoyo 3, par 5).
Pero matar el aburrimiento con rejón de muerte el que lo hace de lujo es Miguel Ángel Jiménez: se hizo este sábado otro hoyo en uno (y van 10 en el circuito, 3 en una semana y dos en este torneo) haciendo añicos las estadísticas y la ley de probabilidades. Por cierto que con ese décimo empata en número total de hoyos en uno en el European Tour.
Para nosotros es mortalmente imposible, pero para el Pisha, siempre optimista y con un asentado sentido positivo de la vida, debe ser tan sencillo como fumarse un puro, como los que quemaba Sir Winston Churchill, quien también dijo aquello tan golfístico de que “las actitudes son más importantes que las aptitudes”.