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ÚLTIMO CABALLERO EN ARIZONA

Sólo quedaba Sergio García y provoca la polémica en el Hoyo 7

Pablo Larrazábal, Miguel Ángel Jiménez y Gonzalo Fernández Castaño no pasaron. Y sucedió en la tercera ronda del WGC del Matchplay Accenture que se juega en Marana.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
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Fue durante el partido entre Ricky Fowler y Sergio García en el que el español fue derrotado por el americano. En el hoyo 6, el castellonense iba a jugar su bola cuando sintió extremadamente próximo el bullicioso zumbido de un avispero. Reclamó la presencia de un árbitro para poder aliviarse sin penalidad. Establecida la legalidad del dropage (alivio), de nuevo la peligrosa cercanía de los insectos le impulsó a demandar una segunda ruling decission, una nueva interpretación de las reglas para alejarse más todavía del aguijón. Así lo admitió el arbitro y continuó el juego.
 
Ya en el green del hoyo 7 y con la bola de Fowler a 6 metros del agujero y la de Sergio García a 2 metros, éste pensó que la tardanza suya por el incidente con las avispas había perjudicado el ritmo de juego de su compañero contrincante y –noblesse oblige–  sugirió al norteamericano que uno y otro diesen por finalizado el hoyo con empate y pasar al siguiente.

La propuesta fue aceptada y Sergio sintió haber compensado de esta manera, espontánea y voluntaria, el posible perjuicio que pudiera haber ocasionado a su compañero oponente. No estaba obligado por las reglas. El otro no lo exigió. Nadie tenía derecho a reclamarle una tan dadivosa conducta. Generosa decisión, pues él estando más cerca tenía más posibilidades de ganar el hoyo 7 que el otro.
 

Simplemente, en su fuero interno, santuario de los valores personales, meditó y pensó que lo más honorable era hacer esa concesión y hacerla cuanto antes. Y lo hizo. Y en la televisión y en las redes se produjo lo que benévolamente puede llamarse un intercambio de pareceres encontrados.

Unos -entre ellos Álvaro Beamonte el golfista profesional y comentarista de Canal Plus Golf– a favor de la libertad del de Castellón y de responder con gestos caballeresco a sentimientos altruistas. Otros –el locutor, Javier, de la misma cadena y golfista amateur– eran más partidarios de censurar tal regalo al contrario.
 

Naturalmente, cuando en el hoyo 18, Ricky Fowler eliminó a Sergio García venciéndole en el único hoyo en que mejoró el juego del español, las redes ardían y los comentaristas polemizaban aún más.
 
Lo cierto es que el gesto no tuvo nada que ver con el resultado. Sergio perdió por otros motivos y, más señaladamente por el fallo de sendos putts cortos en los hoyos 14 y 15.
 
Pero esto nos da la oportunidad de volver a alabar a quienes conciben tanto el golf como la vida como un lugar para humanos. El resultado importa mucho menos que la dignidad y la integridad. Lo contrario de la integridad es la corrupción, que empieza cuando la acción concreta se distancia del alma y la conciencia; cuando hace lo contrario de lo que estima como más correcto.
 
El locutor, en el punto álgido de la discusión y buscando una base de autoridad, llegó a decir que Seve Ballesteros y Chema Olazábal nunca hubieran hecho eso. Si lo que quiso decir -pienso que no- es que no hubieran sido íntegros sería una ofensa gratuita. Si lo que no hubieran hecho es dar un putt de 6 metros a su rival, probablemente una tal categoría de caballeros sólo podrían haber omitido un acto de tal naturaleza cuando honradamente pensasen que no habían perjudicado indebidamente a un compañero contrincante.
 
Mi prima Margarita, que tiene permiso para abrir mi correo, me hace leer el siguiente enviado en su momento por José Ramón V. “Humanidad” y que, a juicio de esta bella pariente,  lo dice todo mejor que yo.
 
 “En la carrera del Cross de Navarra de Burlada, el pasado 2 de diciembre sucedió un hecho que nos demuestra que el testimonio y la integridad de una persona se reflejan en todos los ámbitos de tu vida. El atleta keniata, Abel Mutai, medalla de oro en los pasados Juegos Olímpicos de Londres 2012, estaba a punto de ganar la prueba cuando confunde el tramo final de la competencia, creyendo haber ganado y con algunos metros por recorrer, aflojó totalmente el paso y, relajado, comenzó a saludar al público creyéndose vencedor. 
Iván Fernández Anaya, que venia segundo, al ver que se equivocaba y se paraba metros antes de la meta, no quiso aprovechar la ocasión para rebasarlo y ganar. Se quedó detrás de él, y con gestos para que la entendiera y casi empujándolo, llevó al keniano hasta la meta, dejándolo pasar por delante. 


Iván Fernández Anaya, corredor español de 24 años afirmó al terminar la prueba: "Aunque me hubieran dicho que ganando tenía plaza en la selección española para el Europeo, no me habría aprovechado. Creo que es mejor lo que he hecho que si hubiera ganado". Y esto es muy importante, porque hoy en día, tal como están las cosas en todos los ambientes, en el fútbol, en la sociedad, en la política, donde parece que todo lo honesto ha perdido su valor, un gesto de honradez va muy bien … ¿Por qué las noticias malas corren como pólvora, y este tipo de ejemplos se habla muy poco de ellos?”
 

Cumplo divulgando esta noticia y dando un fuerte aplauso a Iván y otro a Sergio.

 

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