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Serguéi Beseda, exjefe de inteligencia y nacionalista radical, emerge como el hombre fuerte del Kremlin

El control del mar Negro, primer objetivo de Putin. (Foto: History Hit)

LA CITA SAUDÍ

Serguéi Beseda, exjefe de inteligencia y nacionalista radical, emerge como el hombre fuerte del Kremlin

El domingo por la noche, Zelenski puso en manos de Putin la responsabilidad de poner fin a la guerra. "Quien trajo esta guerra debe quitarla". Gran atención de los mercados ante un Putin lleno ahora de poder, amenaza y prepotencia por el apoyo de Trump.

Hechosdehoy / Juan-Fernando Dorrego Tíktin
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En los hechos de hoy, lunes 24, gran atención en los mercados a los factores geopolíticos y a la figura de un Vladimir Putin que cuenta ahora con el vuelco de los Estados Unidos y el firme (y sorprendente) apoyo de la Casa Blanca de Donald Trump tras un giro copernicano.

¿Qué busca realmente Putin (72 años), un hombre enfermo y debilitado? La Unión Europea camina ahora sin los ojos de la CIA ni mucho menos el apoyo de la Casa Blanca.

En el nuevo escenario, atención a la nueva coordinación de la comunidad de inteligencia y de los servicios secretos de Ucrania, Alemania, Francia, Dinamarca y Gran Bretaña. Por primera vez, según informaciones de especialistas en inteligencia confirmaron a Hechos de Hoy, el MI6 ha limitado e incluso cortado información de inteligencia a la CIA.

La comunidad de inteligencia

Atención a lo que emerge en Moscú de nuevo poder en el Kremlin. Supone un aviso en general a Europa: la división europea de la OTAN; la Unión Europea; y lo que denominó Emmanuel Macron como Comunidad Europea de Naciones o EU+.

Surgen con fuerza renovada las figuras de Grigory Karasin (75 años); Serguéi Beseda (70 años); y Dmitri Peskov (57 años).

Las tres destacadas personalidades que han aconsejado a Vladimir Putin aprovechar rápidamente la ventaja estratégica de la llegada de Trump al poder. Buscan reafirmar lo que ya se califica abiertamente en Moscú como el poder imperial de la Federación Rusia en EuroAsia.

Robert D, Kaplan, en la lista de los Top 100 Global Thinkers, ha comparado el momento de Moscú como el escenario del final del Imperio Otomano en Estambul. El Imperio Otomano, que ya era un imperio dinástico, siguió expandiéndose por los Balcanes, Oriente Medio y el norte de África. Aunque era una dinastía, solo un rol, el del sultán, gobernante supremo, era hereditario.

En Moscú, Putin no tiene un delfín ni ha construido una dinastía. Y ni tampco cuenta con lo que fue la estructura del PCUS, el Partido Comunista de la Unión Soviética. Para expertos en inteligencia, el interrogante apunta en estos momento a si será sucedido por un triunvirato político o un golpe militar.

Por el momento, tres hombres han recuperado poder y se han afianzado. Su verdadero objetivo no es sólo el de derrotar en la paz a Ucrania. También el de acabar con el mito de Volodímir Zelenski​ (47 años). A la vez, humillar a la Unión Europea y aconsejar a Trump la retirada de todas las fuerzas de Estados Unidos de Europa.

La delegación enviada por Vladimir Putin al Hotel Ritz Carlton de Riad incluyó a dos de estos nuevos líderes relevantes: el diplomático del Kremlin Grigory Karasin y, sobre todo, el exjefe de espionaje Serguéi Beseda.

Grigori Borísovich Karasin, de 75 años, es un diplomático de carrera ruso y exviceministro de Relaciones Exteriores de la Federación Rusa. En 1971 se graduó en el Instituto de Lenguas Orientales de la Universidad Estatal M. V. Lomonósov de Moscú. Además de ruso, habla inglés, francés y hausa (la lengua que hablan 45 millones de personas como segunda lengua nativa en el sur de Níger y en el norte de Nigeria). Karasin  es un nacionalista radical.

Serguéi Beseda, 70 años, es el actual asesor del director del FSB. El FSB actúa como el  Servicio Federal de Seguridad de la Federación de Rusia, el principal servicio de seguridad nacional, uno de los órganos federales que se encuentra bajo la inmediata autoridad de Putin.

Karasin y Beseda han sido los arquitectos -en los planos diplomático y militar- de todas las acciones que culminaron con la invasión rusa de Ucrania. Representan al sector ultranacionalista ruso que pretende recuperar presencia e influencia política en todos los países que pertenecieron en su día en Europa oriental al Pacto de Varsovia. Han apoyado y apoyan activamente además movimientos, partidos y sentimientos prorrusos en Alemania, Rumanía y Hungría.

 

Además representan el tanque de pensamiento del Kremlin que quieren frenar las relaciones de la Unión Europea con Ucrania, Albania, Armenia, Azerbaiyán, Bosnia y Herzegovina, Georgia, Kosovo, Macedonia del Norte, Moldavia, Montenegro y Serbia.

Este grupo nacionalista radical planteó a Putin realizar presión sobre Trump para que intervenga en Groenlandia. Trata a la vez de debilitar los lazos de Islandia, Noruega, Turquía y Reino Unido con la Unión Europea.

Karasin y Beseda viajaron a Riad con el objetivo de proyectar todo el Mar Negro como “lago ruso” con presencia total de Rusia, el gran objetivo del Imperio Ruso que quiere recuperar Putin.

Dmitri Serguéievich Peskov, 57 años, es el tercer hombre clave. Actualmente secretario de prensa del presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin. Además de ruso, habla turco, árabe e inglés.

Estados Unidos y Rusia reanudaron sus conversaciones en Arabia Saudí en busca de un alto el fuego en el mar Negro. El enviado estadounidense, Steve Witkof, reconoció que estas conversaciones han estado centradas en la seguridad en el mar Negro.

Las negociaciones sobre Ucrania en Arabia Saudí duraron 12 horas y no se firmó ningún documento. La delegación estadounidense incluyó al director de Planificación Política del Departamento de Estado, Michael Anton; el asesor del enviado especial de Donald Trump para Ucrania y Rusia, Keith Kellogg; y al asesor de seguridad nacional, Mike Waltz.

Por el momento Vladimir Putin rechazó la petición de Estados Unidos y Ucrania para una pausa total de 30 días, y en su lugar propuso un alto el fuego limitado que excluya ataques contra infraestructuras energéticas, sin comprometer otros frentes.

Según el Kremlin, el tema principal en Riad se centró en la posible reactivación del acuerdo de exportación de granos por el mar Negro. Firmado en 2022 y suspendido por Moscú en 2023 tras acusar a Occidente de no cumplir con la relajación de sanciones sobre productos agrícolas y fertilizantes rusos.

Por su parte, Ucrania insiste en un alto el fuego más amplio, que incluya el fin de ataques a infraestructura civil, energética y objetivos navales.

¿Qué busca realmente Putin?

Trump afirmó creer que Putin desea la paz. Ucrania y sus aliados europeos no lo estiman así. El propio Putin aseguró querer la paz, pero luego se negó a firmarla cuando se le presentó la opción.

Pero Putin no ha ocultado sus verdaderas cartas. Considera que Ucrania no debe existir como estado independiente. Y ha expuesto de forma reiterada que quiere que la OTAN vuelva a su tamaño de la época de la Guerra Fría. Además aspira a un nuevo orden global y quiere que Rusia desempeñe un papel central.

Está obsesionado con los mapas y sus descubrimientos personales de lo que fue el Imperio Ruso en su momento de esplendor. Fueron sus lecturas en la Biblioteca del Kremlin durante los días del confinamiento por la COVID-19.

 


Putin
llegó al poder durante el caos de la década de 1990. Cuando la economía rusa se derrumbó y tuvo que ser rescatada por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Una humillación que Putin nunca olvidó.

La posición de Kristine Berzina

A partir de 2000, cuando Putin asumió la presidencia, el constante aumento de los precios del petróleo enriqueció a Rusia. Fue invitada al grupo G-7 de las mayores economías del mundo, rebautizado como G-8 tras su incorporación.

No fue suficiente, como explicó a la BBC y la CNN, Kristine Berzina, Directora General de Geostrategy North, German Marshall Fund de los Estados Unidos.

“Putin se mostró dispuesto a desperdiciar todo eso en beneficio de sus ciudadanos por motivos geopolíticos superiores”, apuntó Kristine Berzina. Rusia fue entonces expulsada del G-8 y sancionada y marginada a nivel mundial por su ataque salvaje a Ucrania. Berzina apuntó además que nunca fue suficiente para Rusia ser “el octavo en el G-7”.

Los análisis de Mark Galeotti

“Eso no encaja con la concepción que Rusia tiene de su propio excepcionalismo. Es el país más grande del mundo, el más rico en recursos naturales, así que ¿cómo puede ser simplemente uno de los participantes?”, se preguntó Kristine Berzina.

Es fundamental comprender que si Rusia y Ucrania están hablando es simplemente porque Estados Unidos dio un giro radical bajo Trump. Pero no se ha producido ningún cambio en las posiciones del Kremlin.

“Putin invadió Ucrania pensando que sería una operación fácil y rápida. Tres años después, controla el 20% del país, pero a un coste terrible. Es decir, en esencia, los rusos están perdiendo. Sin embargo, la cuestión es que los ucranianos están perdiendo más rápido”,  apuntó el analista ruso Mark Galeotti.

Indicó que para Putin y su círculo, el impulso de Trump a un cese del fuego simplemente representa una oportunidad para asegurar victorias rápidas mientras se mantiene la vista puesta en los objetivos a largo plazo. “Putin es un oportunista. Le gusta crear situaciones dinámicas y caóticas que generan una gran variedad de oportunidades. Y luego puede elegir la que le atraiga y cambiar de opinión”, destacó Galeotti.

“La forma más fácil para Rusia de lograr lo que quiere en otro país no es a través de medios militares, sino a través de la interferencia y el proceso electoral”, subrayó Kristine Berzina. Apuntó además que es posible, incluso probable, que esto sea lo que Moscú intente hacer después de que se establezca un alto el fuego.

Pero encendió a la vez las luces sobre el nuevo escenario. “No importa lo que Trump y Putin crean que pueden organizar esta semana o este año. Mucha gente en Europa ahora considera que Putin es fundamentalmente poco confiable”.

La visión de Andrei Soldatov

Andrei Soldatov, periodista de investigación y experto en seguridad ruso que vive exiliado en Londres, ha seguido al detalle la invasión de Ucrania desde el primer momento analizando todas las crisis a la CNN. Ahora cree que nos acercamos a un momento de gozne.

Advirtió incluso que Putin y sus asesores creen que pueden “intentar sacarle algo a Trump ahora mismo”.

“Creen que pueden ganar algunas batallas tácticas, pero que él no les dará lo que realmente quieren, que es una reorganización completa de los mecanismos de seguridad en Europa”, señaló.

Creen de verdad que Europa lleva siglos buscando la destrucción y dominación total de Rusia. No es solo propaganda; creen de verdad en ello. Pero Putin también ha enmarcado su plan para Ucrania en su propia interpretación (que es inexacta) de la historia, que va mucho más allá de la caída de la Unión Soviética. Putin ha insistido a menudo (y se lo dijo a Macron en el Kremlin) que Ucrania no es un país real porque Ucrania y los ucranianos forman parte de una “Rusia histórica” más amplia.

El choque en la Casa Blanca

Fue aleccionador cómo Putin trasladó a la Casa Blanca sus desprecios a Zelenski y Ucrania. Y teledirigió realmente esa humillación al presidente de Ucrania logrando que Trump le calificara de “dictador” con “apenas un 4% de apoyo”.

Putin insiste en que Ucrania no es un país real. “Se refiere al hecho de que Rusia, Ucrania y Bielorrusia comparten un ancestro político llamado Rus… pero no es en absoluto lo mismo que cualquier país moderno. Fue una entidad política de principios y finales de la Edad Media, y decir que Ucrania no tiene derecho a existir debido a este ancestro compartido… ningún país se parece al del siglo X”, explicó Monica White, profesora asociada de Estudios Rusos y Eslavos en la Universidad de Nottingham.

Putin también ha recurrido con frecuencia a la identidad religiosa de Rusia para apoyar su plan. El líder de la Iglesia Ortodoxa Rusa, el patriarca Kirill, es uno de sus defensores.

“Tras la caída de la Unión Soviética, Rusia perdió su conexión con las tierras ortodoxas ancestrales, y creo que parte del proyecto de Putin consiste en intentar recuperar ese hilo que conecta a la Rus del siglo X con esta continuidad ortodoxa pura” precisó Monica White.

“Lo que está haciendo no es muy diferente de lo que hicieron algunos de los primeros zares Romanov, quienes insistieron en recuperar las tierras ortodoxas que estaban bajo dominio otomano o católico, y finalmente lo lograron”.

Atención a que Putin trata de abrir tambien una seria brecha entre Europa y Estados Unidos.

“Rusia quiere estar en todas las mesas importantes, así que lo que venga después, tal vez no tenga que significar una conquista territorial en Europa, pero creo que sí tiene que tener un papel protagonista en el bloque más poderoso, si ve que eso incluye a China o Irán u otros, un bloque que se define por su voluntad de perturbar y desestabilizar”, advirtió Monica White.

Putin cree firmemente hoy que Rusia, el país más grande del mundo en extensión, debe participar en la gestión del mundo. Y mira, y admira, lo que piensa y desea Trump.

La lección por tanto apunta de manera desoladora y muy peligrosa  a que los países más grandes y poderosos deberían conseguir lo que desean, ya sea Groenlandia, el Canal de Panamá o una parte de Ucrania o toda Ucrania. ¿Una visión que se puede extender de Estados Uidos a Rusia y China? ¿Este escenario llevaría a China a la toma de Taiwan? ¿Pensaría al final Trump que en el mundo sólo hay espacio para dos grandes potencias, Estados Unidos y Rusia, y atacaría a China?

“Creo que el punto fundamental es que, en lo que respecta a Trump, Ucrania es un estado vasallo comprado y pagado y tiene que entender su lugar y aceptar que, esencialmente, Estados Unidos elaborará algún tipo de acuerdo con Rusia y luego lo traerá de regreso a Ucrania“, sentenció de forma implacable Mark Galeotti.

Atención al verdadero entresijo de la cumbre en Riad. Es la montaña rusa a la que nos hemos subido, la de “un mundo en crisis permanente” como ha advertido Kaplan en su libro más inquietante Tierra baldía.

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