Poca gente sabe de mis manías más profundas. De hecho procuro dos cosas: primero que no lleguen a conocerse y, segundo hacer caso de aquel consejo que daba un amigo sacerdote e historiador: manías pocas, baratas y que no mortifiquen a los demás.
Pues así ando yo: no tengo muchas, la mayor es la más barata y además sólo me mortifica a mi. Lo diré, pero no lo comenten en el Club: la peor de mis aversiones se llama monomargarifobia. No la busquen en la lista de las 50 manías más raras: ya lo he hecho yo y no la recoge. ¡Ignorantes!
¿En qué consiste la monomargarifobia? “Mono” del griego: solo; fobia, del griego: manía, horror, aversión; margari, de Margarita, y éste del griego margarites: perla, o sea mi prima. Por tanto lo que sufro es aversión a quedarme solo sin Margarita.
Y así estoy, solo, desde el día 30 de julio. Les cuento: ese día muy temprano por la mañana, cuando todavía no había injerido ni el primero de mis cafés, sonó mi móvil y enseguida vi que quien llamaba era mi más bella prima.
.- Mmmm?
.- Primo, despierta, qué son las 9 de la mañana.
.- Mmmm?
.- Luce el sol, cantan los pájaros y ya han segado el green del hoyo 18.
.- Mmmm?
.- ¿Quieres dejar de imitar a las vacas cuando te hablo, so zopenco, o te cuelgo?
.- Hola, prima, querida… ¿a qué se debe tu dulce voz de madrugada? –balbuceé.
.- ¿De madrugada? ya te daría yo madrugada, ganso. Te llamo para preguntarte cómo llevas el post con la crónica de la boda.
Mi corazón se quedó paralizado. Estaba aterrorizado…
.- Margarita, hermosa, ¿no irás a decirme que te casas?
.- Pero, pedazo de burro, ¡qué ocurrencia! Me refiero a la boda de Sergio. Despierta, chico, Sergio García se casó ayer.
.- Ah! bufff – respiré yo – ¡pues si que la ha tenido oculto! Mucho morbo lo de una boda secreta.
.- Hijo: no te enteras de nada: ni morbo, ni secreta, ni leches en vinagre – alzó la voz un tanto irritada mi bella prima – lleva anunciada meses y ha sido en Texas con más fotos que la boda de Lolita. Pero a lo que voy: ya estás documentándote y escribiendo hoy mismo de ello con toda poesía en ese blog tuyo Golf & Masters.
.- Golf & Manners, querida – le respondí vocalizando mucho y algo molesto -. Y es un blog serio de golf; no es papel cuché, no cobija textos sentimentales, y no voy a escribir sobre corazoncitos, nubecitas rosas ni esas cursilerías.
.- ¿Cómo?
.- Lo que has oído.
– ¿Es tu última palabra?
.- Mi epitafio, si prefieres.
.- Pues adiós, ahí te quedas, insensible, burócrata de la pluma, ignorante de la palabra, mal primo, sujeto desconsiderado.
Fue duro oírlo, sobre todo lo de “sujeto”, pero uno tiene sus principios. En mi estirpe no aceptamos que nos despierten de madrugada para imponernos nada. Y yo, personalmente, detesto oír a alguien decirme lo que tengo que escribir o que callar. Por ahí no paso. Y ahora sufro un ataque de monomargarifobia.
Así que seguidamente, pero porque yo quiero, ¡eh!, voy a escribir un borrador sobre las nupcias de Sergio García. Sólo un borrador y para mí. O mejor, para esa compañera de Comunicación llamada Angela Akins.
Angela, primero enhorabuena, por este paso. A tus 31 años – ¿me dejas que te tutee? – has decidido unir tu destino al de Sergio García. Coincidimos, no sé si te acuerdas, el año pasado en Valderrama con ocasión del Open de España, que patrocinó la Fundación de Sergio.
Supe que os habíais conocido a finales de 2015. Tú desarrollabas entonces tu labor de periodista para Golf Channel. Pero unos ojos se cruzaron con los tuyos. Hay miradas que matan; aquella te hirió, y donde más estragos hace: en el corazón. Pero la tuya hizo prisionero a su dueño, que desde entonces no mira sino por tus ojos.
Pero volvamos a Valderrama, al abril de Sotogrande, a la primavera de mediterránea, a las buganvillas, y al templado mecerse de las hojas de docenas de alcornoques. Días de vino y gozo. Días de competición para Sergio que quedó 3º, y también de muchas gestiones como anfitrión.
Y tú te enamoraste más. También de Andalucía y de tanta gente hermosa que os rodeaba. Entonces anunciasteis vuestro compromiso. Dar pasos es un modo de cumplir tu libertad.
Recuerdo, Angela, un tuit tuyo de junio: sobre una foto de una carretera que se pierde entre el horizonte de un mar azul este comentario “Where does your road take you? Follow your own path. The one that makes you happy! #HappySunday” (¿Dónde te lleva tu camino? Sigue tu propio camino. ¡El que te hace feliz! #FelizDomingo). Gran lema, great motto.
Sí, y ese camino os ha conducido a tu Texas natal y a hablar en el más hermoso plural, el que emplean dos enamorados.
Blanco y verde: de nuevo en Andalucía. Porque en el baile, él se puso la chaqueta verde y tú un vestido de novia, blanco roto, con amplio tirante bordado y un escote que te hubiera costado mil dólares de multa si fuese una entrega de premios de la LPGA. Muy hermoso el pelo recogido en una coleta baja de estudiante de periodismo.
Pero tu premio es ahora vivir con la persona que quieres y que hagáis locuras como eso de iros de viaje nupcial a jugar al golf. Angela, ¡qué cosas tiene Sergio!: viaje de novios a la oficina.
Termino deseándote una gran felicidad que tiene mucho que ver con tu coherencia, con ser fiel a ese path – a ese sendero – y con hacer familia. Dicen algunos comentaristas que una buena relación de pareja ha traído estabilidad al golf de Sergio. Probablemente.
Mas tú descubrirás, Angela, díselo a Sergio, que el orden es el inverso: el trabajo, el golf bien hecho lo será si lleva estabilidad a la familia.
Tú lo sabes: “El día del padre feliz, papá! Estoy tan agradecida por todo el tiempo que hemos pasado juntos. ¡Eres mi héroe y siempre seré tu niña! ¡Te amo!” Tuiteabas el 19 de junio al tuyo con ocasión del Día del Padre.
Nos vemos en octubre en el Andalucía Volvo Masters.






