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NOBLEZA DEPORTIVA

Reacción de Miguel Ángel Jiménez tras ser descartado como capitán de Ryder Cup

El malagueño estaba entre los probables capitanes de la Ryder Cup 2016, pero el elegido ha sido Darren Clarke; su reacción es la que cabe esperar de este profesional.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
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Recuerdo con dolor la cara de aquel socio de mi Club al que mi prima Margarita le dio calabazas. No hablo de un proceso tradicional, del tipo chico conoce a chica; chico y chica juegan un partido de golf por parejas con otros dos jóvenes; luego, que si comparto en el móvil una canción de Maldita Nerea, “Tú no puedes detener aquello que ya está contigo / Y perdona si te llamo amor”.
 
Más tarde, que si te mando una foto graciosa por whatsapp y tú me devuelves un chiste de imputados; jijijí-jajajá; y, finalmente la pregunta “¿quieres que salgamos?” y un ruborizado y matizado de modestia “no, puedo, que ya salgo con alguien…”.
 
Pero en este caso habló de un “NO” con mayúsculas: igual que la española cuando besa es que besa de verdad, Margarita cuando manda a alguien al ostracismo lo manda de verdad y con menos trámites que las multas de tráfico, que ya llegan al banco  por vía rápida para ser cobradas sin más defensa que el derecho al pataleo.
 
Sí, recuerdo la cara de aquel socio que se atrevió a pedir salir a la más bella de las socias de mi Club, y de todos los clubes en el área de Los Tres Estados.
 
¡Cómo olvidar la escena! Era primavera y aquel osado socio, un digno ejemplar de la mejor casta, con la elegancia de un dandy y la fortuna de un “blackcard” se acercó a mi mesa en la Terraza Oeste de la Casa Club y me preguntó sobre sus opciones con Margarita. Sólo oírle hablar tan cursi supe que la suerte estaba echada. Sinceramente tuve que acudir a la panoplia familiar de términos diplomáticos para no humillar sus pretensiones que no tenían la más mínima probabilidad de éxito.
 
Diplomacia – me decía papá- diplomacia hijo, que decir que no es un arte de caballeros. Y luego volvía a contarme el chiste de siempre.
.- ¿Sabes en qué se diferencia una dama de un embajador?
.- No, papá – le respondía para que pudiera continuar su chiste.
.- Pues si una dama dice que no, quiere decir quizás; si dice quizás, quiere decir que sí y si dice que sí, entonces no es una dama. Por su parte, si un embajador dice que sí quiere decir quizás; si dice quizás, quiere decir que no, y si dice que no es que no es un embajador.
 
Pues no sé cómo de mal debí explicarme que el conspicuo socio, nada más ver la melena de mi prima Margarita subir la pendiente que va del Cuarto de Palos a la Terraza Oeste de la Casa Club, le espetó su pretensión. Mi hermosa pariente, que además acababa de perder un match, miró primero alrededor como temiendo se tratase de una broma con cámara oculta; luego sus ojos recorrieron de arriba a bajo al sujeto para culminar su análisis. Sin solución de continuidad pronunció la sentencia en voz clara, fuerte y sin el más leve ápice de misericordia, sólo educación:
.- Lo siento, pero va a ser que no.
 
El joven socio, con menos reflejos que un espejo de corcho, ni siquiera reaccionó; fue a refugiarse en una lejana mesa del fondo, donde su melancólica tristeza hacía juego con el mustio aletear de un gorrión que, a sus pies, no podía prender una descomunal patata frita. Y es que hay bocados soñados que nunca nuestros labios podrán arrebatar al destino.
El destino se llama Margarita.
 
Pero para Miguel Ángel Jiménez el destino parecía llamarse Capitanía de la Ryder Cup. Él tenía sus aspiraciones y una ilusión más ardiente que el color de su pelo. No en vano ha ganado cuatro Ryder Cup, la última como vicecapitán, y tiene 21 títulos del Circuito Europeo, además de su don de gentes y capacidad de lucha.
 
Como el malagueño es como es – ambicioso, transparente, espontáneo – ha hecho unas declaraciones desde la India lamentando no ser elegido: “estoy, quizás, un poco descontento. Llevo 27 años en el Tour, he jugado varias Ryder Cup, también he sido vicecapitán y creo que ya merecía estar en esa situación”.
 
Pero enseguida ha salido del nido donde lo custodia, de su corazón, el fairplay:
 “Ayer le mandé a Darren un mensaje dando la enhorabuena, no le llamé porque pensé que estaría desbordado y ya tendremos tiempo de hablar de ello. Le dije que estoy seguro va a ser un gran capitán y aquí me tiene para cubrirle las espaldas en lo que haga falta y ayudarle en lo que necesite. Cuenta con todo mi apoyo.
 
Me lo decía Concha V. esta tarde:
.- Si es que además hay que hablar inglés fluido, que hay mucha relación.
Y claro aunque el Pisha se defiende de miedo en inglés, vaya usted a compararlo con el aborigen. Que además es paisano de Rory McIlroy, número 1 del Mundo.
Total, que como al socio de mi Club que ha recibido calabazas, toca empezar a construir otro futuro.
 
Y esa nobleza deportiva la derrocha el español:  “en el futuro… quién sabe, a lo mejor el año que viene todavía juego la Ryder Cup, jugando como estoy dándole a la pelota igual me meto en el equipo. Por supuesto, mi nombre estará para la capitanía de la siguiente Ryder Cup”.
Así se habla.

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