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EL ÚLTIMO CADDY

Miguel Ángel Jiménez, Capitán Alafeliz, lidera el True Thailand Classic

Después de un hermoso putt de más de cuatro metros con el que consigue embocar la bola en el hoyo, el gesto le hace inconfundible: parece un veterano caballero de los Tercios.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
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Miguel Ángel Jiménez alza el putter asiéndolo por la cabeza y lo baja solemne desde su hombro hasta la cintura, lo mismo que un espadachín tras la estocada final hunde su espada victoriosa en la vaina. (“Ni la saques sin razón, ni la envaines sin honor” me decía mi padre invitándome al temple y a la honra en el uso de la palabra).
 
Después sonríe el español con su pelo claro al aire, el que sobresale de la gorra de golf en inconfundible vuelo rebelde … Sólo le falta el sombrero de plumas para que su imagen evoque a Diego Alatriste y Tenorio. La descripción del protagonista de novela la esculpe su creador – Arturo Pérez-Reverte – con tres trazos vigorosos en el comienzo del primero de los siete libros sobre el celebre veterano, ese que llegó de Flandes al Madrid del Siglo de Oro: “No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente”.
Mientras no tengo ninguna información sobre la honradez y piedad de Miguel Ángel Jiménez y, por tanto, nada me hace dudar que posea ambas virtudes que tanto esponjan el alma, sí poseo, en cambio, testimonios de su valentía. Y más que testimonios. Estos ojos que un día se tragarán la tierra, pudieron ver que no se arredró al tirar directo a bandera su bola en el hoyo 10 de mi Club, cuando iba primero y no tenía necesidad de exponerse al riesgo de que su bola acabase – como acabó – en el lago que estaba muy próximo a la bandera.

No sólo eso, sino que desde el mismo sitio volvió a tirar a bandera y de nuevo la bola se fue al agua. Con una tercera bola alcanzó el green, pero perdió el liderato, que ya no recuperaría. “Ha sido un puñalá – comentó al terminar -. Pensé que lo tenía, pero el de Arriba sabrá lo que ha pasao. El 10 me ha matao…”.
 

Hay algo en este personaje que lo hace atractivo para la juventud deportista. Una parte de esa fuerza de gravedad radica en la desenvuelta felicidad con la que simplemente vive. Simplemente. Los que se quedan con los tópicos del andaluz gracioso corren el riesgo, en su frivolidad, de no acertar con las claves del gozo de este profesional.
 
Hace un año, poco después de ganar en Hong Kong, Reuters (UK) publicaba unas declaraciones del malagueño en las que nos abría su corazón: "Me siento bien. He pasado 25 años viajando por el mundo y compitiendo, y si no eres feliz haciendo eso, entonces nunca lo serás. Estoy motivado".
En realidad es la sencillez en persona, no obstante ser un figura en el golf. Te dice lo que tiene que decirte, te sonríe y se queda tan pancho. El otro día tuve la oportunidad de compartir partido con otro amateur que había jugado en Málaga una pachanga con él y otros dos amigos. Antes de salir, entre bromas y veras, los amateurs le preguntaron cuántos golpes de ventaja les iba a dar para equilibrar fuerzas.
El sin cortarse un pelo les soltó:
.- Ninguno, tíos, que vosotros salís de barras amarillas y yo mucho más lejos, de profesionales; así que os espabiláis que ya vais “aviaos”, listillos, jajajajaja.
 
Sí, definitivamente es el Capitán Alafeliz. Pero no el Capitán Ingenuidad ni el capitán Mechupoeldedo. Sabe plantarse sin perder la paz. Sabe plantear una estrategia (cómo olvidar el modo de encarar aquel hoyo de desempate en Hong Kong); y, sobre todo, sabe leer la realidad con el atento acierto con el que escruta las caídas en un green de Augusta National.
En la citada entrevista declaró una cosa que, honradamente yo no había pensando: “I am the last of the caddie players”. En efecto, el golf ha evolucionado en nuestro país y en el resto del mundo, y las vías para acceder al campo profesional están más pautadas. Tampoco hay ya caddies en la mayoría de los clubs. Caddies que jugaban mejor que los miembros del club.
 
El Capitán Miguel Ángel “Alafeliz” Jiménez, el declarado en 2014 Most Interesting Man In The World, jugará el fin de semana en lo más alto de la clasificación del True Thailand Classic Present by Black Mountain. A mi me parece un nombre muy largo el de este torneo; quizás demasiado, pero más larga será la alegría si gana un hombre sencillo y feliz que declaraba en junio pasado a Golf Digest:
"Si usted me pregunta por qué soy un hombre de aspecto sereno, tal vez sea porque vengo de una familia amable. Pobre, pero siempre feliz. El dinero te ayuda a vivir mejor, pero la felicidad es del alma. Jugar a golf ha sido mi trabajo y mi alegría ¿Hay una manera más afortunada de ganarse la vida?”
 
Probablemente, capitán, no la haya si se encaran así cuestiones como familia, bienes y felicidad.

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