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Faltan 580 días para que comience una nueva edición de la
Ryder Cup, y el Equipo Europeo ya tiene lo que hay que tener: capitán. No es lo único que hay tener, pero sin él no hay competición. Y, de alguna manera, resulta admirable semejante previsión.
En este mundo de prisas, cuando no de improvisaciones, hay como zonas verdes de racionalidad y lucidez: así aparecen ante nosotros instituciones que organizan eventos, nombran a sus dirigentes y articulan su devenir con mucho tiempo de antelación. Un ejemplo de esto es la Iglesia Católica. Poca gente sabe que tiene convocado un Sínodo de los Obispos sobre la Familia para octubre próximo. Y menos gente aún que está convocado hace meses, pero así es.
Otro experiencia, no sé si admirable, de organización de la vida ajena es la de mi tía Alicia. Quizás no tanto por la anticipación de eventos como por el dominio de la situación en cada uno de ellos. Es usual entre gente común preguntar sobre la posibilidad de disponer del tiempo de un semejante: la cuestión suele plantearse con una oración interrogativa (si todavía se llaman así): “¿Estarías libre para jugar 18 hoyos el próximo viernes?” Pero tía Alicia, parece ignorar la gramática:nació mandando y, ya, cuando todavía era una niña de pocos meses, sus voces para el biberón hacían temblar las paredes de la Casa ducal. Tenían la energía de una orden de ataque pronunciada por un coronel de húsares frente a los jenízaros turcos.
Tengo para mí que la forma interrogativa para demandar o pedir cualquier cosa no deja de ser para mi tía Alicia, una decadente debilidad de una sociedad cursi y reblandecida. Si ella desea jugar 18 hoyos con Vd. le dirá: “Fulano: mañana jugamos 18 hoyos a las 10:30, por tanto me recoges en mi casa a las 10 en punto”.
Y el “punto” es punto final. No pregunta, ordena; no pide, dispone; nunca se para a saber si la otra persona lo ha entendido y, en caso afirmativo, si se muestra de acuerdo. Todo eso carece de importancia… para ella.
Me adelanto a una cuestión que rondará por la cabeza de algún lector: ¿nadie la ha mandado a freír espárragos? Respuesta: nadie que continúe vivo. Hay una leyenda urbana acerca de un representante de estilográficas que pasó por casa de tía Alicia y que osó llevarle la contraria negándose a traerle una cesta de mimbre que necesitaba para un centro ornamental del salón azul. Dicen que no volvió por la sede de su empresa y aún se le considera desaparecido en combate. No sé, las leyendas urbanas suelen exagerar.
Pero el caso es que la autoridad europea de golf ya tiene un tipo fornido, simpático, con don de gentes y experiencia para preparar un equipo ganador. Darren Clarke, de 46 años, exhibe una biografía deportiva exuberante de importantes torneos; entre ellos, siete Ryder Cup, cinco como jugador – ganador en cuatro de ellas – y dos como vicecapitán de Colin Montgomery (2010) y de José María Olazábal (2012).
Pero como señala con finura la nota de prensa del Circuito Europeo, “la edición más emotiva y memorable para Darren llegó dos años más tarde cuando contribuyó a la victoria del Equipo Europeo igualando el récord y margen ganador, ante el entusiasmo del público irlandés en The K Club, tan sólo seis semanas después de que falleciera de cáncer Heather, su primera mujer”.
Me llama mi prima Margarita para decirme que tuvo la suerte de tomarse una cerveza con Darren Clarke en 2008, cuando participó en mi Club en el Open de España.
.- ¡Todo un carácter! – concluye la más bella de mis parientes –; ya no se ven hombres como ese.
Pues no sé que tiene este muchacho, miembro de la Order of the British Empire, que no tenga yo… a no ser 1,90 de estatura, 14 victorias en el Circuito Europeo, el Andalucía Masters de 2008, la edición 140 del Open Championship (2011) y una sonrisa luminosa.
Esperemos que en todo el tiempo que falta para la Ryder Cup, 575 días, los golfistas españoles vayan mejorando su forma y su acierto para que cuando haya de componerse el Equipo Europeo un buen número de ellos forme parte de él.
Al conocer el nombramiento Darren ha declarado: “Me siento enormemente orgulloso al haber sido seleccionado como Capitán del Equipo Europeo; la Ryder Cup ha supuesto una parte muy importante de mi vida y mi carrera. Tener la oportunidad de liderar a Europa el año que viene significa un gran honor para mí”.