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GOLF Y ENIGMA EN  MÉXICO

El poderío de Dustin Johnson (-21) se alza con la victoria en Chapultepec

El WGC Mexico Championship no quiso sorprender en la ronda final. La poca emoción del domingo se compensó por el placer de ver a los mejores del golf mundial. Y entre ellos a Sergio García.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
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Bosque de Chapultepec. Ese es el escenario de la leyenda macabra de la Casa de la Tía Toña. El enorme terreno boscoso de más de 600 hectáreas cerca de la  capital tiene en su centro un lugar de misterio. Un secreto, una leyenda que evoca los sucesos en los que una mujer rica y sin hijos fue dando cobijo a niños de la calle sin recursos.

Ellos jugaban y se divertían con sus travesuras en aquella casa en medio de la espesura. La voz se corrió y más niños acudían para ser cuidados allá. Ellos le llamaban tía y ella, al principio se cuidaba de toda aquella chiquillería.

Pero el grupo se convirtió en una muchedumbre de criaturas que iban de mal en peor en un creciente gamberreo. El asunto se le fue de la mano a Antonia, y se encerró en su habitación. Los gritos y burlas de la que le hacían objeto las criaturas acabó por desquiciarla y, según se fabula, acabó a golpes con la vida de todos los niños. Terrible si es verdad, inquietante incluso si no lo es.

Pues no lejos de allí otras leyendas se abren paso. Unas en la mente, otras en la fantasía y todas sobre la superación personal. Se trata del Campeonato del Mundo de Golf, y uno de los cuatro anuales se juega en México. México sobre una laguna. México que se gana por tercer año seguido este WGC México Championship porque es siempre crudeza y misterio.

La Naturaleza pone sus condiciones y las personas el misterio. Un país que es un continente hispano, fuerte, acogedor y entrañable. La parte de las condiciones naturales para el golf se manifiesta en la altura. A la bola le cuesta menos hacer la misma distancia. Por ejemplo el hoyo 17 del campo de Chapultepec es el punto más alto de cualquier hoyo de golf en los dos grandes circuitos: el de la PGA y el  Europeo; hablamos de 2.365 metros sobre el nivel del mar.

Y no mucho menos el resto de hoyos lo que  provoca que la bola vuele un 15 y un 20 por ciento más que en otros campos. Para jugadores con el swing tan consagrado como los profesionales los ajustes son más delicados ante porcentajes tan elevados de variabilidad de distancia.

El misterio lo ponemos las personas. Lo que pensamos nos da forma, porque los hábitos hacen el carácter y el carácter forja el destino. Los jugadores de golf como todos los que son protagonistas de habilidades especiales tienen rutinas y percepciones que han hecho carne en sus conductas.

Si para una distancia de 160 metros y sin viento cogen un hierro determinado les tiene que costar dar el mismo golpe con un palo más abierto. Es que lo tienen esculpido en aquella parte de la mente donde la confianza pone su marca para el éxito. El cerebro es a veces la Tía Toña, que no admite que le marees con gritos interiores para cambiar lo que siempre ha hecho de un modo determinado.

Un cerebro con plasticidad como el de Rory McIlroy combatía en la ronda final con un gran golpeador como Dustin Johnson y con otra cabeza creativa como la de Patrick Reed.

Por su parte Sergio García fue con su primer golpe al bunker de la izquierda del green. Sacó regular desde la arena. Se quedó mirando el polvo con ira mal contenida. Pero contenida, al fin. La memoria debió darle el aviso de que no podía repetirse lo de Arabia Saudí: allí fue descalificado por perder los estribos y destrozar parte del campo.

Tras este primer hoyo pareció acabarse Sergio: quizás soñaba un comienzo espectacular y le hundió la primera ola… de arena. Todo pares en los siguientes hoyos. Una perturbación digna de Tía Toña. Dos birdies seguidos en los hoyos 9 y 10 le impulsaron a puesto de podio gracias a desaciertos también de otros. Pero poco dura la alegría en casa del pobre. A conformarse con otro top 10.

El poderío con túnica de autoridad era entonces del sereno Dustin – hombre, árbol y silencio – que llevaba seis golpes a Rory y siete al español: mucha diferencia que terminaron con cinco sobre el norirlandés y más diez sobre el castellonense.

El Bosque de Chapultepec puede ser romántico, dulce, terrible o enigmático como la frase poética del mejicano Octavio Paz: “Hombre, árbol de imágenes, palabras que son flores que son frutos que son actos”.

O sea, el golf.

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