La ronda final de The Barclays se celebró este domingo, fiesta de san Agustín. De él es una frase perfectamente aplicable a mi primo Gonzalo e incluso a los profesionales de golf que jugaban el primero de los cuatro torneos eliminatorios (playoffs) de la FedEx Cup. Decía este santo, escritor y filósofo nacido en Hipona, hoy Argelia: “Conócete, acéptate, supérate”.
Son tres palabras fuerza capaces por sí solas de enmarcar todo un proyecto vital con la sutil condición de seguirlas en el orden que se proponen. Esto último supera a mi primo Gonzalo, en cuyo frame de conocimiento no entra él mismo, aunque sí sus caballos de salto con cuadras, sangres y todo eso.
Pero usted, amigo lector aficionado al golf, y yo nos damos perfecta cuenta de la sabiduría que encierran los tres conceptos y de la magnitud de retos que propone con ellos el hijo de santa Mónica.
Porque, vamos a ver: ¿sabemos siempre por donde baja el palo en nuestro swing? ¿Aceptamos sin rechistar que con nuestro golpe de drive jamás alcanzaremos las 280 yardas? Y, supuesto todo lo suponible ¿tenemos un plan de mejora para superar el lastimoso estado de postración de nuestro juego tras un verano a base de gintonics, cervezas, siestas y adquisición de kilos sobreabundantes? El que conteste afirmativamente a todo que tire la primera bola.
En cambio los profesionales, los que tiran para arriba de su juego, sí están acostumbrados a analizarse, aceptar sus limitaciones y poner en marcha planes de mejora y superación.
Unas veces las cosas salen y otras no.
Por ejemplo, en esta ocasión no han rendido beneficios los esfuerzos de los jugadores que no pasarán a la siguiente eliminatorias por haber quedado posicionados en la clasificación de la FedEx Cup en el puesto 101º o peor: Keagan Bradley (103º), Jonas Blixt (107º), Francesco Molinari (111º), el canadiense Graham DeLaet y una larga lista de sufridores que tendrán vacaciones hasta que empiece la temporada.
Hay otro grupo que aunque aún están entre los 100 mejores de la FedEx Cup sus malos resultados en Bethpage les restan posiciones y podría tener menos gas para los playoffs que quedan. Pienso en J B Holmes que pasa del puesto 38º al 42º; en el argentino Fabián Gómez del 40º al 48º o en el siempre gozoso Matt Kuchar del 18º al 23º.
Finalmente entre los que se han aplicado la máxima agustiniana encontramos a Emiliano Grillo, que en la última ronda de The Barclays se ha aupado a la segunda plaza del torneo y en la clasificación de la FedEx Cup ha saltado del puesto 32º al 6º. Empatado en el segunda plaza con él encontramos la subida más fuerte de la semana, como en los 40 Principales; es la de Sean O’Hair que él solito ha pasado de la posición 108ª de la FedEx Cup a la 16ª. ¡Vaya manera de superarse!, y de paso asegurarse ya que estará entre los que puedan jugar los cuatro Playoffs.
Y nos quedan los dos del partido estelar. El domingo por la tarde salían en el último partido Patrick Reed y Rickie Fowler. Hay que decir que la situación de partida de ambos en la FedEx Cup era tan solvente – 7º y 28º respectivamente – quede ninguna manera un resultado adverso podría significar eliminación: tenían asegurada su permanencia hasta el final de los Playoffs.
No, ellos jugaban a otra cosa. Jugaban y juegan a estar arriba y conquistar dentro de unas semanas el prestigioso y fuertemente dotado premio a la regularidad, el trofeo de la FedEx Cup.
Esta vez el gato al agua se lo llevó Patrick Reed (-9) que el sábado había terminado a un golpe de Rickie Fowler (-6). Después de los primeros nueve hoyos era el tejano Reed quien llevaba un golpe al californiano.
Y la puntilla fue el descalabro de segunda vuelta que realizó Rickie Fowler con un solo birdie tres bogeys y un doble bogey.
Patrick Reed con este torneo de The Player consigue afianzar su posición en la FedEx Cup, atornillar su participación en la Ryder Cup y superarse a sí mismo del decaimiento que para él suponía, como decíamos en anterior aportación, el haber estado más de un año sin alzar sus brazos con un trofeo.
Aunque su autor lo decía en un sentido espiritual, a Patrick Reed le serían deportivamente aplicables, en esta ocasión, aquellas otras palabras del santo de Hipona: “Da lo que tienes para que merezcas recibir lo que te falta”.






