Vuelve ¿Quién va a ser? El Open de España. Hay cosas que no deben suceder. Pero suceden. Una de esas fue que en 2017 no hubo Open de España. Dinero. Siempre falta dinero. Triste cosa. Triste razón que el dinero detenga las cosas grandes.
Pero la realidad se impone. Nosotros podemos torcer la realidad pocas veces. Lo mejor es adaptarse para enderezarla. Eso debió pensar la Real Federación Española de Golf (RFEG). En 2017 le pedían millón y medio. Sí, de euros. Este año han bastado 250.000.
No puede ser más típicamente nuestro este Open: a última hora, pobre y alegre.
Se ha firmado a última hora, como una declaración de Hacienda. Quedan dos escasos meses. Al RACE, primera opción, no le quedaba tiempo para preparar el campo. A la segunda opción, Real Sociedad Hípica no le quedaban más cosas que pedir, que nadie le dio y no firmó. Total, el lugar designado ha sido el Centro Nacional de Golf.
Los benévolos me dicen “no es el mejor de los posibles”. No escribo siquiera lo que dicen los entendidos. Cuando llegas tarde hay lo que hay. Así es en el baile del instituto, en la carta de restaurante y en la sala de cine no numerada: ni la más guapa, ni el mejor plato, ni el mejor asiento.
Y claro los “más guapos” del golf, los mejores del golf juegan justo la semana antes el Masters de Augusta. ¿Quién va a venir con su calendario ya cerrado? Ni Miguel Ángel Jiménez, que tiene torneo de su patrocinador. Ni Sergio García que estará con “permiso de paternidad” por su hijo que nacerá en marzo en Estados Unidos. ¿Jon Rahm? No se sabe. Y otras estrellas internacionales muy difícil, por eso, porque es tarde y porque es pobre.
Sí, pobre. Un cuarto de millón de la RFEG, con eso y un bizcocho, el Open 2018. El bizcocho es una aportación similar de la Federación madrileña. El relleno una ayudita privada y lo que ponga, algo más de un millón, el European Tour.
El presupuesto total es de tres millones. La bolsa de premios será de 1,5 millones de euros. Medio millón más que Italia, Bélgica o Austria, pero muy inferior a los de la Rolex series que acumulan en premios 7 millones de euros por torneo. Por no hablar del Masters de la semana previa y sus 11 millones en premios. Eso es lo que hay. Eso es lo que falta.
Lo que no falta es alegría e ilusión. También muy nuestra. Se ha trabajado y ya está aquí el Open de España. Madrid es ciudad acogedora. Los madrileños y los aficionados de todas las provincias estarán dando el callo. Facilitamos con una sonrisa hasta el consejo no pedido. Sabemos abrir los brazos. Sabemos apretarlos y estrecharlos para unirnos a nuestros amigos. Y casi, casi podríamos decir que amigo es todo el que no tenemos por enemigo.
El golf hace amistad y los profesionales se sentirán como en casa. Algunos mejor que en casa. El propio Gonzaga Escauriaza, presidente de la RFEG, es un modelo de nobleza; todo él es una casa de acogida del golfista necesitado. Usted y yo. Y los que vengan en marzo a España.
Así que, con todo, estamos de enhorabuena. El Centro Nacional no es Hollywood, pero sí un lugar para mostrar España y su golf. Ha sido por dos veces sede de torneos internacionales europeos: el Open de 2007 y el Madrid Masters de 2009.
Y ahora, ¿No sería momento para hablar en serio y con tiempo de un gran torneo en 2019 en España? Sí, claro que sí.
El 10 de agosto de 1519 comenzó la gesta de la circunnavegación de la tierra. Ese día, cinco naos (Trinidad, San Antonio, Concepción, Santiago y Victoria) y 239 marinos zarparon de Sevilla. La hazaña emprendida por Fernando de Magallanes y culminada por Juan Sebastián Elcano con sólo la Victoria y 18 hombres fue un hito histórico.
500 años después, es decir el próximo año, el Gobierno de su Majestad, el de la Junta de Andalucía, la RFEG, los, bancos, los emprendedores, y los deportistas del golf tenemos una oportunidad.
Al Real Club Sevilla Golf, por un poner, le basta oír el pistoletazo de salida ya. Y con ese sonido en forma de arrebato de las autoridades citadas proceder a la resiembra y otras actividades agronómicas.
¿Por qué no hacerlo? Es oportuno, es conveniente, es rentable, es Marca España. Es Marca Planeta Tierra. Es un proyecto capaz de unir, dar categoría y revestir a la nación con un manto más consistente que la sola alegría.
Tomar ya la decisión imprime la impronta de las cosas de calidad frente a la soluciones de última hora, la pobretería y la improvisación. Ni la hierba llueve de las estrellas, ni un campo de golf es un patatal con dieciocho agujeros.
El Rey de España Carlos I dio como escudo a Elcano un globo terráqueo con la leyenda “Primus circumdedisti me” (me circundaste el primero). Vamos a ser primeros de nuevo.
Juan Sebastián Elcano, antes de llegar a Sevilla el 8 de septiembre recaló con la nao Victoria en Sanlúcar de Barrameda. Buen sitio dice mi tía Alicia para celebrar la efeméride en Bajo Guía. Pues sí, pero de momento, mejor hacerse cargo de la magnitud del evento mientras hay tiempo.
Que no tenga que venir Marta Sánchez a cantar luego lo que tan fácil olvidamos.






