Muchos, ya también entre nosotros, prefieren más la versión comercial de San Nicolás (o Santa Claus) que gracias a Coca-Cola y otras multinacionales ha sincretizado en Papá Noel, para mejor disparar el gasto doméstico en compra de regalos.
“San Nicolás – según leo en la web aciprensa.com – cuyo nombre significa ‘protector y defensor de los pueblos’ fue tan popular en la antigüedad que se le han consagrado en el mundo más de dos mil templos. Era invocado por los fieles en los peligros, en los naufragios, en los incendios y cuando la situación económica se ponía difícil, consiguiendo éstos favores admirables por parte del santo”.
Este egregio obispo que murió un 6 de diciembre es venerado en Holanda y Suiza como gran proveedor de regalos para los niños.
Pero donde esta costumbre tiene una más larga larga tradición es en Alemania. Yo fui afortunado conocedor y beneficiario de esta celebración en mi infantil y corto paso por el Deutsche Schule San Bonifacio. El día del Nikolaus era encantador en ese Colegio Alemán donde todo era pulcritud, exactitud y discreta exigencia.
Herr Tannhäuser y tante Gisela no consiguieron hacer mucho con mi alborotada cabeza. Pero desde la lejanía del tiempo les reservo una esquina en mi razón para venerarles y pensar agradecido en su esfuerzo para que yo entonara bien aquel villancico: “O Tannenbaum, o Tannenbaum/Wie treu sind deine Blätter/Du grünst nicht nur zur Sommerzeit,/Nein, auch im Winter, wenn es schneit”.
Hoy ya en la madurez, aprecio especialmente estas pequeñas cosas y los regalos. Y la carta a Santa Claus o a Melchor, Gaspar y Baltasar. De hecho esta es una tradición muy propia del golf.
El otro día Margarita, esa prima más bella que un árbol de Navidad, me trajo un testimonio llevado por el viento a un bunker en un campo inglés de golf donde ella lo recogió antes de Navidad. Era un papel cuyas arrugas había ella suavizado con sus delicadas manos.
En la carta, fechada un Primero de diciembre y bajo un atractivo comienzo “Dear Saint Nicholas”, se apretaba una elegante letra tipo Eton con un sorprendente – o no tanto – texto. Venía firmada por Hilarion D.C., sin apellidos ni títulos nobiliarios.
La traducción revela a las claras las necesidades de un jugador de hándicap medio ante el mundo del golf:
“Querido san Nicolás:
Primero de todo, mi venerado amigo, este año me he portado como un gentleman y he sido muy, muy, muy, pero que muy bueno: he dejado la perniciosa costumbre de arrojar migas de pan a los camareros para captar su atención; así mismo, diariamente dejo ordenado el dormitorio antes de bajar al desayuno. En punto al golf he desterrado el hábito de proferir interjecciones y comentarios malsonantes como “diantre”,” mecachis” cuando la bola se sale del hoyo con una corbata.
Espero no parecer egoísta a leer la siguiente lista:
1.- Quiero un sand wedge que no tire siempre la bola quince metros a la izquierda del hoyo cuando yo apunto al centro. Todas las marcas que he probado tienen ese fallo estructural, aunque comerciales y expertos de las compañías insisten en que debe ser cosa mía. Pura difamación, lo aseguro; pura difamación…
2.- En el mismo sentido, deseo un driver que haga 30 yardas más. Lo tienen todos los amigos que juegan conmigo, por lo que supongo, santo amado, no debe ser tan difícil encontrar uno. Pero a mi tampoco en esto me han ayudado las marcas más renombradas).
3.- También un tee que no se pierda. Por favor que no sean de los que llaman “imperdibles” que utilizan mis compañeros: nos pasamos horas buscándolos.
4.- Para los días de más aglomeración de partidos en mi Club, es im-pres-cin-di-ble un Internet más rápido que la luz. Las últimas veces que he intentado reservar, nunca lo he conseguido a tiempo; cuando al fin entro está todo ocupado y me quedo sin pretexto para no acompañar a tía Verenice al Centro. Es un horror. (Nota del autor: Mmm!, hay “tías aguafiestas” hasta en Londres).
5.- Que las nubes con lluvia no visiten mi Club los días de torneo.
6.- Un juego de bolas Titlest Pro-V que sean tan poderosas y perspicaces que sepan sobrevolar los lagos. Si no pueden con todos, al menos el lago del hoyo 15, que me amarga los finales de vuelta con su voracidad comebolas.
7.- Para mi amigo Algernon una red barredera, pues con la caña que usa para pescar bolas de los lagos no alcanza a sus competidores (de pesca) que usan las artes de arrastre y palangre.
8.- Un fin de semana en España, a ser posible en primavera, para jugar en el Real Club de Golf de Sevilla que cumple 25 años.
9.- Y puestos a pedir… tantos top 10 como Dustin Johnson (15 en 22 participaciones); la distancia media de drive de Jimmy Walker en esta temporada (335,8 yardas; 307 m.); el porcentaje de sands salvados de Alejandro Cañizares que es record de Europa en la temporada pasada (82,9 %); los putts por Green en Regulación (GIR) de Francesco Molinari (1,686); la alegría en el juego de Matt Kuchar y el señorío en el campo – y fuera de él – de Chema Olazábal.
Sinceramente agradecido de antemano. Hilarion D.C.”
Será por pedir…






