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SÁBADO DE ALELUYA EN ESCOCIA

26 minutos líder en Casa Club de The Open. Tiger Woods está aquí

El Abierto de golf por antonomasia completó su tercera jornada. A falta del domingo, nada está definitivamente resuelto. ¿Cuándo lo estuvo en Carnoustie? La palabra definitivo siempre será ahí provisional.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
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El sábado tenía en esta parte de Escocia una luz diferente. No era la del terrible jueves de los campos secos y marmóreos. No era la de la lluvia triste de caras avinagradas del viernes. De ninguna manera. “Here comes the sun”, podríamos haber cantado en este sabato pomeriggio.

Cuando empecé a ver la retransmisión era por la tarde y ya los rostros si no risueños eran más naranja que limón. El mismo Justin Rose que el día anterior miraba con gesto de palafrenero al que su lord acaba de negarle un aumento, estaría dando saltitos de lado chocando sus zapatos de clavos con -7 en el día, mejor tarjeta del torneo.

Las cosas habían cambiado. 41 jugadores habían hecho resultados por debajo del par del campo. Y la explicación tiene que ver con el clima. Con el clima y con su impacto en el campo. Carnoustie es un link. Es un campo donde se deja en las calles que la naturaleza haga su trabajo. Eso se traduce en que salvo en los tees de salida y en los greens no se riega al menos durante el mes previo a The Open.

Bien, pues en este mes previo al 147º Open la costa Noreste de Escocia era tal que una franquicia del Sahara, con altas temperaturas, ausencia relativa de viento y absoluta de lluvia u otros meteoros que refrescasen la tierra.

La consecuencia fue la que les contamos días atrás, un campo seco como garganta de rociero al séptimo día de camino, pero sin botijo para refrescar. La faz de la tierra se volvió de un pardo amarillento y antipático total para practicante del golf.

El viernes, de repente la lluvia. Y este sábado todo estaba diferente. En aquel secarral había brotes verdes, humedales y amplias zonas de hierba fresca que permitían rodar a la bola como en un campo de golf, que es lo se supone que es Carnoustie Golf Club.

A partir de ahí no resultó extraño ver golpes extraordinarios. Las estrategias se cumplían. Los objetivos se alcanzaban con alta frecuencia. Hubo excepciones, pero siempre las hay. 24 jugadores presentaron tarjetas sobre par, entre ellos Rafa Cabrera Bello (+7), único español presente tras el corte del viernes,  que hizo cinco más del campo en la jornada, y eso que iba al par antes de encarar los últimos nueve hoyos.

Por la parte de privilegio de la tabla el primer dato curioso que la televisión se encargó de resaltar con un rótulo es que es la primera vez desde 1928 que tres norteamericanos encabezan la clasificación en The  Open. Añadamos que en top 10 son cuatro los sobrinos de Tío Sam, por un solo hijo de Europa, Francesco Molinari.

Y entre los doce que completan el Top 10 son ocho los americanos por cuatro europeos.

Para los que hacen cábalas de cara a la Ryder Cup hay que decir que nadie tiemble: de los cuatro europeos del Top 10, los cuatro están clasificados para París. Mientras, de los ocho yanquis, sólo uno, Jordan Spieth, tiene billete para la Ciudad de la luz.

Y sí, volvamos a la luz especial de Escocia en la tarde del sábado. Además del citado Justin Rose y del italiano merecen ser destacados los tres que encabezan la tabla, cada uno por distinto motivo.

Jordan Spieth (-9), campeón defensor del título que con maestría realizó un tarjeta libre de bogeys. Comenzó con un eagle en el hoyo 1 y sumó cuatro birdies más con prodigiosos golpes, algunos de recuperación desde estos bunkers tan exigentes.

Por su parte, Xander Schauffele (-9), se rehízo del temprano bogey del hoyo 2 y supo mantener el tipo para hacer -4 en la jornada.

El que tuvo una actuación memorable de artesano del golf fue Kevin Kisner. Viene liderando la tabla desde el primer día. Lo hace sin aspavientos. Es un carpintero del juego: corta, lima, endereza, ajusta y clava sus golpes sin mover un músculo de más. Labra los golpes como viene en el manual y su rostro es ¿simplemente? el de un oficial concentrado en hacer sólo lo que toca hacer. Un diez en profesionalidad.

Déjenme terminar con un Aleluya por la vuelta del negro pródigo. ¡Viva! Tiger Woods, estuvo coliderando la pizarra en sus últimos hoyos cuando el liderato estaba en -6. llevaba un vuelta sin borrones hasta que se la ensució el hoyo 16 al que hizo bogey. Su -5 del final le otorgó ser líder en Casa Club.
Ciertamente, duró 26 minutos. Ya lo dijimos, ahí lo definitivo es siempre provisional. Pero, lo saben los humildes y los enamorados que hay veintiséis minutos que se sienten por las venas como música de gozo infinito.

La sonrisa de Tiger Woods al rematar en el hoyo 18 era un poema de humildad y de amor por este deporte. “No es un llanto lo que escuchas en la noche/no es alguien que ha visto la luz/es un frío y roto aleluya/Aleluya, Aleluya”, que cantaba Leonard Cohen.

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