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El patrocinio de Srixon y de la marca cuyo “by” se une al nombre de la prueba, son también importante patrocinio. Ni que decir que cuenta con el soporte, en este caso moral, de mi prima
Margarita. La más bella de mis parientes, finalizado en Londres el cierre de un negocio, me comentaba el asunto con entusiasmo mientras íbamos de compras en el coche de tía
Alicia.
Mi vieja parienta nos había prestado el carro y el chófer – el “mecánico” le sigue llamando ella – y este veterano profesional, Aureliano de nombre, nos acercaría hasta el punto más cercano del centro de la ciudad, más bloqueado por los planes navideños del concejal de Movilidad que la isla de Cuba.
.- Oye, primo: ¿qué te parece esa iniciativa de Miguel Ángel Jiménez para los jóvenes del golf?
.- No sabía nada, Margarita, pero me parece algo mayor como para hacerse pasar por joven. ¿No crees?
.- De verdad, que no me explico cómo puedes escribir de golf y estar tan poco enterado de la actualidad – soltó mi prima moviendo con gracia el pelo hacia Triana y haciendo así más bello su rostro bajo la luz andaluza que, exprimida desde la niebla, se filtraba dentro del habitáculo -. Primo, a ver si te enteras: no es que Miguel Ángel vaya a jugar con los niños, es que – y es la cuarta vez que lo hace – ha organizado el Junior Challenge. ¡Si eso lo sabe todo el mundo! ¿A que sí, Aureliano?
Del silente mecánico, solo veía yo la nuca y sus ojos enmarcados en el espejo retrovisor; no me creo especialmente suspicaz, pero me pareció percibir algo de pícara sorna en aquella mirada del profesional del volante cuando respondió a mi prima.
.- Del todo cierto, señorita Margarita.
Así que, con la anuencia tácita del chofer, de semáforo en semáforo mi prima me dio información como para escribir una enciclopedia: para mí que, cuando va a salir conmigo, recaba datos de María Acacia – directora de Comunicación del Circuito Europeo – para aparentar saber más que yo.
El resumen es el siguiente: el Junior Challenge ha pasado de 257 participantes en 6 pruebas cuando comenzó en 2012 en Murcia, Albacete y Comunidad Valenciana, a 560 participantes y 9 pruebas en el año siguiente, para llegar a más de 1.000 participantes de entre 7 y 18 años en 12 torneos y una final en 2014. Ha recorrido campos de Málaga, Alicante, Valencia, Barcelona, Zaragoza, Madrid, San Sebastián, Gijón, Granada y Mallorca. Sobrepasar los 2.000 participantes es meta para 2015.
El propósito del campeón, Miguel Ángel Jiménez, que lo promueve, es evitar que el golf se quede estancado y él tiene claro “que es esencial trabajar las bases; nuestra obligación es hacerlo accesible y llevarlo a todos los rincones”.
En los pocos minutos que Margarita me ha dejado solo, mientras ella se entregaba en cuerpo y alma, con la ayuda de una joven dependienta de Loewe, a la difícil tarea de elegir un pañuelo adecuado para regalar a tía Alicia, yo me he puesto en la zona de carteras de mano a darle vueltas a la iniciativa de ese veterano profesional del golf.
He llegado a una conclusión; las personas son valiosas y grandes, no tanto por sus resultados, sino por los compromisos en los que se empeñan. Vivimos unos años preciosos, sí llenos de dificultades, pero a la vez con oportunidades para salir de la propia concha. Y ahí lo tienen: alguien que podría quedarse donde está, alguien que ha llegado a la elite del golf, ocupado en buscar apoyos y promover una actividad a favor de niños y jóvenes. Para algunos que gritan libertad, ésta parece consistir en hacer lo que les dicte su inmediato y epidérmico deseo o en cargarse lo que funciona, pero sin compromiso, sin afrontar la verdad de lo que buscan.
Pues yo me quedo con la gente anónima que trabaja por la felicidad de los demás, y con celebridades como Miguel Ángel Jiménez que organizan un Junior Challenge, porque, son sus palabras, “no creo que haya otro deporte con más valores que el golf para educar a niños y jóvenes, sobre todo en esta época que nos ha tocado vivir con una pérdida de valores tan preocupante. Tengo dos hijos y sé bien lo que digo”.
.- ¿Qué haces con un paraguas en medio de la tienda y mirando a las musarañas? – me pregunta sorprendida mi prima Margarita. Y, sin esperar la respuesta de la primera me suelta la segunda pregunta, exhibiendo extendido entre sus brazos un pañuelo de seda con amebas en magenta y púrpura – ¿Qué tal éste para tía Alicia?
.- Mmm… ¿No había ninguno con estampaciones de víboras y vampiros?
.- Calla, calla, insensato primo.