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LIDERES CONTRA EL VIENTO

Inbee Park (-11) sigue líder del golf femenino; a dos golpes Lydia Ko y Gerina Piller

Una jornada de movimiento con sólo una docena bajo par y algunos fuertes descensos como Carlota  Ciganda, +7, para un total de +4. Gran juego de la americana Gerina Piller, de Lydia Ko y Su Oh.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
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Sábado de decepciones y sábado de consolidaciones. Entre las decepciones hay una asiática: “estoy muy disgustada, porque son los Juegos Olímpicos, y le dije a mi caddie ‘quiero terminar los cuatro días. No me importa cuantos (golpes) más vaya a hacer’, pero tengo que pensar en mi carrera”. Así hablaba Ariya Jutanugarn. La tailandesa que fue líder del primer día con 65 golpes arrastraba una lesión en la rodilla que finalmente le ha obligado a renunciar al sueño olímpico. Es la primera dama del golf en retirarse.

La segunda decepción habla español, estuvo cuarta tras la primera jornada,  y al mal resultado de la segunda ha sumado un +7 en la tercera, para un total de +4 lejos, muy lejos de los sueños y de la realidad: mal día de Carlota Ciganda. Una pesadilla.

Tampoco terminó para alfombra roja la otra española, Azahara Muñoz – +2 en el día, -3 en total – que no le permitirán en la ronda final alcanzar el bronce. Este metal se cotiza en -9 en el mercado olímpico del golf.

La tercera decepción podría no serlo porque nada tiene de sorpresa la Naturaleza: lleva comportándose con cierta regularidad los últimos siglos, digan lo que digan los ecologistas del cambio. Es decir, el campo de golf de Barra de Tijuca, ubicado Reserva de Marapendi, está junto al Océano Atlántico, y su clima, de toda la vida, es del tipo marítimo tropical, húmedo y caluroso. Y ventoso.

Esto, el viento, ha empezado a media tarde a ponerse serio con rachas superiores a 40 km/h. Hemos visto a alguna jugadora quitarse del stance en el green ante la fuerza del viento.

Naturalmente este fenómeno ha afectado a las tarjetas. Por ejemplo a la de Suzann Pettersen que hizo en su primera vuelta seis birdies y un solo bogey y en la segunda, ya con el viento en modo protagonista, ha cometido tres bogeys por ningún birdie.

Las dos mejores tarjetas del día corresponden a dos australes, acaso maestras de marear, la australiana Su Oh y la neozelandesa Lydia Ko, -5 y 6, respectivamente. Aparte de ellas, sólo diez jugadoras más han ganado al campo. Mientras, veinticinco han entregado tarjetas con +4 o peor. Duro día en la costa Oeste.

Y en medio de tanta inclemencia y desamparo hay un puñado de deportistas que han dado la nota demostrando que están en la pelea con oportunidades.

La citada Lydia Ko, con 65 golpes presentó la mejor tarjeta, y se aupó a la segunda plaza. La también citada Su Oh ha realizado en el tercer día de la competición de golf olímpico la subida más importante: 30 puestos. Su Oh gracias a siete birdies por sólo dos bogeys se alzó al octavo puesto de la clasificación, a 7 golpes de la lideresa.

La lideresa, otra coreana, cuyo juego ha confirmado su posición, ha sabido gestionar el viento y el campo. Porque no olvidemos que ese viento secaba las calles y endurecía los greenes: la bola proyectada sabiamente por cualquier jugadora parecía animada por una pila Duracell y en vez de pararse en un lugar sensato, seguía, y seguía, y seguía hasta encontrar acomodo en un zarzal o en el imposible suelo de arena que bordeaba las calles.

Pero la lideresa, Inbee Park, supo zafarse de esas trampas del terreno y extender tácticas de aproximación exitosas las más de la veces  -birdies en los hoyos 1, 3, 5, 10, 16 y 17 – y erradas otras – bogeys en los hoyos 7, 9, 12, 14 y 18 – para terminar -1 y mantenerse primera. Y sigue sin mover un músculo… de la cara.

Tanto ella como Su Oh, nacida también coreana aunque nacionalizada en Australia, se mostraron valerosas ante el día y sus dificultades. Parecían haber leído la descripción de valores que el periodista y escritor David Halberstam (The Coldest Winter: America and The Korean War) redactaba con ocasión de la Guerra de Corea (1951-1953):

"El miedo era el terrible secreto del campo de batalla y podría afligir tanto a los valientes, como a los pusilánimes. Peor, era contagioso, y podría destruir una unidad antes de que comenzara una batalla. Debido a eso los comandantes estaban, antes que en nada, en el negocio de la supresión del miedo ".

Si suprimes el miedo sólo queda hacer las cosas. Y aquí ir a por las medallas, que al término de la tercera jornada estarían así:

Medalla de Oro, Inbee Park (-11), Corea.
Medalla de plata, Lydia Ko, (-9) Nueva Zelanda empatada con Gerina Piller (-9) USA.

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