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PGA DE LLUVIA, PASIÓN Y OSCURIDAD

Espectacular, emocionante y tenso final entre Phil Mickelson, Rickie Fowler y Rory McIlroy

En el Valhalla Golf Club se ha jugado una de los más electrizantes jornadas finales de un grande del calendario mundial: el PGA Championship con un último hoyo casi sin luz.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
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A Kentucky se le conoce como el Bluegrass State, el Estado de la Hierba Azul. Este mote como de cuento lo debe a ese pasto denso que cubre muchas hectáreas de la parte central de su geografía: el bluegrass, que es verde, aunque durante la primavera sus brotes matizados de azul y púrpura pintan un paisaje azulado y suave. Parece el cielo en la tierra, la inversa visión del camino rociero: “Esas marismas azules / que se encuentran en el cielo”.

Pues el firmamento del Kentucky de este domingo no fue ni azul, ni verde, ni rosa: fue negro. Se puso oscuro, tenebroso y con tormenta eléctrica, tan fuerte y persistente que podían haber rodado ahí una escena de Ocho apellidos vascos y poner cara de susto a un Dani Rovira sevillano saliendo de un túnel en un valle vascongado.

De hecho, de acuerdo con la ya evidente costumbre del PGA Tour de suspender por lluvia sus partidos, también éste ha sufrido en su último día una larga suspensión. dos horas.
Cuando los oficiales decidieron suspender el torneo, faltaban por salir un tercio de los profesionales que quedaban para esta ronda final. Sí habían terminado ocho jugadores y entre ellos Rafael Cabrera Bello que tuvo un mal día con 80 golpes, +10 en total. A Gonzalo Fernández Castaño le cogió la sirena en el hoyo 17 y en la reanudación terminó al par. Y Sergio García, (-5), ocupaba entonces el puesto 24, para terminar en el 36.

El Top 10 lo cerraban tres jugadores con -8 y, por encima de ellos tipos ambiciosos como Phil Mickelson y Jason Day (-10), Ricky Fowler (-11), el austriaco, sorpresa de la semana, Bernd Wiesberger (-12) y liderando Rory McIlroy, que venía de ganar seguidos el Open y el Bridgestone. ¿Lograría su tercera victoria consecutiva? Y, dados los retrasos acumulados ¿terminaría su partido, el último de la jornada el domingo o el lunes?

Eran en España las 8:45 PM cuando de nuevo la maquinaría reanudó su marcha. Y era una maquinaría de presión infernal. Un primer dato: cuando el líder llegaba al green del hoyo 3, entre los diez primeros de la tabla había sólo una separación de 3 golpes. Y nombres de titanes: Stenson, Ilonen, Mickelson, Wiesberger, Fowler. Si el golf fuese el circo, esto era la jaula de las fieras.

Y había unas garras con experiencia como las de Ernie Els que se sumaba a la persecución del líder. Precisamente el líder pincho – tres putts – en el green del hoyo, 3 produciéndose el primer empate en cabeza. 3 jugadores con -12. Llegó a haber 4 jugadores cuando en el Hoyo 4 Rickie Folwer metió su putt de birdie. Pero es que Stenson también quiso entrar y entró en el liderato: ya eran 5 con -12. Y en el top 10 a esas alturas la diferencia entre el primero y el último era de sólo 2 golpes. Todos en un pañuelo, pequeño de bluegrass y verde green moteado de blancas bolas de golf.

Qué estrecho el camino para la victoria del último “major”. Valhalla olía a humedad y a dura batalla de naciones del golf.
Segundo dato: cumplido el primer tercio del partido estelar, siete banderas de otros tantos países flameaban entre los diez primeros: Estados Unidos, Irlanda del Norte, Austria, Sudáfrica, Australia, Suecia y Finlandia.

Valhalla, el mitológico lugar donde disfrutaban por siempre los héroes muertos en acto de servicio tendría sus mejores huéspedes, pues los mejores obligaban al músculo y al talento a hacer lo perfecto en el imperfecto universo del golf. Valhalla Golf Club tenía dentro de sus fronteras los mejores palos. Olía a hierba mojada, barro y resonaba la presencia descomunal de miles aficionados que habían desafiado a la danza de la lluvia.

Disfrutaban todos de la colosal batalla deportiva. Cuando el partido estelar – McIlroy y Wiesberger – terminó la mitad de su recorrido, ya no eran líderes. Un Mago, un Terminator y un Joven Proyecto – Mickelson, Stenson y Fowler – les habían dado caza y les sacan ya dos golpes.

Kentucky, se ha traducido originariamente como “terreno de caza oscuro y sangriento”. Así fue al principio: la caza del norirlandés. Pero una segunda vuelta de pelea total trajo momentos de máxima competitividad entre Henrik Stenson, Rickie Fowler, Phil Mickelson y Rory McIlroy.

A falta de 3 hoyos Lefty y el Nº 1 Mundial empataban en cabeza y sacaban un sólo golpe a los otros. Y nadie parpadeaba. Y los golpes eran espectaculares. Como Fowler recuperando una mala salida en el hoyo 16 que se había ido por la calle de al lado: la metió en green por encima de los árboles para firmar el par.

Al final. Stenson gripó sus posibilidades en el hoyo 18 con un mal segundo golpe y un defectuoso approach desde donde estaba el público, a la izquierda de green. Dos minutos después Rory, en el hoyo 17, desde el bunker dejaba la bola a tres metros del hoyo y su putt al entrar en el hoyo apuntilló a los dos norteamericanos, que quedaba, Fowler y Mickelson, alejándolos a dos golpes.

La respuestas a la dos preguntas iniciales es afirmativa por los pelos: Rory alzó su tercer trofeo consecutivo – el del PGA Championship – y evitó tener que llegar al lunes para terminar.

Apoteosis final a oscuras en Valhalla, donde el Odin de la mitología nórdica honraba a sus héroes fallecidos.

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